Francisco Ortiz Pinchetti
VILLAHERMOSA.- Gobernador del estado que aporta el 60 por ciento de la producción petrolera del país, Leandro Rovirosa Wade demanda para Tabasco una participación justa en los beneficios que genera y generarán los hidrocarburos.
“Los tabasqueños no esperan de la explotación petrolera la riqueza en sí, que es y deberá seguir siendo nacional –puntualiza–. Esperan, eso sí, el apoyo para sacar del atraso al campo y para impulsar la industrialización de su estado”.
Hasta ahora, sin embargo, la explotación de los enormes recursos petroleros que guarda el subsuelo ha significado para Tabasco más perjuicios que beneficios: contaminación, carestía, delincuencia, conflictos sociales. No son pocos los tabasqueños que sienten ser simplemente víctimas de un saqueo indiscriminado por parte de Petróleos Mexicanos.
“En rigor –aclara Rovirosa Wade– no se puede hablar de `abuso’, sino de falta de coordinación entre los altos mandos y los medianos. Precisamente por se una empresa estatal, Pemex tiene las condiciones adecuadas para que no se perjudique al hombre, si se dañe la infraestructura, ni se agote inútilmente un riqueza, ni se pierda la tierra.”
Agrega que si bien son urgentes los recursos que el petróleo y el gas pueden aportar a la economía nacional, “son urgentes también los problemas acarreados por la falta de visión social de la presencia de Pemex en Tabasco. El petróleo será y deberá ser fuente de vida. Que no vuelva a ocurrir lo que en Poza Rica por falta de previsión”.
UNA POLÍTICA SOCIAL
El exsecretario de Recursos Hidráulicos habla a Proceso en la amplia estancia central de la Quinta Grijalva, residencia oficial del gobernador de Tabasco.
–Un día, tarde o temprano, el petróleo se habrá agotado. ¿Qué ocurrirá entonces con Tabasco?– se le pregunta.
– Eso es claro, –responde–; con el tiempo, petróleo y gas se agotan; pero la infraestructura queda y sirve de aliento a la agricultura y a la ganadería y a la industria manufacturera, que es fuente de actividad para mucho tiempo más.
“Los tabasqueños, como mexicanos, tienen derecho a recibir la parte de la cuota que les corresponde en el beneficio que la explotación petrolera deja a la nación. Como nacionales, los tabasqueños tienen derecho a esperar una fracción de participación en el esfuerzo común. Y no se trata solamente de una cierta obra de beneficio social, sino de una política social que sea diseñada por Pemex y el pueblo y el gobierno de Tabasco, pensando en cosas que perdure.”
–¿Cómo qué cosas?
–Como la obra de infraestructura, pero más allá de la que sirve directamente a la extracción y procesamiento de los productos del subsuelo, y las acciones de fomento industrial en forma de inversiones básicas, que no representan sino el desplazamiento geográfico de los proyectos de inversión ajenos a la entidad: plantas petroquímicas, de amoniaco, etcétera.
“Tabasco –subraya el gobernador– está necesitado, con extremada urgencia, de inversiones que apoyen su desarrollo agropecuario, para así iniciar su etapa de industrialización. ¿Qué mejor fuente de alimentación de una industria mediana que sus propios recursos naturales aprovechados en su propio territorio?”
AGUA MÁS PETRÓLEO: DESARROLLO
Rovirosa Wade habla luego de la importancia fundamental que tiene el petróleo como pilar de desarrollo del país. Y entonces plantea una tesis novedosa: hacer, con agua y petróleo, “el combustible nacional por excelencia, que mueva el motor de nuestro pleno desarrollo y así salvaguardar nuestra autodeterminación”. Así lo explica:
“Todos los mexicanos estamos ya conscientes de lo que significa el petróleo. Ahora, creo yo, sería conveniente completar esta visión con otra que por separado se admite como posible pero que nunca se ha llegado a plantear de manera sistemática: la importancia que tiene el agua para determinar también ese desarrollo.”
El mandatario tabasqueño –guayabera blanca, puro en la mano derecha, habla suave pero cálido– dice que, si bien se reconoce la importancia del agua para la vida, no se piensa en ella como en una riqueza similar al petróleo. ¿Por qué?, “porque nada podemos vender de ella al extranjero, ni se encuentra en la línea de los energéticos en forma preponderante”. Es así que juzga “muy útil” fusionar ambos elementos, agua y petróleo, en el “combustible nacional”.
Para apoyar su postulado, recuerda que la economía mundial se encuentra en crisis “precisamente por la escasez de estos dos elementos: falta de petróleo suficiente y barato y falta de alimentos suficientes, renglón éste que depende del agua en forma vital”.
Vuelve entonces los ojos a su estado para señalar que en Tabasco “se hace más nítida esta visión”. En efecto, es una entidad donde abunda el agua –por el Grijalva y el Usumacinta corre el 36 por ciento de los recursos hidráulicos del país– y donde abunda el petróleo en sus estratos del cretácico.
Al abundar sobre la importancia de uno y otro elemento, Rovirosa Wade sale en defensa del manejo estatal del petróleo: “Hay versiones tendenciosas –acusa– que tratan de presentar como catastrófica la administración estatal del petróleo, proponiendo la entrega de los recursos naturales a la explotación del capital privado. El argumento es que el llamado `monopolio estatal’ es oneroso y paga muy altos intereses por los créditos manejados. Es pues muy pertinente recalcar el sentido social que tienen las empresas manejadas por el Estado, para las cuales el lucro es ajeno y los beneficios de los salarios altos y bajos y de la explotación se quedan en el país en forma de instalaciones, tecnología, desarrollo orientado al fomento industrial y agropecuario”.
El gobierno repasa lo que significó y significa para México el haber rescatado los recursos naturales y los hidrocarburos, señalando que “la reivindicación del petróleo es la que permite la pequeña revolución industrial del país” y que, sin el petróleo “México tendría que pensar todavía en términos de una economía agraria primitiva y no vislumbraria, como ahora, una estructura moderna de industrialización rural y manufacturera a mediano y corto plazo”.
Rovirosa dice que, además, con la explotación estatal del petróleo, son para México todos los activos de la industria: oleoductos y gasoductos, refinerías, plantas industriales, equipos y herramientas. El hidrocarburo “ha sido la fuente de alimentación para la industria que es permanente y no se agota como los pozos”.
UN POCO PARA TABASCO
Por todo ello, puntualiza el gobernador, “es lógico que lo que sabemos que ocurre en todo el país lo peleamos fervientemente para nuestro estado, de donde se extrae el 60 por ciento del petróleo y el gas. Esperamos un auge agropecuario e industrial que corra paralelo a los ríos de petróleo que brotan del subsuelo tabasqueño.
“Algo, una parte proporcional del ese riqueza debe revertir en forma de patrimonio tangible y perdurable: industrias, drenes, sistemas de riego, escuelas, caminos y tantas cosas que deben durar más y producir más que el propio petróleo.”
Con el pelo aún más blanco que cuando era el encargado de manejar los recursos hidráulicos del país, Rovirosa Wade asegura que “lo que hemos dicho del petróleo vale en todas sus partes para el agua como recurso natural”. Un recurso, añade, que aunque abundante y renovable puede considerarse como un bien escaso y valioso por el alto costo de su aprovechamiento.
Al respecto, acota que en la Conferencia del Agua celebrada el año pasado en Argentina, se estimó que costaría unos 60,000 millones de dólares darle al mundo el agua potable que necesitará en 1990, dentro de sólo 13 años.
“El agua no es un energético en el sentido estricto. Lo es aprovechado en las fuerzas hidroeléctricas y en las máquinas de vapor. Sin embargo, nadie negará que el agua es un insumo fundamental en la industria y que es el `energético’ que insumen los seres humanos para realizar sus actividades productivas, además de su importancia capital para la producción de alimentos”.
–¿En qué forma puede efectuarse la liga del agua y petróleo para obtener ese “energético nacional” del que habla?
El gobernador de Tabasco –apenas 10 meses en el cargo– dice que lo importante es usar racionalmente la riqueza petrolera en obras que permitan el control y el aprovechamiento del agua, entre otras cosas.
“México –insiste– se encuentra en una situación privilegiada gracias a la abundancia de esos dos elementos, que, bien aprovechados –y subraya estas dos palabras– son un patrimonio para las presentes y futuras generaciones.
“Sin embargo, hagamos una salvedad. El concepto de renovable y no renovable de ambos recursos, agua y petróleo respectivamente, nos indica una diferencia cualitativa a largo plazo: un día llegará en que el petróleo ya no sea más usado como combustible y ya no sea el bien abundante que no se renueva. En cambio, sería difícil prever un día en que el agua que se ha canalizado, y que se drena en forma eficiente, llegue a faltar.
“Con eso queremos decir que si la riqueza petrolera sirve para hacer industrias y obras materiales duraderas, será una riqueza que al agotarse dejará otra riqueza mayor, de la cual puedan vivir varias generaciones futuras.”
Acosado por varios de sus colaboradores que, a las 10 de la noche, esperan audiencia con el gobernador, Rovirosa Wade atornilla el puro sobre le cenicero y concluye:
“Mire usted: juntos, el agua y el petróleo hacen la ecuación acertad de recursos que siendo el uno renovable y el otro no renovable, se complementan. Porque el alto valor que tiene como mercancía el hidrocarburo, aporta los fondos suficientes para construir lo que cuesta caro y no reditúa a largo plazo.
“Tabasco tiene petróleo y agua en abundancia. Sus habitantes reclaman un poco de los beneficios de aquel para aprovechar debidamente ésta.”
Pero hoy, Tabasco recibe solamente una parte del nueve por ciento de los impuestos de exportación de petróleo que el gobierno federal reparte entre los estados productores.








