De José Antonio roca: El técnico nacional no equivocó sus predicciones: partió de la premisa básica de salir a ganar “aunque no se juegue bonito”, porque “los tiempos de las derrotas honrosas para México han terminado. Antes jugábamos bonito y perdíamos; ahora dicen que jugamos mal pero ganamos, que es lo verdaderamente importante”.
Roca pensó que su escuadra debería ganar todos los partidos, conquistar los títulos de goleo individual y por equipos y del conjunto menos goleado. Advirtió a todos “estar en la fase crítica de la competencia”, lo cual redundó en una victoria complicada de 2-1 sobre los chapines. También, Roca predijo que su equipo calificaría antes de jugar contra Canadá: previó un empate anterior entre canadienses y haitianos, “por las características de ambos equipos”. Y así fue.
Estaba satisfecho don José por el apoyo incondicional del efímero doce al seleccionado, apoyo que, según Roca, no se había producido desde hacía mucho tiempo. Concluyeron sus declaraciones, para esta columna, cuando señaló: la meta para Argentina debe ser “superar todo lo que se ha alcanzado en campeonatos mundiales”.
Del hermano cruel: Una agencia informativa trasmitió hace unos días, las apreciaciones del ausente número doce centroamericano en el Premundial. Y escribió del hermano mayor y cruel mexicano: “…evidente parcialidad… desde el silbatazo de los árbitros y a través del propio público mexicano que agredió de palabra y de hecho a los jugadores de El Salvador y de Guatemala… México hizo una distribución de juegos en clima cálido (Monterrey) y en altura (ciudad de México).. que era perjudicial para los visitantes y muy conveniente para su equipo”.
Sigue la nota: “En cuanto al arbitraje, los distintos equipos se quejaron de parcialidad de los jueces” hacia la selección. “En algunos medios (de El Salvador y Guatemala) se ha relacionado incluso este comportamiento con la costumbre mexicana de dar `mordida’ (exacción o propina obligada), que se habría empleado con algunos árbitros, principalmente en los partidos claves del torneo”.
La misma agencia cita al diario salvadoreño La Prensa Gráfica, medio que asegura que “no sólo el público cegado, sino algunos periodistas mexicanos, patearon y abofetearon a los jugadores salvadoreños en ocasión del partido con México”.
Continúa la nota: “El comportamiento del público mexicano”, visto a través de la televisión en Guatemala y El Salvador, causó “una impresión muy desfavorable de su cultura (la mexicana), cuando se lanzaban objetos en contra de los jugadores salvadoreños y guatemaltecos”.
Termina el despacho: “Empero, se reconoce que el cuadro mexicano ha superado sus actuaciones de años anteriores”.
Del final y el futuro: La escuadra mexicana logró su calificación para Argentina. Incuestionable. Sin embargo, los técnicos visitantes advirtieron a Roca y su equipo, que debería prepararse más, porque el Mundial será otra cosa. Piontek, el entrenador alemán de los haitianos, hizo una crítica sobre la defensiva albiverde, que tradicionalmente había sido lo más sólido del conjunto. Ahora, se notó falta de organización. Para el técnico canadiense Krautzun, la escuadra de Roca debe superar la barrera que significa jugar en el extranjero, “sin el apoyo de su público, sin el ambiente casero”.
Pero lo que es evidente es que allá, en Argentina, don José Antonio tendrá que ratificar sus teorías y capacidad. Será, realmente, el examen final para Roca, sin el doce, sin su cancha, frente a rivales poderosos.








