Reporta irregularidades graves con visos de fraude en Scotiabank

Señor director:

 

En junio de 2008 contraté con Scotiabank un crédito a cuatro años para la compra de un vehículo Lupo Volkswagen modelo 2008. La operación quedó registrada en la institución con el folio de crédito 2020276011976139.

Cuando la ejecutiva Melissa López Muñoz –entonces adscrita a la sucursal San José Inn (24)– me hizo entrega del contrato correspondiente, detecté en el documento que ni el número de serie ni el número de motor coincidían con los números impresos en el auto. El mismo problema tenía la carta-factura que inicialmente me entregó la agencia de autos (Distribuidora Ovmex, S.A.).

Al hacerle notar la comisión de este error, la ejecutiva declaró que no habría “ningún problema” y realizó un “convenio modificatorio” para corregir los números. Lo mismo hizo la agencia, que me repuso la carta-factura con los números correctos.

El pasado 8 de agosto decidí liquidar el crédito por anticipado. Sin embargo, cuando acudí a la sucursal para recoger la factura original, me percaté de que el documento tenía los números erróneos del principio.

Una vez que le hice notar el error al ejecutivo de cuenta Augusto Acheyta, me ofreció solucionarlo en los días subsiguientes. Una semana después, en una nueva visita que hice a la sucursal, el mismo empleado me dijo que había solicitado la búsqueda de la factura correcta al área de Guardavalores.

Se siguieron acumulando días, semanas… El señor Ancheyta me dijo que Guardavalores había extraviado la factura “buena”, por lo que la solución iba a ser la elaboración de una “factura notariada”, previo levantamiento de un acta por la “pérdida”.

En lo sucesivo, y hasta la fecha, he llamado y/o asistido por lo menos una, dos y hasta tres veces por semana a la sucursal para conocer los avances de mi caso, que sigue estancado.

Ni la gerente Paola ni el señor Ancheyta me han dado fecha segura de solución, y es claro que a dos meses de que se presentó el problema ambos empleados no han mostrado auténtica voluntad ni determinación para resolverlo de manera pronta. Debo comentar que perdí a un prospecto de comprador del auto debido a la tardanza en la emisión de la factura y a que desconfió de este enredo, así como de un documento notariado.

También he perdido muchas horas de tiempo en llamadas telefónicas de pesadilla en las que o me dejan esperando en la línea o me indican que el señor Ancheyta está en un “curso” o que está de “incapacidad”, o bien que la gerente no me puede atender, salvo en una ocasión –una sola ocasión– en que sí logré hablar con ambos. Los dos han ofrecido hablarme por teléfono para informarme de mi caso, pero ninguno se ha tomado la molestia de hacerlo, ni siquiera para explicarme el porqué de tanta tardanza.

Ante esta situación de descortesía, incompetencia, omisión, desatención y abuso –que, insisto, me ha causado gran pérdida de tiempo y de dinero, además de que soy “dueño” de un auto sin factura–, exijo solución inmediata a mi problema y una compensación justa, toda vez que Scotiabank, como todos los bancos extranjeros que exprimen a México y a los mexicanos, es implacable con sus intereses, recargos, comisiones y amenazas ante el mínimo incumplimiento por parte de los “clientes”.

Atentamente

Alejandro Pérez Utrera

Distrito Federal