Ahora casa de cultura, el sitio donde empezaron las discusiones para formar el FLN y el EZLN en Monterrey

José María Alanís

MONTERREY, N.L.- “Un pedacito de la historia” salió a la luz y enseñó que el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) inició sus reuniones en una casa ubicada en la calle Moisés Sáenz 400, en El Mezquital, municipio de Apodaca, Nuevo León, donde seis jóvenes inquietos se reunían en los años cincuenta y sesenta para discutir los problemas del país, y ahora será recinto de cultura La Casa del Doctor Margil, A.C.
En esa casona, donde el pasado 8 de julio fue declarado recinto de promoción de la cultura, Fernando Yáñez Muñoz y su hermano Margil narran que todo comenzó con la educación que les dieron sus padres y abuelos, don Margil y Feliciano Yáñez, respectivamente.
Margil Yáñez, quien no participó directamente en el movimiento de sus hermanos César y Fernando, fue uno de los fundadores de la Clínica para Trabajadores de la Sección 64 de Mineros, en 1936, que en 1943 se convertiría en una clínica del Seguro Social.
“¿Cómo hemos sobrevivido?, gracias a la clandestinidad”, dice Fernando, quien explica:
“En aquellas reuniones yo sólo era un mirón. El que participaba muy activamente era mi hermano César conocido después como ‘El hermano Pedro’, de quien no se sabe nada desde hace más de 25 años. Yo me integré después.”
También recuerda los nombres de quienes se reunían en  la ahora Casa del Doctor Margil: César, por supuesto, Carlos, Chano, Mario Sáenz y Zárate Mata. Ellos fueron quienes fundaron las llamadas Fuerzas de Liberación Nacional (FLN), cuyos miembros usaron las armas sólo para defenderse, “no para asaltar o secuestrar”, señala Fernando.
Explica que “nosotros nunca utilizamos como filosofía el asalto, el robo a banco o el ataque a las fuerzas armadas, y si participamos en algunos enfrentamientos con la policía fue porque nos denunciaron y sólo nos defendimos”.
Reacios a hablar sobre su hermano César, simplemente Fernando y Margil cuentan que desde el principio, en 1969, cuando fundó las FLN, confiaron en la “la capacidad revolucionaria” del pueblo mexicano y en lugar de tomar las armas de lanzaron a capacitarlo.
El grupo iniciador del EZLN se deslindó del grupo guerrillero conocido como Liga Comunista 23 de Septiembre, integrada entre otros por los estudiantes del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey (ITESM), Ignacio Salas Obregón y José Luis Sierra. Así como los de la Universidad Autónoma de Nuevo León, Raúl Ramos Zavala y su hermana Esthela, José Luis Rhisausi, Gustavo Hirales Morán, Ricardo Morales Pinal y María de la Paz Quintanilla, entre otros muchos.
Al respecto, Fernando Yáñez dice que tras analizar el contexto de represión obrera de los años cincuenta y sesenta, con el movimiento ferrocarrilero, los maestros, los médicos y finalmente los estudiantes, además de la influencia que tuvo en ellos el Movimiento de Liberación Nacional, fundado por el general Lázaro Cárdenas del Río en 1962, decidieron que el camino sería combatir al régimen, pero que primero habría que prepararse.
Optaron por irse a educar a la gente al estado de Chiapas, porque consideraron que era la entidad con mejores condiciones para iniciar la preparación de un movimiento social que reivindicara a los marginados en el aspecto de justicia.
Antes de la fundación de las FLN, César también participaba en otras actividades, como la fundación del Centro de Relaciones Culturales México-Cubano. Posteriormente se conocería la organización clandestina por medio de volantes y documentos, que haría un trabajo callado pero hacia una revolución.
Una aportación más a la lucha social del doctor Margil Yáñez fue que al jubilarse como profesional de la medicina, por lo avanzado de su edad cerró su consultorio y donó todo su equipo médico de exploraciones a una clínica que construyó la comunidad del Ejido Morelia, en Chiapas, la cual en enero de 1994, recién surgido el EZLN, fue destruida por “órdenes presidenciales”, dice Fernando, “y asesinados sus responsables”.
Para integrarse al movimiento que en principio fue idea de sus hijos, el doctor Margil Yáñez y su esposa Beatriz Muñoz “nunca dejaron de ayudarlos”, y en lo más intrincado de la selva Lacandona de Chiapas, los integrantes del EZLN saboreaban las norteñas tortillas de harina, el chorizo y la carne seca, y rebautizaron al doctor y a su esposa con los nombres de compañeros Romeo y Rosita”.
Pero más de 30 años de lucha en las FLN, sin contar el preámbulo, han dado a los hermanos Yáñez Muñoz la madurez para reconocer que la lucha social no sólo está en las armas y, por eso, ahora Margil, como hijo mayor del matrimonio, anuncia que la vieja casa ubicada en Moisés Sáenz (en vida amigo personal de la familia y también luchador social) se convirtió en lugar de promoción cultural.
En esta casa, que cuenta con sótano y terraza, así como un amplio patio, se descubrirá parte de historia de las FLN y del EZLN, para el conocimiento popular. Se promoverán reuniones sociales y conferencias, acompañadas de “un cafecito”.
Así mismo se mostrarán documentos y videos, que serán testigos de “aquellas reuniones de mi padre con sus amigos, como el doctor Jesús Piedra, esposo de la dirigente de Eureka, doña Rosario Ibarra de Piedra, cuyo hijo Jesús también participó de las ideas revolucionarias y tiene más de 25 años desaparecido”.
Margil y Fernando explican que a su padre le gustaba invitar “a tomar el cafecito” a sus amigos para discutir los temas económicos y políticos del momento y el quehacer que poco a poco irían definiendo el camino de César, sus amigos, y Fernando.
“Esto es para recordar”, dice por otro lado el investigador del Centro de Difusión Cultural de la UANL y miembro de la Sociedad Nuevoleonesa de Estadística, Geografía e Historia, Raúl Ángel Rubio Cano, que aún en los años ochenta,circuló un camión urbano que llevaba ese nombre pintado en la parte trasera.
Ahora, La Casa del Doctor Margil, A.C., oficialmente, será parte de la infraestructura “de los sueños del Hermano Pedro, debido a que diversas organizaciones de la sociedad civil la retoman como centro histórico afín de un movimiento que desde 1969, desde el clandestinaje, comenzó a preparar el grito que cimbró a la sociedad mexicana el 1 de enero de 1994, ¡Ya Basta!”.
Con el triunfo actual del panista Vicente Fox Quesada como presidente de la República, Fernando señala que “en Chiapas la guerra sigue vigente” y considera que “si el triunfo del panista fue legal no habrá necesidad de levantarse en armas para vivir mejor”.
Así mismo demanda que el presidente electo “actúe de manera contraria a como lo hace el actual gobierno federal”.
Finalmente, antes de despedir el evento en que se declaró como centro cultural la casa del doctor Margil, Fernando Yáñez Muñoz destaca que “tanto yo como mi hermano Margil entregamos el inmueble a la sociedad civil para fomentar la democracia y contar una pequeña parte de la historia de México”.