José Alberto Castro
XILITLA, SLP.- El cineasta estadunidense Avery Danziger, quien invirtió casi 10 años de su vida en filmar y editar el video Edward James. Builder of Dreams, Premio Missouri a Documentales de Arte, advierte que el paraíso surrealista construido por el viajero de origen escocés, en este rincón de la Huasteca Potosina, está amenazado:
“Desde su muerte, las estructuras y los jardines en Las Pozas han sido descuidados. Incluso podría decir que ya presentan un considerable deterioro. Además, ninguna autoridad se interesa por su conservación y mantenimiento.”
En un recorrido por la zona que se extiende a lo largo de las 30 hectáreas que forman el rancho de La Conchita, el reportero constató que por doquier hay basura, rastros de abandono y descuido de Las Pozas. También proliferan los espacios de propiedad privada. El asunto no es nimio, pues Las Pozas es un sitio de “regocijo espiritual” comparado a las pirámides de una zona arqueológica.
Y Danziger refuerza:
“Cualquiera que vea esculturas de Las Pozas quedará asombrado y podrá constatar que lo efectuado por James nunca antes se había hecho.”
Bajo la idea de evitar la pérdida irremediable de su legado, Danziger y Plutarco Gastélum (el hijo de don Plutarco, el amigo querídisimo de James quien, con el mismo nombre de su padre, es un abogado de 38 años, heredero de Las Pozas y conocido en Xilitla como “Kaco”), están dándole forma a una fundación que revitalice y le otorgue otra vida al espacio imaginado y proyectado por el diletante británico (Proceso 389, 390 y 428).
Constructor de sueños
Confía Danziger al semanario que en el empeño por acabar su documental Edward James. Builder of Dreams (Edward James. Constructor de sueños) hubo momentos de flaqueza e incertidumbre; sin embargo, el proyecto llegó a buen puerto:
“Porque siempre me animó la pasión de James por la vida, su amor por la selva y por el arte.”
Edward Frank Willis James fue un excéntrico millonario inglés, coleccionista de pintura, amigo de varios artistas surrealistas y escritores (Salvador Dalí, Leonora Carrigton, René Magritte, Kurt Weil, Bertolt Brecht, George Ballanchine, Aldous Huxley, Leonor Fini, Man Ray, Remedios Varo y Sigmund Freud), y autor del libro de poesía Los huesos de mi mano; de una única novela, inspirada por una visión, El jardinero que vio a Dios, creador de jardines y arquitecto autodidacto, inspirador de las extravagantes construcciones de sesgo fantástico, erigidas por él y su colaborador Plutarco Gastélum en esta localidad entre 1962 y 1984.
Y como parte de la leyenda que aureola a James también se afirma que es el nieto o el hijo bastardo de Eduardo VII, quien fue rey de Inglaterra.
Danziger filmó y grabó más de 70 horas y de ellas pescó las más significativas imágenes para poner en pie un documental de una hora y media de duración que circula en inglés y en los próximos días lo hará en una versión subtitulada al español, que se traerá a México.
El viodeoasta conoció a James en 1976, cuando fue contratado para hacer fotos fijas que ilustrarían un reportaje, centrado en promocionar una película inglesa sobre el artista y su arquitectura fantástica. Fascinado por la vida y los misterios de James, Danziger hizo frecuentes viajes a la selva. Sin embargo, “muy rara vez coincidía con él, pues James vivía cortas temporadas en México y el resto del tiempo viajaba por el mundo”.
En su afán por hacer un filme “de una extraña, pero verídica historia”, inició la grabación de las primeras imágenes en 1985, un año después de la muerte de James, quien falleció fulminado por una embolia, en diciembre de 1984 en una clínica de San Remo, a los 77 años de edad. Explica que los trabajos para lograr el documental se prolongaron, porque él, al igual que James, está afectado por el síndrome “de no poder finalizar los proyectos”. De ello, abunda:
“James tenía una idea, le daba forma y luego saltaba a otra. Él era un esteta sumido en la experiencia, nada más. Por eso, no era muy bueno para terminar las cosas.”
Danziger emprendió un buen número de viajes a Estados Unidos, Irlanda, Francia, Inglaterra y México para grabar entrevistas con los amigos de James, la mayoría personas famosas y con agendas cargadas de compromisos. Cita el ejemplo del compositor Virgil Thompson, quien después de dos años aceptó dar su testimonio.
Información clave para conocer acerca del pasado de James y de su paso por México, fue proporcionada al documentalista por los Gastélum, familia indígena adoptada por James.
El documental de Danziger se centra en la trayectoria vital del aventurero, en testimonios de personas que lo conocieron, de críticos de arte, y en algunas secuencias aparece el propio James, quien narra anécdotas y expone sus ideas.
Del personaje Danziger asienta:
“Fue hijo único de unos aristócratas escoceses, apareció en un mundo de riqueza y heredó los millones de su padre a la edad de cinco años. Sin embargo, el dinero y la frivolidad de sus parientes y amigos lo convirtieron en un niño solitario, que paradójicamente murió como un hombre solo.”
Añade:
“James nunca creció, era como un personaje de Peter Pan. Él más bien nació surrealista, el mundo de la aristocracia no era para él, escribía poesía, ayudaba a otros artistas. Y le gustaba contribuir para volver realidad los sueños de otros.”
En pos de Shangri-La
En el video, se recrea uno de los capítulos cruciales en la biografía de James, quien en la década de los treinta se dedicó a asediar a Tilly Losch, una bailarina de gran belleza de quien se había prendado de manera loca. En 1931, la siguió a Nueva York, donde poco después se casaron. Desde un principio Tilly se mostró fría, interesada en el dinero y, al contrario de Edward, no deseaba hijos.
Asegura Danziger que después del divorcio con Tilly, James se obsesionó por la búsqueda de un Shangri-La, un espacio donde se diera la relación armónica entre el hombre y la naturaleza.
Sostiene que James, amante de la belleza en flores, plantas, pintura y mujeres, “quiso construir algo que no fuera herido por el clima”.
Y aunque no era un arquitecto profesional, “pudo dar rienda suelta a sus fantasías”.
En contraste, dice, “prestaba poca atención a su propia apariencia o al medio que le rodeaba, solía no rasurar su rostro, dejaba crecer su cabello, usaba ropas sin planchar y descuidadas”.
En los más de 60 minutos de la videocinta, James relata un episodio crucial en su vida: Señala que su madre era muy bella pero muy distante, revela que quien en realidad lo cuidó fue su nana. También evoca que en una ocasión su mamá mandó traer a uno de sus hijos, y cuando la sirvienta preguntó que cuál de ellos, la señora dijo que escogiera al vestido con un color que combinara con su ropa.
Danziger dice convencido:
“Uno puede nacer como un excéntrico, pero algunas personas no cuentan con el dinero suficiente para lograrlo. Si James hubiera nacido con menos dinero, probablemente hubiera sido considerado un loco.”
En el video, la pintora anglomexicana Leonora Carrigton cuenta:
“Yo estaba embarazada de mi primer hijo y no tenía dinero. Había pintado muchos cuadros, y entonces Edward me dijo: ‘dame 20 cuadros y te doy 200 dólares’. Yo necesitaba el dinero. Mi hijo nació, James regresó y me dijo que le parecía mucho dinero 200 dólares. Lo corrí de mi casa. Luego llegó la reconciliación y él me compró muchos cuadros y fuimos muy buenos amigos.”
En off la pintora y escritora surrealista, amiga de su colega Remedios Varo, agrega:
“Había aprendido de Edward a tratar a los animales como seres inteligentes, él se relacionaba con ellos en la idea de que los humanos no somos seres superiores. Además él había aprendido el gran arte de hablar a los animales como seres inteligentes.”
Del testimonio de Carrington se infiere que fue ella, precisamente, quien animó a James para que trasladara a la práctica su propio sueño.
Como una parte importante del documental, se toca el episodio acerca de la decisión de James de convertir su hogar de infancia, la residencia familiar de West Dean, en Sussex Occidental, Inglaterra, en una escuela de enseñanza en restauración de libros, muebles, instrumentos musicales y objetos de arte. En fin, un lugar donde los artesanos pudieran afinar sus conocimientos.
Aclara Danziger que la puesta en marcha de la escuela era parte de un proyecto más ambicioso:
“James pretendía evitar la pérdida de su fortuna por los impuestos, por eso tomó muy en serio su altruismo y acarició la idea de formar una comunidad de artistas.”
James llegó a poseer la colección más importante de arte surrealista en el mundo, y con tal de lograr su sueño en Xilitla decidió venderla (se ha calculado que en la construcción de las estructuras y la posesión del terreno gastó 5 millones de dólares), de manera que ante la cámara admite:
“Nunca compré arte mediocre, siempre me decidí por pintores que en verdad fueran valiosos, que aportaran algo.”
En la entrevista de casi 14 minutos, no se ufana de ser un arquitecto capacitado, por eso en Builder of dreams desliza:
“Como no tenía conocimientos de arquitectura utilicé doble varilla para las 36 estructuras. Mi proyecto consistía en hacer siete pisos, con unas columnas muy gruesas, porque iban a soportar unos cuerpos geométricos dodecaedros.”
También manifiesta que en su proyecto eran muy importantes los nombres, por ello en Las Pozas los visitantes se topan con la Casa de los Flamencos, la Casa del Ocelote, el Puente de la Flor de Lis, la Vereda de Las Serpientes, la Puerta de San Pablo y San Pedro, entre otros parajes.
Un momento simpático, fulgurante, ocurre cuando narra una de sus anécdotas:
“Regresé del sureste, donde compré unas boas constrictor, me hospedé en un hotel del centro en la Ciudad de México. Noté que mis criaturas estaban hambrientas. Le hablé a Leonora Carrigton y le expliqué que las boas sólo comían seres vivos, ella me ofreció unos ratones de laboratorio que tenía porque iba a pintarlos. Mis boas no quisieron comérselos porque estaban muy limpios. Salí corriendo al mercado de Sonora para encontrar alimento. Mientras tanto, los ratones escaparon y provocaron la reclamación airada de una turista de Texas, que gritaba: ‘Cómo es posible que en este hotel haya ratones’.”
El empleado, rememora James, simplemente le contestó:
“Estos ratones son de las boas que están en el cuarto contiguo al suyo.”








