Ensombrecida por el “suicidio” de un narcotraficante, el gobierno federal, a través de la Secretaría de la Defensa, la Procuraduría General de la República y el apoyo de cuatro gobiernos estatales, inició a principios de la semana pasada una nueva campaña contra la producción y tráfico de drogas denominada “Operación Pacífico IV”, que aspira a superar la llamada “Operación Cóndor”.
Previamente al inicio de la campaña –en la que participan 6,000 elementos, 70 aeronaves y 200 vehículos de tierra, y cuyo presupuesto tan sólo en herbicidas y combustibles será de 130 millones de pesos, sin contar salarios y otros gastos– se dio un “incidente” tras del decomiso del mayor cargamento de cocaína –más de 800 kilos– que pretendía ser llevado a los Estados Unidos.
Agentes federales y miembros de la Interpol en México, en acciones simultáneas realizadas en Tijuana, Baja California y el Estado de México, capturaron a 14 personas entre colombianos y mexicanos, miembros al parecer de una misma banda, que venían operando desde hace seis meses en nuestro país.
En la primera de las acciones, agentes de la Interpol, encabezados por el comandante Florentino Ventura, decomisaron 687 kilogramos de cocaína pura, cuyo valor se estimó en más de 76,000 millones de pesos, y lograron la captura de dos narcotraficantes.
En la segunda acción, agentes federales decomisaron un cargamento de 120 kilos de cocaína pura y capturaron a 12 narcotraficantes.
El domingo 18, la Procuraduría General de la República informó que de las 14 personas detenidas en ambas acciones, una de ellas, Jaime Antonio Builes Cardona, colombiano, detenido en el Estado de México, “se suicidó” en los separos de la Interpol México, horas después de su detención.
Según la PGR, el narcotraficante –que llevaba consigo tres pasaportes: uno de nacionalidad colombiana a nombre de Jaime Antonio Builes Cardona, y dos más de nacionalidad mexicana a nombre de Manuel Rodríguez Cruz y Roberto García Osuna– cayó desde su captura “en un estado de depresión”.
Las versiones oficiosas revelaron que el presunto “capo” del más cuantioso cargamento de cocaína decomisada en México, fue encontrado muerto, colgado con su propia camisa. No se dieron más detalles, ni mucho menos los resultados de la autopsia.
Simplemente, se dijo que el Procurador Sergio García Ramírez, enterado de lo ocurrido, ordenó de inmediato una investigación sobre el caso. Oficialmente, nada se ha informado de los resultados de esa investigación.
Y mientras esto ocurría, en Culiacán se echaba a andar el operativo contra el narcotráfico más importante emprendido por Gobierno alguno, incluyendo al de Estados Unidos.
José María Ortega Padilla, supervisor general de servicios técnicos criminalísticos de la Procuraduría General de la República dijo que el operativo obedece al compromiso que hay con el pueblo de procurar paz, tranquilidad y una administración de justicia pronta y expedita.
Como parte inicial de este operativo, se detectaron más de 200 plantíos de amapola y casi mil de mariguana.
Sin embargo, Ortega Padilla sostuvo que el narcotráfico en México aún no puede calificarse como un cáncer para nuestra sociedad.
Agregó que esa enfermedad mata a quien la padece, porque no tiene curación, mientras que el cultivo y tráfico de estupefacientes sí tienen solución. Subrayó que el Gobierno Federal realiza esta campaña en forma permanente, no únicamente en la zona 06 que comprende los estados de Durango, Chihuahua, Sonora y Sinaloa, sino en todo el país.
El funcionario dijo que los recortes presupuestales ordenados por el ejecutivo federal no afectarán económicamente las acciones emprendidas dentro de la campaña permanente contra el narcotráfico. Expresó que, por el contrario, se cuenta con todo el apoyo del presidente Miguel de la Madrid para llevar hasta sus últimas consecuencias esta tarea.
Y subrayó que ésta es la más importante concentración civil contra el narcotráfico en el mundo, “ya que ni los Estados Unidos han logrado reunir tanto equipo y personal en una campaña antidrogas”.
La operación “Pacífico IV” arrojó como primeros resultados la incineración de 400 kilos de mariguana, que fueron localizados en las inmediaciones de Culiacán, donde se encuentra la sede del operativo antidrogas más importante hasta ahora emprendido.








