La familia circense de mayor raigambre en México, Atayde Hermanos, realizará “una temporada excepcional 2000” del jueves 20 al domingo 30 de julio en el Palacio de los Deportes, asociándose con OCESA Presenta y Rac Producciones.
El espectáculo más grande del mundo contará en esta ocasión con 56 artistas de Argentina, Canadá, Cuba, Kazakstán, Rusia y nuestro país, además de números con tigres de Bengala, caballos en libertad y los elefantes de Alfredo Atayde, director artístico de la empresa.
René Reyes Espinosa, productor de eventos latinos de Rac y quien ha presentado espectáculos como “Disney sobre Hielo”, explicó esta fusión empresarial con miras a internacionalizar el famoso circo de los Atayde:
“Rac Producciones siempre ha estado a la vanguardia en el espectáculo familiar y tratándose de un circo con tanta tradición en México, no podíamos dejar pasar la oportunidad de aportar nuestra experiencia y tratar de incrementar el gusto de la gente ante este gran espectáculo. Para Rac, este proyecto es muy importante.”
Pasión fantástica
Reyes Espinosa adelantó que existen amplias probabilidades de realizar una gira internacional del Circo Atayde con producciones originales de clase y fantasía.
-¿Por cuánto tiempo es el contrato?
-Por tiempo indefinido, mientras funcione la relación y podamos aportar algo en beneficio del circo.
“Para México, el tener un espectáculo de gran calidad como lo tuvimos con el Circo Ringling Brothers, o con Le Cirque du Soleil de Quebec, Canadá, el cual ha trascendido fronteras y hoy por hoy es una de las máximas atracciones en Las Vegas (Proceso 980); de igual manera, sería importante que México contara con un espectáculo de carácter internacional. Y qué mejor que el Circo Atayde Hermanos, con más de un siglo de tradición.”
Durante los últimos tres años, el cineasta y circófilo Federico Serrano no ha dejado de promover las temporadas del Atayde en la Arena México y defender el prestigio de esta pasión familiar mexicana, “cuyo origen data de los tiempos del zoológico de Moctezuma”.
Su afición y afecto por este mundo espectacular no ha sido en vano, habiendo obtenido impulsos económicos del Fonca, en el Programa de Apoyo a Coinversiones y Proyectos Culturales. Así, el pasado mes de mayo presentó con el experto teatral Edgar Ceballos la investigación El libro de oro de los payasos (Conaculta/Escenología), textos suyos y de Darío Fo, Ferdinando Taviani y Sol Álvarez.
En una de las carpetas donde guarda “tesoros del circo”, se encuentran fotos de artistas famosos en funciones de circo y la revista que editó el mismo Circo Atayde Hermanos bajo este nombre a precio de un peso, a comienzo de los años sesenta, donde se lee:
“Era 1888. El circo ya recorría los caminos de México a lomo de mula, llevando la alegría de su fiesta eterna a los chicos y a los grandes. El apellido Atayde comenzaba a salir de las modestas carpas circenses para hacerse leyenda…”
Serrano, jefe de prensa y relaciones públicas de Atayde Hermanos, recalca:
“En nuestro país se cree que el circo es un espectáculo para niños. Nada más falso, puesto que no hay edad para el asombro. Jorge Luis Borges, citando a Chesterton, dijo: ‘Envejeceré para el amor, envejeceré para la mentira; pero nunca envejeceré tanto como para no asombrarme’. En la pista de un circo, uno puede admirar tanto lo bello como lo insólito. Y el asombro es la primera cualidad con la que uno debe acercarse al admirar un espectáculo de circo.”
Para Serrano, el circo es “la forma más pura del espectáculo y ocupa un lugar privilegiado entre todas las manifestaciones artísticas, porque es un arte eminentemente visual”.
Se extraña de que en la prensa mexicana existan cronistas de toros, deportes, manifestaciones artísticas, “de todo, menos de circo”. Y despliega un comentario de Ramón Gómez de la Serna:
“El circo eterno, glorioso e inefable… Nada más dichoso que ser el cronista del circo, porque el circo es la verdadera y pura diversión; es la diversión que no es más que diversión, es la diversión por diversión… ¡Qué bella profesión la de cronista del circo, bajo la lluvia del confeti que cae en el circo y la gloriosa luz que la irisa…!”
Agrega Serrano:
“En los años cuarenta y cincuenta, el Atayde atrajo a estrellas fulgurantes del cine nacional, como Jorge Negrete y María Félix. Hoy es despreciado incluso por intelectuales, quienes lo miran con desdén. Por ello, sería interesante ver la actitud que tomarán las nuevas autoridades culturales, sociales y deportivas del país, respecto de la realidad del circo en México, porque el circo es la forma más bella y depurada del espectáculo.”
Obertura
Este año, el Circo Atayde Hermanos cumple 112 años; su primera función fue el 26 de agosto de 1888.
Después de vivir durante la Revolución Mexicana aventuras difíciles de imaginar, como incendios de carpas y naufragios, y de llevar su espectáculo por todo México, la familia Atayde se embarcó rumbo a Centro y Sudamérica en una ausencia que se prolongó 20 años.
Recorrieron Europa, donde fueron reconocidos como los mejores barristas del mundo, y regresaron a las pistas nacionales el 15 de febrero de 1946, en una carpa instalada en la esquina de Niño Perdido y Fray Servando Teresa de Mier. El recibimiento fue apoteótico.
Durante su temporada 1998-1999 en la capital, Atayde incluyó un número insólito: “El arca de Noé”, con cebras, llamas, camellos y caballos evolucionando simultáneamente. En febrero de 1998, el Gobierno de la Ciudad de México le otorgó un reconocimiento por 110 años, y para octubre de aquel año se presentó en la Sports Arena de Los Ángeles, California: nueve días ante 30 mil espectadores en lo que fue su primera gira norteamericana.
Para estas primeras funciones “excepcionales 2000” en el Palacio de los Deportes con OCESA Presenta, el programa de Atayde Hermanos comenzará con los payasos rusos Tamara y Boris Oskotski; la Trupe Espiral formada por seis acróbatas cubanos; el acto de caballos de los argentinos Magdalena y Carlos Andrés Guillaumin; el payaso canadiense Jonah Logan, y la bella contorsionista cubana Yuliéx.
Seguirá la fantasía “Charivari antillano” y el conjunto Susdamas-Coronados, ocho malabaristas de Cuba, así como la actuación de Yankario Bell’s de México. Explica Serrano sobre este vistoso número que fascinó durante la reciente temporada número 54 del Circo Atayde en la México (Proceso 1212):
“Yankario pertenece a la cuarta generación de una familia de artistas y es nieto fundador del Circo Hermanos Bell’s. Su número es una variante de las cuerdas marinas aéreas, en el que el ejecutante vuela, sirviéndose de una gran tela blanca, como en un solo de ballet en el que intervienen la altura, la luz y la fuerza con la destreza del cuerpo.”
Tras el intermedio, entrarán a la pista cinco tigres reales de Bengala con el domador Guillaumin y el trapecio “Teocalix” de dos aerealistas cubanas en suspenso. El ballet circense dirigido por Roberto Ayala realizará su “Extravaganza africana”. Y:
“Vendrán Los Aregos, tres acróbatas cubanos suspendidos en una percha fija. Liunet era patinadora artística; Roberto y Daniel, gimnastas olímpicos. Después de haberse encontrado como instructores en la Escuela Nacional del Circo en La Habana montaron este acto de precisión, arte y elegancia salvaje.”
Para el gran final, entrarán en escena cinco elefantes en el número “Tarzán de la selva” ejecutado por Roberto Morales y una guapa Jane, acto concebido por Alfredo Atayde, gerente general, y puesto en pista por Alberto Atayde.
“Los Kirichenko de Kazakstán, antigua república de la Unión Soviética, concluyen con un emocionante cuadro a más de 10 metros de altura. Se trata de cinco trapecistas, quienes actuarán por primera vez en México, con magníficos vuelos en la más depurada tradición eslava.”
Para Serrano, “el apellido Atayde es en México un sinónimo de circo, como lo son Bouglione, Fratelline o Gruss en Francia e Italia, por mencionar sólo dos países, donde las artes del circo y sus tradiciones son reconocidas, preservadas, apoyadas y estudiadas”.








