Canal 22 cumplió siete años de vida como un espacio cultural. TV Azteca celebra también su séptimo año. 1993 marcó un cambio de rumbo en la estructura televisiva de México. La principal afectada fue Televisa al romperse un monopolio económico de más de 40 años. Paradójicamente, también la unidad en la calidad se fracturó dando lugar a que se polarizara. Del lado de Canal 22 entró a México la mejor televisión que se hace en el mundo tanto en materia de contenidos como de realización. En el lado opuesto TV Azteca dio lugar al surgimiento de la peor televisión que hemos visto hasta el momento en nuestro país.
Los dos extremos mencionados aparecen no en todos los programas, sin embargo le proporcionan a las televisoras la imagen y el estilo que es lugar común. En Canal 22 las producciones de la BBC de Londres por un lado y por otro los noticiarios culturales son su exponente mejor, mientras que la calidad puede bajar en algunas producciones propias. El espacio Nueve: 30 se coloca, entre lo realizado por el Canal 22, dentro de la vanguardia de este tipo de programas. Su continuidad, la inteligencia de los conductores: Myriam Moscona y José Gordon, las secciones de comentario y crónica urbanística que sólo en esa emisión pueden verse, y el seguimiento de la vida cultural de la nación lo hacen un documento audiovisual excepcional. (Aunque los cambios recientes en la escenografía no lo mejoraron.)
En TV Azteca lo de menor calidad se localiza en sus noticiarios políticos que conjuntan el chisme, el amarillismo, el exceso de nota roja mal trabajada, la ignorancia de reporteros y conductores con una tendencia a tomar partido en política que elimina el equilibrio necesario para que, en estos tiempos de pluralidad, un programa de noticias sea profesional. El incremento en la calidad se encuentra, en cambio, en telenovelas, en especial las encargadas a Argos, que han introducido elementos de realismo y una puesta en escena alejada de los acartonamientos de los teledramas tradicionales de Televisa.
En el medio se han quedado otras opciones como la de Televisa que, pese a tener frente a sí un competidor que trabaja la línea populachera en busca de rating, no ha logrado volver a estar en el ánimo de los televidentes, simplemente porque se le identifica con un pasado que ya todos quieren enterrar, con una línea propresidencia y priísta. También en esa sección intermedia se localiza Canal 40, que hace quizás el mejor noticiario nocturno de la televisión, pero que debido al convenio comercial con TV Azteca y sobre todo a su localización en UHF es aún poco conocido como opción distinta. Con todo parece estar compitiendo, aun entre los estratos masivos del público, en materia de noticias con una ventaja que parece acrecentarse con los días.
Por el lado de la ficción tiene poco que hacer ante Canal 22 pues difunde telenovelas colombianas (entre las más originales), series ya vistas en Canal Once y películas dobladas.
Canal Once por su parte, a pesar de tener una barra informativa poco atractiva tanto por lo convencional de su producción como por el límite que le marca su cercanía a las políticas gubernamentales, ha logrado un salto importante en dos rubros la preferencia del público: primero, según cifras de Ibope reproducidas por la televisora, Canal Once obtuvo en 1999 3.1% de la teleaudiencia frente a 0.7% para Canal 22 y 1.3% de Canal 40; segundo, en la producción de series que no sólo se ven en toda la República y han logrado aceptación y hasta algunas se exportan. En tal aspecto Canal Once es mucho más eficaz que el 22 pues éste graba muy poco y no tiene barras y secciones mayoritariamente compuestas por materiales hechos en México.
Pese a la salida al aire reciente de algunas señales informativas en canales de paga pertenecientes bien a Multivisión, bien a Sky de Televisa, éstas no parecen ser todavía ofertas que puedan ser elegidas por la mayoría de la población, ya que apenas 12% de la misma está suscrita a alguno de los sistemas existentes. La competencia continúa dándose entre las empresas de señal abierta gratuita, comerciales y en la banda que se ve mejor, la VHF. Con ello la indudable segmentación de la audiencia producida a partir de la diversificación de opciones, se encuentra acotada, tanto por la posibilidad de acceso de acuerdo con sus costumbres televisivas, su conocimiento del cuadrante y sus cambios, así como por los ingresos de los ciudadanos, mucho más que por su gusto actual. El rating, con ser una medida general carente de matices, así lo indicaría: según la misma fuente citada antes, el grueso de la teleaudiencia se localizó en 1999 en Canal 2 de Televisa que obtuvo (promedio del año) 31.9%. Canal 5 de Televisa, 20.2%; Canal 13 de TV Azteca, 13.7%; Canal 9 de Televisa, 12.4%; Canal 7 de TV Azteca, 7.1%.
De acuerdo con lo anterior, la televisión de mayor calidad se encuentra en el penúltimo lugar de audiencia, mientras que la de peor calidad está en el tercer sitio.








