No le encuentran uso a la casa de Durazo, muy cara de mantener

Desaparecieron los guaruras. Tampoco hay patrullas. La vigilancia de día y de noche que en el sexenio pasado realizaban centenares de elementos, ahora es mínima. Sólo una veintena de “policías” de la empresa OSPA (Orden, Seguridad, Paz y Armonía) se encargan de su custodia.
La Casa de Tlalpan, que fuera hogar de la familia Durazo Moreno –15 hectáreas amuralladas, con galgódromo, cortijo, caballerizas, lagos artificiales, canchas deportivas… donde, se estima podrían vivir más de 10,000 personas e inclusive se podría construir 1,500 aulas para 73,000 escolares– ahora está abandonada.
Con la postulación de Gilberto Nieves Jenkins como candidato a diputado por el PRI, el nuevo delegado político de Tlalpan, Jesús Salazar Toledano, ordenó la suspensión de las visitas a la fortaleza localizada en las faldas del Ajusco, en el kilómetro 23.5 de la carretera vieja a Cuernavaca.
A partir de entonces, la quietud invadió el lugar. El portón sólo volvió a abrirse para dar acceso a los trabajadores de parques y jardines de la Delegación de Tlalpan que se encargan de conservar las áreas verdes. Sin embargo, el tiempo empieza a enseñar sus efectos. El portón comienza a oxidarse. La hierba crece. Los recursos económicos para su mantenimiento se restringen. No hay dinero que alcance para su mantenimiento.
El administrador del inmueble, contador José de Jesús Lara, dijo a Proceso que sólo está en espera de instrucciones para reabrir la Casa de Tlalpan. Por ahora, añadió las únicas labores que ahí se realizan son de mantenimiento y vigilancia. No hay ningún programa concreto.
Por la casa que fuera propiedad de la familia del exjefe policiaco, ahora sujeto a un juicio de extradición en los Estados Unidos, deambula una veintena de “policías” que comanda José Luis Garay, quien explica así su labor:
“Se utiliza este tipo de vigilancia porque resultaba contraproducente recurrir a la policía preventiva. Nosotros no hemos tenido problemas. Además, que son pocas las personas que ahora vienen a visitar la casa. Los más, periodistas extranjeros, pero a nadie se le permite el acceso.”
La mansión está ahora bajo la responsabilidad de la Unidad Departamental de Control de Bienes de la Delegación de Tlalpan, donde se confirma que no ha sido autorizado ningún presupuesto para reabrirla.
El delegado político en Tlalpan, Jesús Salazar Toledano, dijo que se buscará el mejor aprovechamiento de la infraestructura ahí existente.
Agregó que por el momento están en estudio tres proyectos, ya puestos a consideración del regente Ramón Aguirre Velázquez, para reabrirla en fecha próxima.
Entre esos proyectos añadió el delegado político en Tlalpan, se encuentra convertir la Casa Tlalpan en Centro Social Popular, con servicios educativos, culturales, recreativos y deportivos.
Otro proyecto: convertir la fortaleza en un Centro de Capacitación Agropecuaria para ocho pueblos campesinos localizados en la zona vecina.
Y por último, hacer de la Casa de Tlalpan una Unidad de Investigación y Aplicación Ecológica, que sirva para el control y desarrollo de programas que beneficien a la comunidad.