La Federación de Agricultores Estadunidenses se niega a servir de policía migratoria y a verificar la legalidad de los solicitantes de trabajo antes de contratarlos, como lo exige la legislación de su país. El forzar a los trabajadores a demostrar su situación legal es una restricción a la libertad, opina.
El presidente de la federación, Allan Grant, señaló que se necesita un nuevo convenio entre México y Estados Unidos para la contratación de braceros. El anterior, que era muy ventajoso para ambos países, se terminó por la presión de los sindicatos laborales norteamericanos que quieren garantizar más trabajo para sus agremiados.
Sin embargo, existe mucho trabajo en el campo estadunidense. Trabajo duro pero bien pagado, que los trabajadores norteamericanos no quieren hacer, en muchos casos porque les falta la habilidad o “la estamina” de los trabajadores mexicanos.
Al hablar en el Seminario Interamericano de Ciencia y Tecnología Agroindustrial, celebrado en México, Grant informó que en junio de este año se permitió la entrada de braceros mexicanos para salvar la cosecha de cebolla en Texas. Más tarde, el gobierno estadounidense no permitió que se contratara gente para la cosecha de cerezas en Utah y otros estados del oeste, aun cuando no había quien cosechara la fruta ya madura. Gran parte de esta cosecha se perdió.
Otro factor que ha desanimado a los agricultores a solicitar mano de obra mexicana es el complicado sistema legal que se ha creado para ello. Por eso urge un nuevo convenio que permita la entrada legal y ordenada de trabajadores mexicanos a Estados Unidos.
Grant consideró que los inversionistas estadunidenses podrían contribuir a la solución de la creciente migración del campo mexicano a Estados Unidos creando más fuentes de trabajo.
Pero necesitan tener la seguridad de que sus inversiones no están amenazadas y van a rendir ganancias. El gobierno mexicano podría garantizarlo con una economía sana y manteniendo el valor de su moneda mediante correctas políticas de gasto. Debe demostrar que entiende y apoya el sistema de incentivos. La Alianza para la Producción es una paso en la dirección adecuada. Pero hay que recordar que los más importantes son los incentivos de ganancia.
No se necesita un nuevo orden económico, consideró Grant. La empresa privada es la única forma de combinar la cooperación efectiva en la producción con la libertad individual.








