El deporte en el DF: apatía y precariedad

A punto de abandonar su cargo como titular del IDDF, del que fue despedido por solidarizarse con Martí Batres –cuando fue cesado por el jefe de Gobierno Marcelo Ebrard–, Gerardo Villanueva Albarrán realiza un diagnóstico de los problemas que frenan al deporte capitalino. Sus conclusiones son desalentadoras. Señala que la Asamblea Legislativa destina presupuestos ínfimos a las actividades deportivas y que Ebrard no tiene ningún interés en esta materia. Ni siquiera se presentaba, afirma, a las sesiones del Consejo del Deporte que él mismo preside.

El director del Instituto del Deporte del Distrito Federal (IDDF), Gerardo Villanueva Albarrán, utilizó su cuenta de Facebook para solidarizarse con Martí Batres luego de que, el martes 6, Marcelo Ebrard lo destituyó como titular de la Secretaría de Desarrollo Social.
Batres criticó al jefe del gobierno capitalino por el apretón de manos que le dio a Felipe Calderón durante la presentación de su V Informe de Gobierno. “Fue una falta de lealtad a los ideales del perredismo”, comentó. El cese fue fulminante.
Al enterarse del hecho, Villanueva escribió en Facebook: “Todo mi apoyo y admiración a Martí Batres”. El lunes 19 recibió la notificación de su despido. “La sorpresa fue que mi remoción se debió a que expresé en Facebook mi apoyo y admiración a Martí Batres”. Ese mismo día Ebrard lo recibió en sus oficinas para explicarle por qué decidió separarlo del cargo.
En una reunión de 20 minutos, Villanueva le preguntó al jefe del gobierno capitalino si su despido era una represalia política. Nunca lo admitió, pero Gerardo insistió: “Si me corres por una cuestión política, claro que se trata de una represalia de carácter político”.
Para justificarse, Ebrard argumentó que estaba en marcha una serie de ajustes en el gobierno para “dejar la casa en orden”. Dice Villanueva que cuando le preguntó si tenía quejas de su desempeño, la respuesta fue negativa.
El también exdiputado Villanueva, quien sólo permaneció un año y 10 meses al frente del instituto, asegura que no se llama a engaño. En entrevista con Proceso, comenta que desde febrero de 2009, cuando fue invitado por Ebrard a participar en su gobierno, “sabía que le tengo una profunda admiración a Martí Batres, al igual que a Andrés Manuel López Obrador. La verdad es que su argumento me ayudó a confirmar que esa fue la razón de mi despido, toda vez que el juicio que tiene de mi trabajo fue de reconocimiento.
“Le agradezco que me haya dado esos minutos para aclarar que no se respetaron los principios básicos de la democracia, como el pluralismo político y la inclusión de diferentes modos de pensar, sobre todo cuando él conocía desde el comienzo mi posición política. Tengo derecho a defenderla y hacerla pública, siempre y cuando no intervenga en los asuntos institucionales o administrativos del instituto.”
Y abunda: “Quedó claro en la reunión con Marcelo que no puedo estar mientras tenga criterio propio, mientras tenga un pensamiento crítico, mientras sea una persona que no sea leal nada más a él, y como soy leal a Martí, pues entonces, vámonos”.

En el sótano

Durante la gestión de Ebrard el IDDF ha tenido cinco responsables: Pedro Pablo de Antuñano, Ana Gabriela Guevara y Gerardo Villanueva, como directores. Ana Laura Bernal y Sergio Monroy fungieron de manera fugaz como encargados del despacho. El próximo 30 de septiembre, Villanueva le entregará la estafeta al sexto relevo: Francisco Javier López Ortiz.
A punto de marcharse, Villanueva hace un diagnóstico del estado en que se encuentra el deporte en el Distrito Federal y las carencias que enfrenta. Destaca que cayó hasta el séptimo lugar en la tabla del medallero durante la reciente Olimpiada Nacional, lo cual es un indicador muy preciso para saber que en la Ciudad de México sólo hay unos cuantos deportistas de alto rendimiento.
Considera que son tres los obstáculos que frenan el desarrollo del deporte en el Distrito Federal: instalaciones deportivas malas e insuficientes, falta de voluntad política al más alto nivel y carencias presupuestales.
En torno a este punto sostiene que es urgente cuadruplicar los recursos financieros que se destinan al deporte. Indica que en 2010 el techo presupuestal fue de 66 millones de pesos, “pero líquidos sólo recibimos 60 millones”. Dice que este año el presupuesto asciende a 89 millones de pesos de los cuales el IDDF sólo podrá disponer de 83 millones de pesos. Apunta que el ajuste a la alza se realizó porque en 2011 se efectuó la Paraolimpiada.
Refiere que alguna vez el IDDF contó con 400 promotores deportivos, “cuando llegué sólo había 15, y de éstos, 10 no sabían dónde estaba su deportivo”.
Reconoce que el instituto no tiene ninguna relación con las asociaciones deportivas, y afirma que el gobierno capitalino no ha mostrado interés en la promoción y desarrollo del deporte.
–¿El deporte de la capital del país ha sido abandonado por la autoridad?
–Por parte de mi equipo no. Debe formularse un enérgico reclamo a la Asamblea Legislativa, porque en el discurso gubernamental se habla de prevenir la obesidad y el sedentarismo. De que los jóvenes deben practicar deportes para sustraerlos de las drogas y otras adicciones. Sin embargo, en los hechos a las autoridades les importa muy poco este tema e, insisto, no destinan los recursos suficientes para poner en marcha programas que ayuden a masificar todavía más la activación física, el deporte popular y fortalecer el deporte competitivo.
El ahora exresponsable del deporte capitalino asegura que Marcelo Ebrard sólo acudió en tres ocasiones a eventos del Instituto del Deporte del Distrito Federal.
Sostiene que Ebrard asistió a un acto porque también fue invitado el presidente del corporativo Bimbo. La segunda vez ocurrió cuando recibió el IDDF.
“Y la tercera, porque no le quedaba más remedio que acudir a la inauguración de la Paraolimpiada. De ahí en fuera no nos acompañó en otros eventos. Ni siquiera se presentaba a las sesiones del Consejo del Deporte, que en teoría él mismo preside. Y nos hubiera parecido como un respaldo serio, de interés, que se apersonara. Para el Desfile del Bicentenario del año pasado, envió en su representación al secretario de Gobierno.”
Ebrard se olvidó también de los Juegos Distritales, los Juegos Deportivos Populares y la Olimpiada Nacional realizada en el Distrito Federal.
–¿No es una manera de demostrar el desinterés del gobierno capitalino por el deporte de la ciudad?
–Tengo un reconocimiento para el Gobierno del Distrito Federal en las áreas que apoyaron eventos tan complejos como el Maratón de la Ciudad de México o el Ciclotón. Mi profundo respeto para las dependencias del Gobierno del Distrito Federal, pero en cuanto a la presencia –de Ebrard–, que nos hubiera ayudado a darle realce y empuje, pues no. Tuvimos, no quiero decir indiferencia, pero sí una ausencia sensible del jefe de gobierno.

Puentes

Según Villanueva, el censo de atletas en el Distrito Federal es de apenas 20 mil para los casi 9 millones de habitantes que concentra la urbe. De ellos, apenas unos 25 deportistas representarán a la Ciudad de México en los ya cercanos Juegos Panamericanos Guadalajara 2011.
Y aunque se dispone del Programa del Sistema de Capacitación y Certificación para Entrenadores Deportivos (Sicade), Villanueva habla de “varios cientos de personas que se capacitan durante el año”. No obstante, reconoce que la mayoría son empíricos, carecen de una licenciatura en la Escuela Nacional de Entrenadores Deportivos, o de la Escuela Nacional de Educación Física. “No están preparados para ser entrenadores y aplicar conocimientos en comunidad, ni a nivel de jueceo, y menos de entrenamiento”.
Menciona que este problema se presenta en el deporte nacional y no es privativo de la Ciudad de México.
Sin embargo, sostiene que el IDDF tiene reforzada la parte de la capacitación de entrenadores. “El problema más de fondo que pondría como un tema estructural para que el deporte avance más en el Distrito Federal es que el Instituto del Deporte, al igual que el resto del país, concentre una serie de instalaciones deportivas donde las disciplinas de carácter olímpico y paralímpico tengan un desarrollo. De nada va a servir tener el Centro Nacional de Desarrollo de Talentos Deportivos y Alto Rendimiento (Cnar) y el Centro Paralímpico Mexicano si no hay un puente”.
Afirma que durante su gestión se abrió ese puente:
“Cuando llegamos el Instituto del Deporte estaba peleado con todo mundo. Ahora tenemos convenios con la UNAM, con Conade, con Felipe Muñoz (en el Comité Olímpico Mexicano), y se puede hacer uso del CDOM. Siempre tuvimos todas las facilidades de Bernardo de la Garza, con quien coincidí como diputado local en la asamblea. Yo llevaba dos meses en el instituto cuando le pedí que me recibiera. Le hicimos como 32 solicitudes y me dijo que sí como a 30 de ellas. Pensé que me estaba vacilando, pero me dijo: ‘Oye Gerardo, todo eso es de ustedes. Nada más que no se había firmado el convenio por el lío que había’. Eso me dejó en claro lo que se puede hacer a un nivel de coordinación, que finalmente se logró con diálogo y la firma de convenios.”