Guerrero, Colima y Tlaxcala, las excepciones

Gloria Leticia Díaz, Pedro Zamora Briseño y Víctor Hernández

En Guerrero, uno de los estados con mayor atraso social y económico, en Colima, donde se gobierna como en los mejores tiempos del partido oficial, y en Tlaxcala, donde una alianza encabeza el gobierno, el PRI obtuvo algunos de sus pocos triunfos.
En Chilpancingo, el gobernador guerrerense René Juárez Cisneros evalúa los resultados de la jornada electoral: “El 2 de julio el pueblo cobró agravios y nos ganó a los priístas. No hay que buscarle más”.
En entrevista con Proceso, se muestra muy tranquilo, pues el PRI ganó en Guerrero en la elección presidencial y de los dos senadores, y obtuvo nueve de diez diputaciones federales.
De un total de 943 mil 454 votos,  Francisco Labastida obtuvo 43.57%, frente a 36% de Cuauhtémoc Cárdenas y 18.98% de Vicente Fox.
Juárez Cisneros puntualiza: “El modelo que tuvimos los priístas durante 71 años se acabó a las 6 de la tarde del 2 de julio, a la hora que entró el último voto, ahí murió. Reconozcámonos como oposición y actuemos en consecuencia y no le echemos la culpa al presidente Zedillo, así de sencillo. Todos somos los responsables de esta derrota terrible que tuvo el PRI”.
Asegura que si en Guerrero el PRI se mantuvo como la primera fuerza política, fue gracias al  “trabajo colectivo de sus dirigentes, militantes y gobernantes, y no por las supuesta compra de votos”, denunciada tanto por perredistas como panistas.
“Yo no creo que la dignidad valga una despensa. Qué menosprecio a la dignidad de la gente de quienes piensan así. ¿Cómo compras el voto, si es individual y secreto? ¿Cómo entonces ganó Fox? Ésa es una de tantas fantasías.”
-Esas fantasías, como usted las llama, se registraron en La Montaña…
-Que alguien diga que se le puso una pistola en el pecho y se le dijo “tienes que votar por fulano de tal”, esas cosas no son ciertas, y si son, se dan de manera aislada en comunidades muy pequeñas y se deben corregir.
Para justificar su argumento, señala que el PRD se mantuvo como primera fuerza en los municipios de Malinaltepec y Metlatónoc, dos de los más pobres del estado y del país, y “no tengo pruebas de que los alcaldes perredistas hayan comprado votos”.
En un estado donde impera la pobreza extrema y existen grupos guerrilleros, Juárez dice que por lo pronto está ocupado en la elaboración de una serie de proyectos, “muy concretos”, que planteará a Vicente Fox una vez que éste tome posesión el próximo 1 de diciembre.
“Guerrero debe considerarse como un estado de interés nacional por la circunstancia que enfrenta desde el punto de vista económico, político  y social”, asienta.
Asegura: “Como lo hice en unas 50 oportunidades, alzaré la voz para pedirle al gobierno federal más recursos para el estado de Guerrero, alertando sobre el riesgo social que significa un estado como éste si no se atiende a los grupos con mayor
marginación”.
-¿Cuál será el destino de los grupos caciquiles que se beneficiaron del PRI?
-Depende, hay caciques buenos, y ésos bienvenidos, y los malos los va a señalar el pueblo, de hecho ya los  ha señalado.
-Figueroa ¿a qué grupo pertenece, a los buenos o a los malos?
-Hay que preguntarle a él, no me peleo con nadie, pero no admito presión de nadie. Nunca me he dejado presionar.
Juárez Cisneros da a la reportera la carta que envió a Dulce María Sauri, presidenta del PRI, en la que fija su postura ante la crisis del partido En cuatro cuartillas, el gobernador de Guerrero se pronuncia “en contra de la lucha de los grupos que tratan de apoderarse del PRI. Esta ambición desmedida de algunos, que privilegia a intereses individuales o de grupo, ha hecho mucho daño a nuestro partido a lo largo de la historia”.

Repartición de posiciones

En Colima, en el plano federal la Alianza por el Cambio ganó la elección de presidente de la República, las dos senadurías de mayoría relativa y una de las dos diputaciones federales, pero a nivel local el PRI avanzó en la elección de ayuntamientos y recuperó la mayoría absoluta del Congreso, que había perdido en 1997.
Luego del equilibrio de fuerzas que hubo en la LII Legislatura local -con 10 diputados del PRI y 10 de la oposición-, a partir del próximo primero de octubre estará integrada por 14 diputados del PRI, 8 del PAN, 2 del PRD y 1 de la Alianza Democrática Colimense (ADC).
En los municipios, la contienda se decidió prácticamente entre PRI y PAN. El primero obtuvo seis alcaldías, entre ellas Manzanillo y Tecomán, y el blanquiazul ganó cuatro, incluidas la capital del estado y Armería, esta última en alianza con el PRD.
El gran perdedor fue precisamente el PRD, que no pudo conservar el ayuntamiento de Colima, obtenido hace tres años con la candidatura externa del expriísta Carlos Vázquez Oldenbourg, además de que debido a su baja votación general tendrá sólo dos diputados locales, uno menos que en la actual legislatura.
Con el rostro sombrío por la derrota del PRI en la elección de presidente de la República, la noche del domingo 2 de julio, el gobernador, Fernando Moreno Peña, se congratuló, sin embargo, de que su partido hubiese recuperado la mayoría del Congreso local. Atribuyó ese resultado a que “en Colima la gente apreció que el PRI está cambiando y el proceso democrático de selección de candidatos locales nos permitió tener la mayoría de triunfos”.

Gobernador castigado

Tlaxcala fue el único estado donde el PRI se llevó el carro completo: la Presidencia de la República, tres diputaciones federales y dos senadurías, a pesar de que el expriísta Alfonso Sánchez Anaya llegó al poder en 1998 por la alianza integrada por PRD, PT y PVEM, y todos los candidatos a las posiciones federales son parte de su círculo cercano de colaboradores.
Ahora los “auténticos perredistas” de esta entidad responsabilizan al mandatario de la debacle de su partido. En ello, dicen, influyeron cuatro razones fundamentales: los errores de Sánchez Anaya al gobernar como un priísta ligado al grupo de la exgobernadora y exdirigente de la CNC, Beatriz Paredes Rangel; la ruptura de la alianza opositora; la llegada masiva de expriístas al PRD desplanzando a militantes perredistas de antaño, pero fundamentalmente la imposición de Mari Carmen Ramírez García, esposa del mandatario, como candidata al Senado por la Alianza por México.
De hecho, Ramírez García llegará al Senado por la vía plurinominal. Es la única posición que la Alianza por México ganó, lo que despertó las sospechas de perredistas, como el legislador Cristóbal Luna Luna, quien demanda al gobernador que dé una explicación precisa de por qué el PRD, que manipula desde Palacio de Gobierno, cayó en forma dramática y su esposa sí será senadora.
Luna Luna y otros perredistas, como Ubaldo Lander y César Carbajal, consideran urgente una reestructuración en la dirigencia del PRD, empezando con la renuncia de Rafael Molina Jiménez de la dirección estatal, pues “se ha convertido en un empleado del gobernador”, acusa el diputado local.
Fundador de la Corriente Democrática del PRI, del Frente Democrático Nacional y del PRD, uno de los principales operadores para que Sánchez Anaya se convirtiera en candidato de la oposición, Javier Flores Macías, despedido de la Coordinación General de Ecología (CGE) al declararse como aspirante de la candidatura al Senado reservada a Carmen Ramírez, señala que el gobernador “pagó muy caro los costos políticos” por la imposición de su esposa y advierte que ahora los “auténticos perredistas” podrían retomar el control total del partido hacia las elecciones locales del año próximo.
Sánchez Anaya atribuyó la derrota al “efecto Fox”, quien en su cierre de campaña en la entidad, el 13 de junio, aseguró que el gobernador de Tlaxcala se había comprometido a darle su apoyo sí la Alianza por el Cambio continuaba en la primera preferencia electoral en el país. El miércoles 19, Sánchez Anaya, quien ya se había reunido con Fox hacía mes y medio, desmintió al exgobernador de Guanajuato y aseguró que su voto sería por Cárdenas.