Gaspar Elizondo
Al poner en relieve la importancia que tiene, tanto para España como para México el intercambio entre ambos países, el presidente José López Portillo dijo que “esto debe hacerse por medio de acciones y no sólo de discursos y hermosas palabras, en lo que los latinoamericanos somos expertos”. Por su parte, Joaquín Gamboa Pascoe declaró que “hemos superado una etapa en donde era común y corriente hablar y dialogar pero no llegar a nada en concreto”.
¿Será cierto? Porque siempre, al principio de los sexenios no faltan políticos, que aunque participaron activamente en sexenios anteriores, nos digan que ahora sí va en serio y de a de veras. El nuevo Jefe sí va a arreglar las cosas. El viaje por España fue todo un éxito, al menos en lo social. Una numerosa comitiva y la familia presidencial en pleno y no sólo la actual, sino también la posible. Además hubo muchos agregados y espontáneos. En total, unos 15,000 mexicanos anduvieron de gira presidencial. No cabe duda que hacemos las cosas a lo grande aunque el dólar esté por las nubes y nos encontremos en periodo de austeridad. Bueno será que al éxito social corresponda aunque en menor grado, el éxito económico, y que a los discurso y hermosas palabras les sucedan las acciones concretas y, sobre todo, viables. Que los proyectos no sean como el anunciado por nuestro secretario de Turismo, acerca de incrementar el turismo entre México y España y para tal efecto, bajar las tarifas del transporte aéreo. A esto, el director general de Turismo de España, Arturo Estrada Riudavest, sin compartir la euforia de la visita y con los pies en la tierra comentó: “No sé como podríamos ayudar a que México capte turismo hispano cuando en realidad lo que queremos es atraerlo hacia nuestro país y no exportarlo” y en cuanto a lo de rebajar los pasajes aéreos consideró muy difícil que la IATA los acepte. A mayor abundamiento, hizo notar que no se puede obligar a la gente “de allá a viajar hacia acá o a la de aquí a viajar hacia allá, menos todavía cuando no hay dinero que gastar”.
Palabras sabias, muy en sus punto y sin dejarse arrastrar por entusiasmos tan momentáneos como pasajeros. Por lo pronto, y nada más con la gira, ya llevamos un déficit de 15,000 viajeros, que va a ser muy difícil compensar. Lo dicho por el señor Estrada Riudavest puede hacerse extensivo en otros aspectos. Es cierto que las economías de ambos países no tienen el paralelismo que existe en nuestra economía y las de otros países latinoamericanos, pero los problemas que padecemos sí son paralelos: inflación, desempleo y endeudamiento. Por otro lado, el grado de desarrollo relativo de los dos países puede hacer que el intercambio tienda a favorecer a España y que en esto, como en el turismo, estén ellos no tanto para ayudar, sino para ser ayudados.-
Pasarán meses, largos meses, antes de saber los resultados concretos de esta gira y del entusiasmo hispánico que nos ha embargado. En buena parte se obtendrán a través de las reuniones y negociaciones, sin brillo publicitario, que han tenido, antes, durante y después de la gira, empresarios de uno y otro país. Será hasta entonces cuando veamos qué fue lo que en realidad quedó de todo este largo y jacarandoso viaje. Entonces veremos si efectivamente hemos superado la etapa a la que se refería Gamboa Pascoe, aunque todavía hay muchos buenos motivos para dudarlo. Que los estilos arraigados no se abandonan tan fácilmente lo dejó en claro Carlos Sansores Pérez al entrar, rodeado de su séquito, a la reunión de la III Internacional Socialista, en contraste con el arribo discreto que hicieron importantes políticos, ahí mismo, en Madrid. Un reportero de la gira reseñaba jubiloso que los principales diarios andaluces decían que a partir de ahora, México se escribiría con X y no con la tradicional J, lo cual vendría a zanjar una vieja discusión, pero esperamos que los logros del viaje, superen éste, puramente lingüístico, y también los proyectos de nuestra Secretaría de Turismo.








