Señor director:
El pasado 9 de septiembre, di una conferencia de prensa en el hotel Imperial de la Ciudad de México para denunciar la corrupción, injusticia, abuso de poder e impunidad del gobernador saliente de Nayarit, Ney Manuel González Sánchez.
Expuse que en 2008 mi hijo Luis Enrique Mejía Peña fue sacado de la escuela a la que asistía, por su padre, José de Jesús Mejía Mariscal –estando él y yo en trámites de divorcio–, quien es primo hermano de la esposa del hoy exgobernador, Rosario Mejía González (Charo) y del senador Raúl Mejía González. Además de que, quien era el presidente del Tribunal Superior de Justicia de Nayarit, Jorge Armando Gómez Arias, resultó ser consuegro de Salvador Mejía González, otro hermano de Rosario y de Raúl. Por si fuera poco, quien en su momento era la secretaria de la juez 2° de lo Familiar, donde se ventila el divorcio, de nombre Karla Mejía Arciniega, es hija de un hermano de José de Jesús y sobrina de Charo.
En todo este tiempo he sufrido una serie de agresiones a mi honra y persona por la impunidad judicial y parcialidad de los jueces. La juez 2° de lo Familiar en donde se ventila el juicio del expediente 731/07 fue María de los Ángeles Juárez Flores, a la cual se recusó en virtud de la parcialidad manifiesta a favor de José de Jesús, pero la Sala Civil declaró improcedente la recusación.
El expediente 646/08, que se ventilaba en el Juzgado 1º de lo Familiar en Tepic, donde solicitaba la custodia provisional de mi hijo –a quien no he vuelto a ver desde que fue sustraído–, exhibe la arbitrariedad en este litigio, ya que estando en la etapa de desahogo de pruebas, José de Jesús solicitó la conexidad con el expediente 731/07 del Juzgado 2º de lo Familiar. Como el juez 1º de lo Familiar no se la concedió, José de Jesús apeló la decisión, y la Sala Civil completa –conformada por Jorge Ramón Marmolejo Coronado, José Guadalupe Campos Hernández y Lauro Jiménez Borrayo–, aun yendo en contra del artículo 152 del Código de Procedimientos Civiles del Estado de Nayarit, le otorgó la conexidad.
José de Jesús presentó querella en contra mía por el supuesto delito de lesiones; el Ministerio Público Zynthia Karenya Luna Sánchez decidió el ejercicio de la acción penal y el juez negó la orden de captura. El M.P. sustrajo del expediente la negativa del juez y volvió a presentar al juez penal el ejercicio de la acción penal con un nuevo número. Por esta razón interpuse juicio de amparo indirecto; acudí a rendir declaración preparatoria, solicité la ampliación del plazo de 144 horas. No fue acordada mi solicitud de pruebas y, sin permitirme una defensa adecuada, se me dictó auto de formal prisión. Cabe señalar que mi declaración no forma parte del expediente; se desapareció. Ante esta situación, y para evitar ser llevada a prisión, tuve que presentar fianza, por lo cual gozo de libertad actualmente.
Posteriormente solicité ayuda al que era el encargado de Derechos Humanos en el estado, Óscar Herrera López (quien más tarde fue procurador de Justicia), pero no me atendió.
Señor director: son ya mil 460 días en que una madre que sólo ha querido recuperar a su hijo se ha enfrentado con todo el poder del estado de Nayarit, que me ha tratado con una saña inaudita. ¿Qué no es esta violencia descarnada igual a la que día con día el crimen organizado asesta a sus habitantes en todos los rincones del país?
He llevado un intenso peregrinar por diversas instancias para denunciar los abusos y latrocinios en mi contra. Ahí están mis quejas ante el presidente Felipe Calderón y su esposa Margarita Zavala; ante el Senado de la Republica, la Cámara de Diputados; ante el Instituto Nacional de la Mujer, la fiscalía de la PGR Fevimtra, la Comisión Interamericana de los Derechos Humanos. Pero todo ha sido en vano, porque algunos estados integrantes del pacto federal han sido gobernados por señores de horca y cuchillo, como en la Edad Media, que los administran como feudos de su propiedad y para complacer a su parentela, amigos y socios del poder.
De momento no me queda más que cifrar mi esperanza de que el nuevo gobierno tenga la sensibilidad política para restablecer el orden y el estado de derecho en Nayarit, de manera que se me haga justicia. (Carta resumida.)
Atentamente
María Teresa Peña González
(terepego@gmail.com)








