Carlos Morales García, Gustavo Neri Delgado, Mariano Morales García, Mario Turincio Venegas, José Luis Figueroa Segovia y Pedro Ornelas Rochín vivieron tres años en Oblatos y desde el 23 de junio de este año están recluidos en la Penitenciaria del DF. A ellos se sumó, hace unas semanas, Oscar Ricos Salazar, “El Sherezada”.
“Los Pelacuas” coordinan –informan– la producción de calzado para dama y niños en Santa Marta Acatitla y muestran dos de las máquinas que, dicen, consiguieron de la empresa Canadá.
Rico Salazar es dueño de un taller de calzado en Oblatos.
Los siete se autodefinen mexicanistas, revolucionarios y progresistas, pero más afines que discrepantes, acepta, de los famosos “Tecos” de Jalisco. La siguiente, sintetizada, es su versión de los problemas que vive el penal de Guadalajara.
“Todo estuvo muy tranquilo, muy bien, hasta finales de abril, cuando salió el director Emilio Pérez Gómez (abogado) y en su lugar quedó un capitán de corbeta, Arnoldo Robles Villaseñor, un ignorante del sistema penitenciario.
“El último día de Gómez Pérez, elementos de la policía, el ejército y la Dirección Federal de Seguridad hicieron un registro que se convirtió en saqueo y se llevaron de todo; calculamos que el valor de los objetos robados es como de millón y medio de pesos. Ahí empezó todo. Romero de Velasco corrió a los empleados que conocían el movimiento administrativo.
“Entregado al Partido Comunista, el gobernador, a través del capitán de corbeta, dio juego a los subversivos para que manejaran la cárcel y se armó el desmadre. Hostilizaban a los que se concientizaban y hubo muchos rancheros (así se les dice a los que llegan a Oblatos de todo el estado excepto de Guadalajara) que se contrapuntearon con ellos. También molestaron mucho a los chacales y entre ellos mismos se pelearon. A los 15 días tronó la cosa, la población se rebeló, derrocó a los subversivos.
“A los subversivos los segregan. Unos, junto con chacales que habían tenido juego, se van al rastro (departamento de segregación). Allí planearon fugarse secuestrando niños que acuden a las visitas. Tuvieron discrepancias, se pelearon entre sí y mataron a David López Valenzuela. Abortó su plan. Como quedaron fraccionados, unos pidieron protección y se les recluyó en el corral; allí quedaron los Campaña López y los Manzano, que son los que encabezaron la matanza del 10 de octubre y que ya se los trajeron al campo militar número uno.
“Luego se dividieron los rancheros y se encumbró Reynaldo Arellano Navarro, que pasó a ser coordinador general de la penitenciaría, uno de los primeros en morir el día del motín. Con Reynaldo se estableció el rancho de dos tortillas y un plato de frijoles. La población comienza a protestar y los guerrilleros hacen su labor para que los que trabajan en los talleres dejaran de cumplir. Con Reynaldo entraron también armas, drogas, 2,500 pastillas de mandrax al día, vino y era más fácil encontrar estupefacientes en Oblatos que en cualquier lugar de Jalisco. Reynaldo recibía de los introductores de droga como 30,000 pesos diarios.
“El 2 de octubre hubo un encuentro entre chacales y guerrilleros dentro del corral y los Manzano y los Campaña matan a tres (de los primeros).
“Para entonces la población había hecho renunciar al capitán de corbeta y en su lugar pusieron a Pedro Parra. Un día los subversivos salieron del corral en que estaban confinados y el director ordenó a Reynaldo que los sometiera, y lo hizo a garrotazos y piquetes.
“La noche del 9 de octubre, Reynaldo se emborrachó y acompañado por mariachis recorrió la cárcel cantando que si me han de matar mañana que me maten de una vez y al día siguiente se salieron los del corral y lo mataron, junto con toda su gente.”








