A pesar de la mala imagen causada por la mayoría de los futbolistas centroamericanos en el torneo Premundial de la Concacaf, la contratación de jugadores salvadoreños por clubes mexicanos ha causado aquí irritación y protestas, en un medio en donde se dice, se necesita la importación de “buenos jugadores”.
La contratación de los futbolistas salvadoreños José Jovel y Huezo Montoya, cuyas actuaciones dejaron en el ánimo de los aficionados serias dudas sobre su capacidad, echó por tierra una vez más las razones expuestas por directivos de lo clubes mexicanos de futbol, interesados en traer elementos que “dejen escuela en el futbol nacional”.
Montoya y Jovel fueron adquiridos hace unos días por el club Monterrey, a pesar de las críticas que recibieron por su paso en el torneo premundial, en especial en su juego contra México.
Ambas contrataciones plantearon nuevamente en el medio la interrogante –pocas veces contestada–, de la actual situación de los jóvenes amateurs que, se dice, están en el olvido en los llanos del país.
Ello a pesar de las declaraciones de altos funcionarios del Sector Amateur de la Federación Mexicana de Futbol, como el profesor Horacio Contreras, que se niega a aceptar que el futbol amateur en México “esté en el olvido”.
“Nosotros no podemos protestar ante la federación por las contrataciones que hagan los clubes mexicanos”, dice Contreras. “Podemos, eso sí, pedirles que trabajen más con sus fuerzas inferiores.
“Claro, los prejuicios que ello trae consigo se irán viendo al paso del tiempo. Nadie duda aquí que un mal jugador importado dañe al futbol de México, y nadie duda que uno bueno siempre será bienvenido.”
Según Contreras, los esfuerzos de la Rama Amateur “están encaminados principalmente a la formación de figuras que aporten su esfuerzo a un deporte necesitado desde hace años de la contratación de futbolistas extranjeros”.
EL TORNEO DE RESERVAS, PRIMORDIAL
Lo cierto es que un gran número de futbolistas surgidos de las representaciones amateurs mexicanas en las competencias olímpicas de Munich y Montreal, han venido a darle al país “la solidez que añoró desde hace años”, meta que se afirma no estuvo en el ánimo de los profesionales.
Los mismos jóvenes exolímpicos Víctor Rangel, Leonardo Cuéllar y Hugo Sánchez, ahora figuras imprescindibles en el equipo nacional, son los que se sienten defraudados por las malas contrataciones.
Según Leonardo Cuéllar, si el dinero invertido en la importación de futbolistas extranjeros se invirtiera en el Torneo de Reservas “no habría necesidad de seguir realizando contrataciones”.
El Torneo de Reservas, que había dado muy buenos prospectos al profesionalismo, fue interrumpido hace cerca de dos años cuando los presidentes de clubes de Primera División alegaron incosteabilidad.
Son los mismos, según Cuéllar, que “se gastaron el dinero en traer a maletas procedentes de Centro y Sudamérica”.
Cuéllar se hace eco de la opinión generalizada en el medio de que “los futbolistas extranjeros serán siempre bien recibidos cuando sean de primera clase y aporten algo al futbol nacional”.
pero su compañero en el cuadro mexicano, Víctor Rangel, surgido de aquella representación amateur que tantas satisfacciones dejó no sólo en México, sino en el mundo entero, cree que una buena muestra para prescindir de los futbolistas importados se encuentra en “el gran número de buenos jugadores que trajo consigo el amateurismo”.
Rangel se refiere a elementos como Juan Manuel Alvarez, Trejo, Manzo, Cuéllar, Rico, Blanco, López Malo, Rergis, Viveros, Caballero, Cosío, Toribio, Tapia, Márquez y muchos más, por cuyos servicios los equipos profesionales de México se pelean ahora su exclusividad.
A juicio de Hugo Sánchez, es incomprensible que la selección amateur actual “esté olvidada, cuando la Federación Mexicana de Futbol debería de promoverle los partidos de fogueo que nosotros tuvimos”.
Nadie se preocupa en México por hacer jugadores”, agrega Sánchez. “Pero luego será muy fácil que los dueños de los clubes lancen sus anzuelos en busca de buenos elementos”.
“LAS CONTRATACIONES, NECESARIAS”: ROCA
Por su parte, el entrenador del equipo nacional, José Antonio Roca, considera que las contrataciones de jugadores extranjeros “se hacen por necesidad, debido a que no se trabaja con las fuerzas inferiores”.
Roca, que calificó a Jovel y Montoya como dos buenos jugadores, dijo que los clubes mexicanos “no tiene tiempo de preparar jugadores”, por lo que se hace imprescindible su importación.
Al parecer, el futbol mexicano encontró “su mina de oro” en sus cartas amateurs, después de muchos años de esfuerzos encaminados a hacer de sus jugadores profesionales dignos del mejor contrario del mundo.
Se cree que ahora será el turno de los amateurs, casi todos ya enrolados en el profesionalismo mexicano, carente de jóvenes y prominentes figuras del balompié.








