Dolor y dólar

Samuel Máynez Puente

Quince años del sistema político, representados por los dos anteriores sexenios y la mitad de éste, han conducido al país al borde de la ruina y del caos económico y social. Amenaza de naufragio, desolador, lamentable, ante el endeudamiento desorbitado, el despilfarro, la ineficacia llevada al grado de campeonato mundial, cinismo hasta lo grotesco y, por encima de todo, lo que se han robado. La ironía: capitales foráneos prestos a la inversión y a la invasión; capitales nacionales en el saqueo y la fuga especulativa.
La docena trágica y estos tecnocráticos tres años que han puesto a México en la condición de haber perdido una guerra mundial: en cero. Situación comparable con la de Japón y Alemania, sólo que esos pueblos industriosos y patriotas –aun sin auge petrolero– utilizaron los créditos externos para su deslumbrante recuperación, en la que el esfuerzo gigantesco y la honestidad ejemplar fueron motores para conducirlos otra vez a la primera línea del desarrollo tecnológico y financiero. Ahí el GATT puede ser estímulo, aquí, como todavía se discute o es gatear o es gato por liebre.
Inevitable el culto estéril a símbolos vacíos, a palabras gastadas y actos demagógicos y ridículos. Cortes a las prestaciones y extravagantes salarios de los cuadros superiores que, por insignificantes no pueden ser tomados como medida técnica sino como sarcástico recurso político ¿Y las numerosísimas comisiones con cualquier objeto que andan por el mundo gastando dólares? ¿Y el numeroso ejército de guaruras para cuidar tan preciosas vidas?
El IVA es uno de los tributos que más poderosamente generan rencor y odio entre el pueblo y el gobierno. El IVA es una injusticia sobrecargada de estupidez. Una perla al canto: nadie necesita comer pasteles, los pasteles entonces resultan un artículo suntuario y, no obstante, no se gravan con el IVA. En cambio, todos en mayor o menor cuantía requerimos medicinas y allí sí está el maldecido IVA, ese infame negocio que el gobierno hace con el dolor de este infortunado pueblo. ¿Por qué el enérgico exrector no habrá podido intervenir contra este criminal negociazo? En ese camino se descubre otro piadoso acto de gobierno: el ínclito Héctor Hernández ignora (¿?) cómo los laboratorios trasnacionales aumentan precios a medicamentos propagados por sus activos agentes. La habilidad del titular de Secofi es evidente: significación para su imagen a través de más altos ingresos con el 6% para la recaudación fiscal.
Con el inflacionario IVA, usted no sabe lo inteligente que se ha puesto el gobierno: ha descubierto lo mucho que afecta a su maltrecho prestigio esa delincuente exacción, azote de los pobres, y ha decidido crearle un escondite. ¿Se acuerdan de “La Carta Robada” de Allan Poe? Pues como en la famosa carta, en el sitio más visible: en los mismos precios. Nihil sapienteae odiosus acumine nimio, decía Séneca. (No sabiéndolo ninguno, es odioso el excesivo ingenio). Esta maliciosa modificación a la ley del IVA –que es música que llegó para quedarse– obligará a los comerciantes a mentir por ley, facilitará la evasión del inmoral impuesto y acabará por deteriorar la conciencia fiscal de todo el mundo. A tal precio se maquilla el retrato de Dorian Grey que es más o menos la imagen impositiva del gobierno.
Las graves repercusiones de la crisis con el dólar han afectado todas las formas de la vida nacional y, desde luego, el más punzante de estos afectos es el que corresponde al dolor de la población más débil de la República. El infelizaje que es recogido por los servicios médicos del DDF –antesala de la muerte– representa un promedio de 250,000 casos al año aproximadamente. En estos hospitales frecuentemente no existen los elementos indispensables para la atención médica. Los enfermos deben usar una misma bata después de las operaciones, durante una semana. Los parientes de los enfermos tienen que pagar o donar sangre para que alguna le toque a su paciente; no hay gasas, no hay analgésicos ni anestésicos suficientes. Cuando el accidentado ingresa debe hacer una cola dramática, porque puede haber 30 ó 40 sujetos en iguales o peores condiciones que él. Es de imaginarse el agobio, la fatiga devastadora de los médicos para aliviar este mundo de dolor. Sin embargo, para los informes verbales y para los pomposo datos del 1o. de septiembre hay un: “no se preocupe licenciado, en este hospital prácticamente no necesitamos nada, todos los médicos y hasta los enfermos cooperan”. Hasta que se mueren.
En sospechosos contraste, el Hospital Militar está más allá del bien y del mal. Allí no falta nada. Con frecuencia el instrumental especializado tiene que ser prestado a otras instituciones. ¿Acaso los recortes presupuestales habrán sido tan enérgicos también con las fuerzas armadas? Las limitaciones dolorosas al presupuesto de egresos cuando se trata del sector salud, es como regatear el oxígeno a un enfermo moribundo, es como haber emprendido un lento genocidio.
La situación de la Cruz Roja, no obstante la solidaridad social cuando se realizan colectas, debe tener las mismas características de privaciones y de extenuación para un heroico cuerpo médico. 73.000 urgencias al año.
El Hospital Juárez, con 550 camas, tiene un promedio de 500 consultas externas diarias; el Hospital General, con 1,500 camas, llega a 2,000 consultas externas cada 24 horas. El Hospital 20 de Noviembre con 1,000 camas, atiende 1,500 consultas cada día. Estos hospitales son los grandes receptáculos del dolor de todo el país.
El genio de la “desconcentración administrativa” organizó el más fenomenal desorden desde la Dirección General del ISSSTE: proliferación de direcciones y subdirecciones “generales” con sueldos de 500,000 a un millón de pesos, más prebendas innumerables. No hay dinero para préstamos a corto plazo, menos hipotecarios; en cambio, se compra el edificio en Avenida Juárez contiguo al No. 154, con elevadores electrónicos. El Hotel del Prado, propiedad del ISSSTE, está rentado en 100,000 pesos mensuales ¿a quién? Antes de la histórica tarea de José el Saqueador, familia y séquito, su renta era de 400 pesos mensuales. El sindicato maneja, tramita y vende las formas para los préstamos a corto plazo (15,000 pesos).
Con sus hospitales, clínicas de especialidades y de primer contacto, el ISSSTE da 40,000 consultas externas al año. Incluyendo familiares, el número de derechohabientes llega quizá a cinco millones. Sus hospitales y clínicas se han transformado en auténticos mercados sobre ruedas. Los médicos pueden tener aparte de las gigantescas tareas hospitalarias, hasta 30 consultas externas. Un breve ejemplo: el área norte, con ocho clínicas, y el hospital 1o. de Octubre, con 350 camas censables y 150 no censables, debe dar servicio de internamiento y emergencia a 4,800 derechohabientes de esa zona.
El excesivo costo de la medicina privada ha hecho aumentar desmesuradamente –expansión cada día mayor– el crecimiento de la atención médica del Instituto Mexicano del Seguro social. Desproporción que aumenta en forma constante el número de asegurados y el de personal médico, paramédico y administrativo ocupado. El Instituto cubre una población que llega a los 31 millones de derechohabientes, lo cual significa 80 millones de consultas al año, aproximadamente. La sobrecarga de trabajo médico llega hasta 40 pacientes que debe ver un médico en 80 horas de labor. Las consultas de urgencia alcanzan el espantable número de 35 millones, en términos generales.
El gigantismo de nuestras instituciones de seguridad social y el inadecuado número de personal médico y paramédico y la carencia de recursos materiales en relación con la demanda de servicios ha significado la pérdida de espíritu de grupo en el cuerpo médico, actividades académicas deficientes, insuficiente o nula actualización profesional; el consumo fabuloso de medicamentos y la agresiva deshumanización frente al dolor.
La impreparación médica es el primer capítulo del dolor en México. En nuestro país, el hambre y las infecciones son los hechos dominantes en la patología mexicana. Hace años insistimos en la urgente necesidad de fabricar harina de pescado para mezclarla con la masa de tortillas y lograr en esa forma abatir el hambre de proteínas y lograr un pueblo más inteligente. ¿Qué significado ha obtenido la Revolución para acercar ese alimento que se produce solo a la indigencia alimenticia? ¿Para qué sirven 10,000 kilómetros de litorales y 500,000 kilómetros cuadrados de plataforma continental? ¿Para qué sirve una Secretaría de Pesca en la avenida Yucatán, con un milusos” al frente? Al piquete de demolición –leáse gabinete económico– con su soberbia y su pedantería, habría que proponerle la nacionalización del hambre.
Las trasnacionales, en contubernio con infectólogos que ocupan puestos claves en el sector salud, han efectuado una propaganda masiva sin precedente de las ampicilinas (Pentrexyl y amoxil); cefalos-porinas (Kepsol y Claforán) y aminoglucócidos (Amikin y Gentamicina) para combatir padecimientos infecciosos. El costo, con estos antibióticos de amplio espectro, por cinco días de tratamiento oscila entre 2,500 y 100,000 pesos, en contraste con la penicilina y los quimoterápeuticos, que bastan con la gran mayoría de los casos para controlar los principales padecimientos infecciosos. Un tratamiento de cinco días tiene un costo de 100 a 500 pesos. Lo más grave de este asunto es que los antibióticos baratos y efectivos ya no se encuentran en las farmacias, casi exclusivamente los únicos que existen a la venta son los más caros. ¿Qué opina de esto el gabinete de la salud? Quizá nuestro único consuelo sea el buen funcionamiento del gran Hospital Humana.
Las trasnacionales manejan como secreto, producir y hacer consumir medicamentos caros, cuyo efecto curativo sobre una dolencia genera consecuencias negativas en el organismo humano y le producen otras enfermedades más graves. Recuérdese el caso del presidente Neves, de Brasil. Esta labor ha sido criminalmente planeada por cerebros superiores que incansablemente laboran para esta actividad succionadora de la vida de los pueblos esclavizados a la gran industria de la enfermedad. En esta realidad de dolor y dólar sobresale la carencia ética de los médicos, unos en altos puestos y otros en la actividad diaria, pero todos publicistas de los laboratorios trasnacionales.
Cáncer e infarto del miocardio o accidente vascular cerebral eran primeras causas de muerte. El cambio es espectacular. En la actualidad, la más alta mortalidad está producida por el uso desorbitado de antibióticos agresores, que causan una mortandad mayor que el infarto y el cáncer juntos, a lo cual se suma la feroz exacción que esto significa en las economías de los pueblos de todo el mundo.
En este imperio de las contradicciones y el desastre, cabe preguntarse: ¿Cuáles son entonces los proyectos realistas y revitalizadores para el futuro inmediato? ¿dónde está el camino? Nadie lo sabe con certeza. O quizá los sagaces funcionarios que integran el desatinado gabinete económico; puede mediar consejo a la Secretaría de Salud o del jefazo del DF. Se trata de encontrar la panacea para resolver con brillo y fama la aguda crisis que nos tortura y de paso la más notable y definitiva solución a los quebrantos de la economía nacional: cargar el 15% de IVA a todas las “mordidas”…
Lo más seguro es que sigamos la ruta trazada, la más conocida, la de las improvisaciones, los paliativos, los alivios frágiles que nos han conducido al altísimo costo social de la creciente delincuencia, la prostitución, el invasor tráfico y consumo de drogas, el caos ineludible. Las cárceles están atestadas a reventar. Lo evidente es que el pueblo sufre.
Entre lo más grave que ha ocurrido, es haber convocado a la incondicionalidad, hermana de la ineficacia; haber cumplido con los nefastos compromisos de la herencia, cuando existen figuras de primer orden, hombres de inteligencia superior, de eminente capacidad creativa, aptos para encontrar soluciones que ofrezcan al país salidas verdaderas y dignas para su gravísima postración. Pero a esos mexicanos con capacidad para enaltecer la vida de la República se les teme, porque hacen sombra a la proliferante mediocridad de los audaces y los aventureros.
Para salvar a México, Juárez mantuvo una política ministerial inteligente: nombrar a los mejores hombres conforme los asuntos de Estado; los cambios frecuentes dieron movilidad al Partido Democrático; no hubo empecinamiento en la conducción del gobierno; a nadie se le sostuvo en el despacho, los cambios fortalecían al gobierno y su tarea de recrear a México.
¿Qué nos espera con las nuevas y traumáticas alzas en el costo de todo lo indispensable, las que se han iniciado ya y el aumento al precio de la gasolina anunciado para octubre? Las consecuencias son inquietantes.
Ya es tiempo que el pueblo grite: en mi hambre y en mi dolor, mando yo.