James, más un esteta que arquitecto: Moreno Villarreal, Lourdes Andrade y Salvador Elizondo

Jaime Moreno Villarreal se acercó a la Xilitla fantástica de Edward James por medio de su amigo Javier Guzmán Urdiola, escribiendo juntos su experiencia en La habitación interminable (UAM, 1987):
“James es una mezcla entre el excéntrico inglés y el esteta. Aquél contaba con muchos medios económicos y pudo desprenderse de la aristocracia natal, viajando mucho y realizando proyectos muy locos. Afortunadamente para la historia del arte coincidió con el surgimiento del surrealismo. En ese aspecto realizó su voluntad de esteta”, expresa Moreno Villarreal.
De 44 años, el escritor de arte en publicaciones como Vuelta y actual editor de la revista Biblioteca de México del CNCA, sentencia:
“No creo que era realmente un artista, sino alguien que deseaba rodearse y vivir de arte. Reunió la colección más importante de arte surrealista en el mundo y como mecenas financió proyectos muy importantes, siendo el gran mecenas de Dalí en sus principios. A esto se suma su actitud de esteta: hizo teatro, música, fue poeta, buen dibujante y se considera arquitecto.”
Pero Moreno Villarreal, quien ha visitado en ocasiones varias Xilitla, apunta, a 13 años de su escrito, que “hoy ya no estoy tan seguro de llamarle a estas construcciones arquitectura surrealista, en el sentido de que no es plenamente habitable, sino básicamente recorrible. No considero a Edward James un artista. Creo que emulaba a los artistas, los apoyaba, los promovía; pero si leemos su poesía o uno ve sus dibujos, hallamos al diletante y más, al esteta, a quien quiere hacer su mundo de arte en el cual estar inmerso.”
Las Pozas, el jardín escultórico de James y, sobre todo, la llamada “biblioteca” y el “cinematógrafo” en Xilitla, “es un lugar especial, delicioso, asombroso; pero al mismo tiempo vacío; seguramente el asombro y el vacío habitaban la persona de James y su leyenda.” Lo describe:
“Dialogaba con los animales, era seguido por los perros, podía manipular serpientes venenosas amigablemente, le gustaba meterse a la jaula de un tigrillo y conversaba con él. Es un personaje mágico que construyó este mundo, donó esta casa como un acto de amor hacia su amante mexicano Plutarco Gastélum para habitarla.”
Pero nunca vivieron allí. Es una arquitectura “voluntariosa, carente de técnicas”. James dibujaba y pedía a un ebanista que hiciera los moldes para materializarlos en concreto por peones y albañiles, quienes “subían las columnas para plantarlas en la tierra”. El resultado: “muy escultórico”.
Su poesía, a decir de Moreno Villarreal, no tiene relación con las vanguardias, y sus escritos conservadores están alejados del surrealismo quedando más cerca de los románticos Wordsworth, Keats, Byron, Shelley y Blake.
“Era un solitario, pasaba semanas solo en su casita en la finca o junto a Plutarco, tenía un impulso eremita. Cuando murió, la familia Gastélum quedó en posesión del archivo de James y poco después lo reclama la Fundación Edward James en Chichester, Sussex, donde hay una escuela de oficios. Esto habría que preguntarlo a Lourdes Andrade. Y de la generación de Juan García Ponce, Salvador Elizondo lo conoció en plan de mecenas.”
-¿No se le compararía a James con Antonio Gaudi o Facteur Cheval, El cartero caballo?
-No en Gaudi, quien sí era arquitecto. Vemos dentro de la Casa Milo o Mila, son departamentos funcionales, preciosos. Es habitable. Xilitla es recorrible, visitable, apreciable; por eso le puse al libro La habitación interminable, había realmente un proyecto de casa habitación, si bien parte del proyecto era nunca terminarlo, armar otros edificios y también dejarlos inconclusos y otra vez. Eso no es propiamente un proyecto arquitectónico.
“Javier Guzmán tiene un libro muy bello relacionando a James con Cheval. Es el tipo de constructor simple, que poco a poco edificó en un terreno esta especie de laberinto que es al mismo tiempo un palacio fantástico y que a los surrealistas les pareció de un surrealismo natural.”

Snob surrealista

Parco, el escritor Salvador Elizondo declaró a Proceso:
“Conocí a Edward James hace muchos años cuando hacíamos la revista Snob, por 1961 ó 1962, entonces mi trato con él fue muy breve porque nada más lo traté para efectos de la revista y nos dio una colaboración muy interesante sobre su experiencia personal con los hongos alucinógenos. Aparte de eso no tuve mucho contacto con él, lo veía de vez en cuando pero no era amigo de él ni nada de eso.”
-¿Conoció usted Xilitla?
-De oídas, nunca estuve ahí.
El autor de Farabeuf añadió:
“Tampoco podría hablar de su relación sobre el surrealismo. En cuanto a la arquitectura fantástica y lo que hizo en San Luis Potosí me llama la atención, pero no sé mucho de él. Lo lamento…”
Para Lourdes Andrade, maestra de historia y teoría del arte por la Universidad de Kent, Inglaterra, y autora de Remedios Varo, las metamorfosis y Para la desorientación general. 13 ensayos sobre México y el surrealismo:
“Una alumna mía en la Universidad Iberoamericana deseaba hacer su tesis sobre Xilitla y conocí el sitio. Después, en 1993, fui con Jean Schuster (albacea testamentario de André Breton, con quien vivió entre 1992 y 1995) invitados para un programa televisivo de Alejandra Islas, donde disfruté más el lugar por su encanto y se me ocurrió escribir Arquitectura vegetal. La casa deshabitada y el fantasma del deseo (Artes de México/CNCA 1997), me impactó mucho porque era muy distinto en otoño al delicioso paraíso lleno de sol de la primera vez, cuando me bañé en Las Pozas. Ahora hacía frío, llovía y había niebla.”
Andrade leía entonces literatura gótica y recuerda así mismo que en algún libro James había sido comparado con William Beckford, autor de Vatek, pero que James desdeñó la analogía “aunque a mí sí me pareció interesante porque hallé vínculos entre la literatura y la arquitectura”.
-¿Cómo describe a James?
-Siento que hizo muchos esfuerzos para ser reconocido como un ser creativo y finalmente logró hacer algo sobresaliente en Xilitla; pero los críticos no lo toman en serio. En el video Builder of Dreams de Danzinger, un arquitecto amigo suyo dice que no le hacía caso y que nunca imaginó que sus construcciones fueran tan maravillosas como resultaron. Dramático.
“Yo pienso que más que un arquitecto es un constructor, un artista, alguien que se expresa por medio de elementos arquitectónicos. James enfrentó otra serie de retos en lugar de la funcionalidad arquitectónica.”
Y relata:
“Plutarco Gastélum no heredó todo lo de James, fueron él y sus hermanas. Ahora, ellas le dejaron la responsabilidad de las construcciones y él ha hecho un gran esfuerzo para mantenerlas y promoverlas, es muy costoso. Pero hubo bastantes problemas, y muy serios, de Plutarco con los ingleses; parece ser que los ingleses hicieron una serie de chanchullos y se quedaron con buena parte de la herencia de James que no les correspondía. Realmente no lo sé bien, no sé si fueron los abogados o quién; pero creo que cambiaron el testamento o algo así, algo bastante feo, les quitaron el dinero; pero no se pudieron llevar las construcciones.”

Remedios

Walter Gruen nació en Viena, Austria, en abril de 1914. Llegó a México en 1942 y fundó la Casa Margolín de música en las calles de Córdoba y Álvaro Obregón, en la colonia Roma de la Ciudad de México.
“James era amigo de mi esposa difunta, la pintora Remedios Varo. Y de Leonora Carrington. Lo conocí bastante tarde y creo que era hijo ilegítimo del rey Jorge VI de Inglaterra. A menudo nos encontrábamos, era inteligente y muy simpático. Le gustaba el arte y la pintura. Por lo que sé, su única creación fue en Xilitla; pero le gustaba la compañía de gente interesante. Nuestras reuniones las hacíamos principalmente en casa de Leonora Carrington.”
Tampoco para Gruen James era artista, sino mecenas:
“Apoyó mucho a Leonora Carrington con dinero y le compró muchos cuadros. ¿A dónde están? No lo sé. Recuerdo que apoyó a una bailarina austriaca, Tilly Losch, realmente era muy amable.”
-¿Cómo fue la relación de Remedios Varo con Edward James?
-La relación era principalmente entre Leonora y James. Fue bastante intensa en un tiempo y después se enfrió mucho porque Leonora creo que se cansó, no lo sé.
“Pero después, Edward James trató de acercarse más a Remedios y le mandó una carta que tengo de mayo de 1957, en la que le hace muchos elogios de su arte; pero creo que es el reflejo de ese enfriamiento entre los dos. Lo invito a mi casa en Río Guadalquivir, si le interesa publicarla. Es
inédita y fue con motivo de la primera exposición de Remedios de manera individual, en 1956. Sin embargo, creo que él tenía una rivalidad con Leonora y Remedios, porque a mi exesposa no le compró nada y a Leonora sí.” (ver recuadro)