El martes de la semana pasada, la Cámara Nacional de la Industria Químico Farmacéutica dio a conocer a través de su agencia de publicidad que el secretario de Salubridad, Emilio Martínez Manatou, había dado órdenes de que se abriera nuevamente el registro de medicamentos, suspendido a raíz del alza de precios.
Según el boletín de la Cámara, Martínez Manatou al ser “informado” de la anomalía existente, ordenó a la Dirección General de Control de Alimentos, Bebidas y Medicamentos “regularizar la situación sin demora”.
Por su parte, el vocero autorizado de la SSA, Joaquín Villasana, declaró que “en realidad la suspensión de registros a nuevos medicamentos, se hizo únicamente para frenar el alza de precios. Pero ahora ya no imperan las mismas condiciones, por lo que no hay motivo para que continúe suspendido”.
Sin embargo hizo la aclaración de que Salubridad concede únicamente los registros en lo que se refiere a la parte técnica, es decir, la fabricación del producto.
“Pero las medicinas no saldrán a la venta hasta que la Secretaría de Comercio fije el precio correspondiente”, expresó el funcionario.
El mismo jueves, la Cámara aseguró –nuevamente por medio de un boletín, pero ahora propio– que:
“Todo parece indicar que se inicia una nueva etapa de politización de los precios de las medicinas y del propio sector de medicamentos, para convertirlos en instrumentos de confrontación y en ariete para la toma de posiciones al servicio de intereses no siempre claros.”
Juan López Silanes, presidente de la Cámara, precisó que “para evitar la creciente descapitalización de los laboratorios”, Comercio junto con la nueva Comisión de Precios deben proceder de “inmediato a estudiar y resolver el caso”.
El caso es, que a pesar de que la Secretaría de Comercio autorizó un aumento del 10 por ciento a 7,500 productos, los laboratorios amenazaron con cerrar si no se les concede el 15 por ciento.
Ante la crisis que esto provocaría, Fernando Solana, secretario de Comercio, “se comprometió –según versión de Donald Davis, director de prestigioso hospital– a resolver el problema de las transnacionales el 28 de enero del próximo año y conceder un aumento en los productos que elaboren”.
Durante la misma semana, el senador Eliseo Mendoza Berrueto pidió que el gobierno participe con mayor amplitud en la fabricación y comercialización de las medicinas para neutralizar las amenazas de las transnacionales farmacéuticas de retirarse del mercado si no se les autoriza un nuevo aumento de precios.
Carlos Gual Castro, subsecretario de Asistencia de la SSA, opinó sin embargo, que no existen las condiciones necesarias para que el país desarrolle una industria propia y que cerrar las puertas a las transnacionales sería desperdiciar la tecnología de todo el mundo, que a través de ellas beneficia a México.








