5 mayo 1957
Muy querida Remedios,
Es la primera vez en mi vida que escribo a un pintor para decirle cuán encantado y conmovido estoy por su exposición.
La tuya participa enteramente de esas maravillas de las cuales se habla tanto, pero que no se encuentran más que en las novelas manantial, yo diría inesperadas, que tienen la felicidad de contar entre tus amigos de fecha lejana, yo no estoy sorprendido de otra manera, querida Remedios, de esta magnífica eclosión al fin visible, de un ser noble y grande cuyas cualidades son igualadas sólo por la modestia. Yo desearía hablarte con detalle de ciertas revelaciones que me han golpeado como únicas en tus cuadros.
Con la amistad de siempre, y una gran admiración renovada, de todo corazón:
Edward James








