El interés norteamericano

Raymundo Rivapalacio

WASHINGTON.- La administración Federal de Energía (FEA), de Estados Unidos, dedica a México ocho páginas de su reporte sobre recursos energéticos en 36 países. Hace notar la importancia de nuevos hallazgos petroleros y de gas y el aumento en el presupuesto de Pemex, para agregar después:
“Sin embargo, limitaciones técnicas y en cuanto a equipos pueden representar un retraso en su desarrollo acelerado. La operación planeada a gran escala requerirá de asistencia en el desarrollo y manejo del petróleo y del gas, en la transportación, refinación y facilidades para la exportación”.
Lateralmente los senadores Clifford Hansen, republicano, y Adlai Stevenson, demócrata, se mostraron “molestos” porque Estados Unidos está en la “ridícula situación de comprar gas a Canadá y a México, a un precio mayor del que se le paga a los productores locales.
Stevenson insistió en su queja y dejó ver cómo los gobiernos de los dos países parecen entenderse, mientras los congresos discuten aún sobre la conveniencia de construir un gasoducto que enlace a México y Estados Unidos. Dijo Stevenson:
“Mientras el Congreso está debatiendo la política de energía incluyendo los precios para el gas natural de producción nacional, el gobierno está discutiendo con México la forma de asistirlos para desarrollar sus recursos de petróleo y gas, contra el prospecto de suministros adicionales para los Estados Unidos”.
Este congresista preside el subcomité del Senado encargado de Finanzas Internacionales, que pidió al Eximbank denegar el crédito solicitado por México para construir el gasoducto.
Con Hansen coincidió en afirmar, sin embargo, que “México es el mejor prospecto (vendedor) fuera de las naciones comunistas y los países industrializados, por el nuevo mundo del petróleo descubierto y los futuros suministros de gas”.
La última frase de Stevenson muestra claramente que su oposición al otorgamiento del crédito es más una forma de presión sobre el precio que una convicción fundamental.
“Es natural que México vea en Estados Unidos un mercado y que nosotros miremos a México como una nueva y bienvenida fuente de combustible.”
Votó por un “comprensivo entendimiento” que establezca “precios razonables” para el gas natural mexicano.