Álvaro Delgado y Armando Guzmán
VILLAHERMOSA, TAB.- Las credenciales democráticas de las que Roberto Madrazo se ufana en todo el país, con las que se promueve como el refundador del priísmo nacional, en Tabasco pocos las conocen.
Porque son -se afirma aquí- apócrifas.
En su período como gobernador, que suspendió temporalmente hace un año para buscar la nominación presidencial de su partido, las cuentas políticas no le cuadran: un PRI estatal dividido, por la falta de democracia interna; ocho presidentes, sólo uno de ellos electo por la base y que renunció, y una preferencia electoral en picada.
Más aún: La oposición en su conjunto, que con el PRD mantiene al alza su votación y con el PAN que el 2 de julio fue arrastrado por el fenómeno de Vicente Fox, ya le arrebató al PRI la supremacía en el estado.
En cinco años, la correlación de votos: 60% (PRI) 40% (oposición), se le volteó.
A tres meses de las elecciones del 15 de octubre por la gubernatura, 31 posiciones en el Congreso y 17 presidencias municipales, en Tabasco comenzó a hervir la actividad electoral, de cuyos resultados depende en gran medida el éxito del proyecto robertista.
El priísmo tabasqueño resultó seriamente lastimado y dividido tras la elección interna del 2 de abril, cuando Madrazo logró imponer “mediante un escandaloso fraude” como candidato a gobernador a Manuel Andrade Díaz, un político a quienes sus adversarios y ahora aliados del PRD definen como el instrumento para una “reelección disfrazada”.
“El mismo Madrazo me lo dijo: ‘No es muy inteligente, pero se deja conducir”, revela el empresario César Raúl Ojeda Zubieta, candidato perredista a la gubernatura. “Los mismos priístas le dicen que es un pelele, aunque un amigo mío lo definió de mejor manera: Es un mozo de estribo.”
Los seguidores del diputado federal priísta con licencia Arturo Núñez, “aplastado” en la elección interna, acusan a Madrazo de pretender imponer a Andrade para seguir controlando el estado y lanzarse por la dirigencia nacional del PRI.
“Nos volveríamos cómplices si no alertamos al priísmo de la asonada nacional que pretende”, advirtió el diputado federal priísta Víctor López Cruz a unos 70 dirigentes nuñistas que, el jueves 13, constituyeron la corriente interna “José María Pino Suárez”, el prócer tabasqueño que se opuso a la reelección de Porfirio Díaz.
“Lo que está en juego es el proyecto transexenal de Madrazo, quien en vez de estar pensando en entregar el poder, está pensando en el reposicionamiento del poder”, afirma el exdiputado priísta Francisco Peralta Burelo. “Aquí actúa de una manera y a nivel nacional de otra. Su expediente democrático no existe”.
El nuñismo, convertido en virtual fiel de la balanza en la elección estatal, ya hizo amarres políticos con Cuauhtémoc Cárdenas y Andrés Manuel López Obrador para que sus seguidores -que suman más de 100 mil votos- se incorporen a la campaña perredista.
Con Ojeda Zubieta, el mismo que propuso los “candados” para frenar a los tecnócratas por la Presidencia de la República, el nuñismo va por la revancha contra Madrazo, cuyo candidato Andrade Díaz tiene otro adversario de esa corriente… pero por el PAN.
Como Juan José Rodríguez Prats fracasó en atraerse a Ojeda Zubieta, invitó a José Antonio de la Vega Asmitia, exsecretario de Núñez y diputado federal plurinominal electo.
El problema es que generó una rebelión que ya dejó lastimado al panismo, cuya presencia histórica en el estado era más bien marginal y que el efecto foxista lo hizo crecer exponencialmente.
La división interna se agudizó una vez que se incluyó a otro priísta como su candidato a gobernador, el exdiputado federal y excónsul en San Antonio, Texas, Humberto Hernández Haddad.
Aunque el viernes 14, el Comité Ejecutivo Nacional del PAN nombró a De la Vega Asmitia como su candidato, el ánimo de la militancia fue de frustración: “Es más de lo mismo.”
Esto hizo que el perredismo y el nuñismo vean con preocupación, y aun temor, la eventual división del voto tabasqueño, una vez vencidos los tiempos oficiales para formar una coalición, estructuran una “alianza de facto” para evitar lo que con insistencia llaman la “reelección disfrazada” de Madrazo.
Por su parte, el candidato priísta alienta con su ocultamiento la sospecha de que podría ser relevado -pese a que el miércoles 11 se registró ante el órgano electoral, en una de sus escasas apariciones públicas-, y elude conceder entrevistas.
Andrade -a quien Proceso buscó insistentemente- ha sido opacado por Madrazo, cuyo “culto a la personalidad”, dice Peralta Burelo, es manifiesto en el estado: adoquines en plazas y calles con la “M” de su apellido, casi 500 espectaculares con su rostro y frases en la televisión que dicen: “Ojalá hubiera otros madrazos para más generaciones”.
Tabasco, reducto autoritario
“No va a ser fácil ganar”, reconoce Ojeda Zubieta, recién electo senador y con quien el PRD pretende ampliar su presencia entre la clase media. “No perdamos de vista que Tabasco es uno de los últimos reductos del autoritarismo, donde el viejo modelo tiene a su mejor exponente: Madrazo”.
Priístas amigos suyos le informaron que, inclusive, los gobernadores de Chiapas, Roberto Albores; de Campeche, José Antonio González Curi, y de Quintana Roo, Joaquín Hendriks, acordaron “defender” mediante recursos económicos y humanos las elecciones en los estados del sureste.
“Esto nos hace ver que las viejas mañas tabasqueñas tendrán nuevos adherentes en los no menos difíciles gobernadores circunvecinos”, dice Ojeda, ganadero y socio del hotel Hyatt de Villahermosa, quien define lo que se juega en esta elección:
“Primero: poner fin a un modelo agotado de autoritarismo que se quiere refugiar en el sur; dos: darle conclusión a un propósito reeleccionista disfrazado, y tres: desterrar los intentos caciquiles de un conjunto de familias que ya tomaron a Tabasco como rehén y pretenden manejarlo como si fuera un rancho y cambiar de capataz cuando les parezca indicado.”
El nuñismo -virtualmente fuera del PRI- coincide casi como una calca con ese diagnóstico. Hasta en la necesidad de que, desde ahora, los organismos de observación mantengan en permanente escrutinio a esta entidad, porque además no le tienen confianza al Instituto Electoral de Tabasco (IET), que preside Leonardo Sala Poisot.
“No da garantías”, dice Ojeda Zubieta. “Es empleado de Madrazo”, dice Peralta Burelo, quien subraya que es una muestra más de que el gobernador proclama en el país lo que no hace en Tabasco.
Sala Poisot, quien antes de presidir el consejo del IET encabezó por un año la Comisión Estatal de Derechos Humanos, niega las imputaciones y responde: “Tal vez pensarán que, en una pretensión de desacreditar al órgano electoral, podrán ganar la simpatía de los electores”.
Y luego de asegurar que existen condiciones de equidad e imparcialidad, añade: “Los partidos tienen que conocer sus capacidades y sus fuerzas reales de triunfo, como también tendrán que asumir sus derrotas por voluntad de la ciudadanía. No deben pretender ganar votos ni justificar derrotas antes de la jornada electoral”.
-¿Hay mapaches en el IET?
-Aquí no hay mapaches, indudablemente que no. Aquí no hay gente que se dedica a hacer trabajos de intriga o sucios. No hay manera de meterle mano a la elección.
El Tribunal Electoral del estado tampoco concita confianza, ya que depende del Tribunal Superior de Justicia, cuyo presidente, Javier López y Conde, firmó -el miércoles 5- un desplegado a plana entera dirigido al dirigente estatal del PRI, Floricel Medina, en el que se lamenta de la derrota presidencial, pero aclara:
“Tabasco es y seguirá siendo priísta, porque sus líderes han entendido nuestra plataforma política y el espíritu revolucionario que priva en ella.”
Según los opositores, esto explica por qué el Tribunal Electoral revocó una multa por 353 mil 740 pesos impuesta al PRI por el IET, en mayo pasado, por no haber presentado la nómina de pago a los empleados, porque aseguró no tener uno solo.
Contra la “reelección” de Madrazo
Golpeados y arrinconados tras el “aplastamiento” del 2 de abril, los nuñistas -que son más bien una corriente amorfa, que ha capitalizado el antirrobertismo- se agruparon para operar la revancha.
Reunidos el miércoles 5 de junio, en el domicilio de Núñez en esta capital, el priísta acordó con sus principales operadores políticos, incluido De la Vega Asmitia, apoyar al candidato del PRD para la gubernatura. “Vámonos con Ojeda”, se resolvió por unanimidad.
Al día siguiente, a nombre de Núñez, el diputado federal Víctor Manuel López Cruz se entrevistó hacia el mediodía con Cárdenas una vez que habló por teléfono con un desconfiado López Obrador, a quien vería por la tarde.
-Ingeniero, necesitamos de su serenidad. Los tabasqueños somos muy apasionados.
Renuente, Cárdenas recordó a López Cruz la “institucionalidad” extrema de Núñez, pero el enviado insistió:
-Tenemos una muralla común -atajó López Cruz, quien ofreció el apoyo de “80 mil votos duros” a Ojeda Zubieta.
Más tarde, López Cruz se entrevistó con López Obrador, quien le dijo: “Estoy totalmente de acuerdo”.
López Cruz se convirtió formalmente en la cabeza del nuñismo en un desayuno efectuado en el hotel Camino Real de Villahermosa, el jueves 13, y en el que unos 70 dirigentes configuraron una corriente interna priísta.
Para dejar claro el objetivo fundamental la denominaron “José María Pino Suárez”, el prócer antirreeleccionista asesinado por el usurpador Victoriano Huerta. La reunión se convirtió en catarsis.
“La esencia de la corriente nuñista es la democracia. ¡No a la reelección de Madrazo!”, resumió Roberto Carrera, aspirante a la candidatura del municipio del Centro.
“No a la casta divina ni a la familias adineradas”, dijo la exdiputada local Griselda García, en referencia al grupo que rodea a Madrazo: los exgobernadores Mario Trujillo y Manuel Gurría.
Añadió: “No predica con el ejemplo. En Tabasco, Madrazo practica el dedazo, el autoritarismo, el nepotismo. Tenemos que sacar a los que no son priístas”.
“Vamos a ser parte de la oposición”, propuso Vicente Morales, uno de los más férreos defensores de Madrazo al inicio de su gobierno. “Tenemos que encabezar las luchas populares”.
El empresario cacaotero Óscar Cacep Peralta, exsecretario de Finanzas del PRI estatal y exalcalde de Comalcalco, advirtió:
-Nos están dividiendo. Igual que a mí, se han acercado a otros para ofrecerles algo. Se está tratando de comprar gente. Tomemos una determinación de lo que vamos a hacer.
-Sí -clamó Julio Gutiérrez-, la lucha es impedir la reelección de la oligarquía con Andrade y el encumbramiento de Madrazo a nivel nacional. ¡Que se defina hacia dónde vamos!
Y se hizo el grito foxista, que despertó aplausos atronadores: “!Hoy, hoy, hoy!”.
López Cruz dijo que, “como corriente, somos oposición al grupo privilegiado”: El objetivo era Madrazo: “Pide la democracia nacional e impone la antidemocracia aquí. Tenemos que alertar al priísmo a nivel nacional. Pido unidad y objetividad. Vamos contra un monstruo. Está tocado, sí, pero no está muerto”.
Alguien levantó la voz: “¡Que alguien me explique qué vamos a hacer! Si no queremos al candidato del partido, ¿a quién vamos a apoyar?”
-A mí me simpatiza el candidato del PRD, Raúl Ojeda. Con él estamos -propuso Rafael Caso Vidal, expulsado por Madrazo de la delegación del Infonavit, y sobrevino un aplauso.
-Yo coincido con Caso -rubricó López Cruz, quien recordó que el objetivo era evitar la “reelección” de Madrazo.
El PRD, en la pelea
Aunque muchos de los nuñistas protagonizaron embates contra perredistas cuando eran fieles a Madrazo, sobre todo en la garrotiza de enero de 1995, esto no parece importarle mucho al PRD.
Pragmático, el PRD sabe que los nuñistas representan los votos mediante los cuales pueden ganar la gubernatura, diputaciones y alcaldías, sobre todo por el crecimiento exponencial del PAN por el efecto Fox.
“Son el antídoto para el crecimiento del PAN”, resume Octavio Romero Oropeza, presidente del PRD estatal, al referirse a sus nuevos aliados, que garantizan al menos 80 mil sufragios, suficientes para el triunfo.
Los perredistas sienten que pueden ganar. Ya derrotaron en dos distritos a dos de los más cercanos colaboradores de Madrazo: Pedro Jiménez León, expresidente estatal y coordinador de su campaña por la nominación presidencial priísta, y el financiero de la misma: Alberto Banuet.
Y esto no sólo hizo que el PRD elevara sus votos, sino que el priísmo dio un bajón en la preferencia del electorado, en una tendencia que se aceleró con la llegada de Madrazo a la gubernatura, en 1994.
Las cuentas del gobernador no son como para ufanarse en el país.
En efecto, la caída del voto priísta y el crecimiento perredista ha sido la constante en la administración de Madrazo. Desde 1994, ha descendido 17 puntos, según las estadísticas del Instituto Federal Electoral (IFE):
En las presidenciales de ese año, el PRI obtuvo 56.81% (335 mil 851 votos) contra 33.7% del PRD (196 mil 100) y 7.57% del PAN (44 mil 763). La suma de votos PRD-PAN (240 mil 863) quedaron a 95 mil de distancia del PRI y juntos representaron 40.74%.
El pasado 2 de julio, el PRI mantuvo la tendencia de desplome con su candidato, Francisco Labastida, con 40.27% de los votos (269 mil 420), Cuauhtémoc Cárdenas se situó en el segundo lugar con 31.98% (213 mil 892) y Vicente Fox disparó al PAN a 26.13% (174 mil 843).
Aunque el candidato presidencial priísta ganó el primer lugar, la suma de votos de PRD y PAN lo superaron por más de 118 mil y se produjo la voltereta en los resultados de hace un sexenio: 58.11% (oposición) por 40.27% (PRI).
En cuanto a las senadurías, un parámetro que suele tomarse en cuenta para las elecciones estatales, como las que se efectuarán el 15 de octubre, la tendencia es la misma: El PRI cayó de 361 mil votos hace seis años a 280 mil en 1997 y a 278 mil el 2 de julio. En seis años perdió más de 80 mil votos.
En cambio, el PRD logró 204 mil en 1994, subió a 223 mil en 1997 y este año alcanzó 247 mil, apenas 31 mil de diferencia con respecto al PRI.
En el municipio del Centro, donde se ubica la capital y donde el PRD no sólo no había logrado penetrar, sino que ganó uno de los dos distritos, el desplome del PRI fue mayor: Sumados los votos del PRD y del PAN ascienden a 135 mil 543 por 75 mil 733 del PRI: casi dos a uno.
“Nos fue muy bien”, resume Romero Oropeza, quien, sin embargo, sabe que los 30 mil votos nuevos que obtuvieron no son todavía suficientes para impedir la “reelección de Madrazo” a través de Andrade. Por eso la importancia de la “alianza de facto” con nuñistas y otros partidos.
De lo que sí están seguros es que tienen un candidato con perfil ganador y que concita temor en los ámbitos robertistas, según atestiguó la hija del candidato del PRD, Vania Ojeda, quien escuchó una conversación en el baño de un salón de fiestas el sábado 8, durante una despedida de soltera:
“Roberto les pidió a todos los funcionarios que no salgan de vacaciones, porque es muy riesgoso no hacer campaña conjunta con el licenciado Andrade por el registro de Ojeda”, le comentó una mujer joven a otra.
Era la esposa de Madrazo, Isabel de la Parra, quien al voltear palideció. Sólo alcanzó a decir: “Hola, Vania”.
Los panistas, hechos bolas
Por su parte, obnubilados por el efecto Fox, los panistas tabasqueños se hicieron bolas. Las insospechadas cifras que alcanzaron en la elección federal, 174 mil 843 votos (26.13%) para presidente, les despertó esperanzas de ganar la gubernatura… pero con un priísta.
Rodríguez Prats operó para acoger al priísta De la Vega Asmitia, secretario y operador electoral de Núñez, quien no lo respaldó. Pero tampoco el panismo tradicional, que se rebeló.
“No podemos montar en la cresta de la ola del cambio a un ejemplar de ‘más de lo mismo’”, escribió Jorge Eduardo Herrera, hijo de un conspicuo panista, en una carta que envió al delegado del CEN, René Messeguer, en la que añadió:
“Algunas familias de siempre, que se han beneficiado del status quo del priato, al ver que su barco se hunde, tratan de saltar hacia el que lleva la bandera desplegada. Pero no satisfechas con eso, presentan a uno de sus representantes como la gran oportunidad del PAN.”
Pero pese a las protestas, el presidente del CEN panista, Luis Felipe Bravo, recibió al joven político, el miércoles 12, en la Ciudad de México. “Vemos bien tu perfil. La decisión será el viernes”, le prometió.
Pero en Tabasco las protestas se recrudecieron: “Cualquiera, menos un priísta”.
De la Vega Asmitia -quien ante la inconformidad había ofrecido retirarse si se postulaba a un “panista de cepa”- pronto tuvo otro competidor, también priísta: Humberto Hernández Haddad, exdiputado federal y excónsul en San Antonio, Texas. Ahora éste encabezaba la lista.
-Es un priísta sin arraigo en Tabasco y tiene cola -les dijo-. Me dieron coba y ahora resulta que enredan todo este proceso. Mejor renuncio y me voy a la Cámara de Diputados como independiente.
-Espérate -lo frenó Rodríguez Prats, desde México-; déjame amarrar esto.
El mismo jueves, viajaron a la Ciudad de México Ramiro Guerrero y Félix Jorge David Samberino, dos de los integrantes del “menú” de precandidatos tradicionalistas, para entrevistarse por separado con los jerarcas panistas José González Morfín y Federico Ling Altamirano.
-No podemos darle a la ciudadanía más de lo mismo -les dijo Guerrero, portavoz de los inconformes-. No puede ser que se acepte la antitesis de Vicente Fox con el afán de que crezca el partido llenándolo con gente que no tiene doctrina ni vocación panista.
De la Vega, inclusive, redactó su renuncia, que no presentó, porque, la noche del mismo viernes, Ling Altamirano y González Morfín llegaron a Villahermosa para dar a conocer la decisión y atemperar los ánimos. No lo lograron.
Propietario de una clínica, el doctor Guerrero dice que se le faltó al respeto al panismo y a la ciudadanía por ofrecerles a un candidato que nada tiene que ver con los tabasqueños ni con el panismo. “Había la consigna de que no llegara ninguno de los internos”.
-¿Consigna de quién?
-De la delegación y de Rodríguez Prats -dice Guerrero, a quien este último lo había respaldado hasta la noche misma del 1 de julio-. Esto es algo muy parecido a la historia que hemos visto en el partido oficial.
Ante esos “intereses oscuros”, el traumatólogo acata la decisión del CEN, pero no se sumará a la campaña.
-¿Y su voto?
-Tampoco.
Lo peor, concluye, es que así es posible que gane el candidato de Madrazo, salvo que lo haga el PRD apoyado por los nuñistas, de quienes dice: “Están buscando revancha. Lo que no se vale es que aprovechen partidos opositores cuando ellos toda la vida los vituperaron”.








