Llave letal contra el judo

Cuando parecía que el judo repuntaba, luego de un trabajo de años y el esfuerzo de los deportistas, todo se fue al caño, asegura el exentrenador de la selección nacional de esa disciplina Mario Bañuelos, quien considera que ese desastre se debe a la opacidad en el manejo de los recursos, la improvisación y el nepotismo tolerados por el presidente de la Federación de Judo, Manuel Larrañaga. Los malos resultados deportivos de fechas recientes, afirma, se deben a la imposición de métodos de entrenamiento obsoletos que ya causaron descontento entre los judocas integrantes del representativo nacional.

La ineficacia con que opera la Federación Mexicana de Judo (FMJ) ha sembrado inconformidad entre integrantes de la selección nacional de esta disciplina, así como en algunos entrenadores, quienes se quejan del sistema de entrenamiento que se pretende implantar, pues aseguran que es obsoleto. Asimismo, señalan que las decisiones que se toman dentro del organismo afectan el desarrollo de ese deporte.
Los inconformes acusan al presidente de la FMJ, Manuel Larrañaga; al tesorero, Raúl Foullón, y al director técnico operativo, Germán Ayala, de haber dejado varado a un grupo de judocas en Venezuela, quienes no pudieron viajar a El Salvador por no estar vacunados contra la fiebre amarilla. Ello impidió que los deportistas sumaran puntos en el ranking mundial, requisito indispensable para calificar a los Juegos Olímpicos.
Los judocas permanecieron casi 36 horas en espera de una solución. Una noche durmieron en el piso del aeropuerto y otra en un hotel. La federación aún no les devuelve el dinero que los atletas gastaron de su bolsa en hospedaje y alimentos.
Los deportistas critican el nombramiento de Salvador Hernández como entrenador de la selección, pues aseguran que está dando al traste con el trabajo que durante cuatro años realizó el brasileño Amadeu Dias, quien harto de luchar contra corriente renunció en octubre de 2009 y regresó a su país.
Estas y otras quejas presentadas a la legisladora Esthela Damián dieron pie a que la fracción parlamentaria del PRD en la Cámara de Diputados solicitara a la Auditoría Superior de la Federación (ASF) que revise cómo ejerció la FMJ los recursos federales que recibió durante 2010, cuyos resultados se entregarán en febrero de 2012.
Después de trabajar durante cuatro años en la selección nacional el entrenador Mario Bañuelos fue despedido. En entrevista con Proceso explica que su salida obedece a que se resistió a implantar la metodología anquilosada propuesta por el tesorero Foullón. Además, asegura que éste designó en sus cargos actuales a Salvador Hernández, Rafael González de la Vega y Germán Ayala, cuyo conocimiento del judo es “empírico”.
Según Bañuelos, desde que el profesor Dias estaba al frente del seleccionado, Foullón –quien también se desempeña como subadministrador de Organización y Estructura de Administración de Capital Humano del Servicio de Administración Tributaria (SAT)– exigía al cuerpo de entrenadores que los judocas hicieran campamentos de altura, que corrieran mínimo cinco kilómetros diarios y que no levantaran pesas.
Además, acusa, Foullón no autorizó recursos para realizar un campamento de 50 días en Europa para que los mexicanos entrenaran al competir en torneos ante judocas de ese continente y de América que también se preparan ahí.
Y añade: “En la federación nos decían que estamos locos, que a qué vamos a Europa. El atleta mexicano necesita foguearse con los mejores del mundo. O querían que fuéramos a países donde ni siquiera hay judocas del tamaño de Vanessa Zambotti (más de 78 kilogramos), a quien Foullón siempre critica porque dice que está gorda. Le dijimos que está desfasado porque su metodología de entrenamiento se usaba hace 30 o 40 años. Se molestó y por eso empezamos a tener fricciones.
“A Larrañaga le dijimos que no íbamos a hacer lo que el tesorero quisiera. Amadeu tuvo que estar luchando para que autorizaran los viajes y en contra de lo que querían imponer. Terminó por irse. La federación en realidad la manejan Foullón y sus amigos con la anuencia del presidente. Ya me corrieron y no queda nadie del equipo que empezó a trabajar desde cero en 2006.”

Apatía

El entrenador narra que cuando se integró a la selección al lado de Amadeu Dias, el equipo de apenas 10 judocas, entre hombres y mujeres, estaba desmoronado. Los atletas, refiere, preferían entrenar en sus estados y estaban decepcionados porque los entrenadores anteriores sólo llevaban a las competencias a quienes les caían bien.
Recuerda que poco a poco convencieron a los deportistas para que se concentraran en Villas Tlalpan, al sur del Distrito Federal. También invitaron a prospectos juveniles y conjuntaron una selección en la que el talento se convirtió en el único requisito para representar a México. La selección, evoca, trabajó durante esos años con planes y programas a distintos plazos, que a la postre comenzaron a dar resultados.
“Desde los Juegos Panamericanos de 1991 no se había ganado una medalla de oro hasta que Vanessa lo consiguió en Río 2007. Íbamos por tres bronces, pero al final tuvimos tres quintos lugares, pero ya teníamos un plan para reponernos en Guadalajara 2011. Antes me tocó ir a justas donde no ganábamos ni un combate. Era muy vergonzoso o, como decía Larrañaga, cuando un atleta enfrentaba a otro de México era como pasar bye (directo a la siguiente ronda sin tener que enfrentar a nadie), porque el mexicano no hacía nada. Ahora es diferente gracias al trabajo, no de tres meses ni de un año, sino de varios para hacer un equipo competitivo”, detalla Bañuelos.
Incluso cuando Amadeu Dias –con quien Vanessa Zambotti ganó oro en Copa del Mundo en 2007 y fue novena en los Juegos Olímpicos de Beijing 2008– renunció porque en Brasil le ofrecieron un cargo de entrenador en la selección nacional, en lugar de tratar de retenerlo para darle continuidad al trabajo, Larrañaga subestimó su salida. Dijo que ya tenía planeado irse y que no le importó el compromiso que tenía en México.
“Amadeu es muy profesional, pero ya tenía muchos problemas. Le ofrecieron un trabajo en su país, donde está su familia, y se fue. Nunca consideraron que a un entrenador extranjero no hay que pagarle sólo por sus servicios, hay que cuidarlo porque está lejos de su gente. Cuando se fue, los federativos sólo dijeron ‘qué mala onda que botó la chamba’. Su salida les pegó anímicamente a todos los judocas. Vanessa no quería ni entrenar, me dijo que sentía como si alguien se le hubiera muerto. Había duelo pero a nadie le importó.”
El cubano Alfredo Rivera, un exmetodólogo de la Conade, reemplazó a Amadeu Dias a principios de 2010. Aunque los judocas estaban desconcertados, con el paso de los días empezaron a confiar en él y se dieron cuenta de que estaban en buenas manos. Rivera, a quien se le conoce como profesor Jay, sólo hizo algunos ajustes en los programas de trabajo que los deportistas habían estado realizando y le dio continuidad a los planes.
En abril de ese año, durante el Campeonato Panamericano de El Salvador, México terminó en tercer lugar, detrás de Cuba y Brasil, con seis medallas individuales (dos oros de Ivonne Sánchez y Nabor Castillo, dos platas de Vanessa Zambotti y bronces de Fermín Delgado y Edna Carrillo) y una por equipos en la rama femenil.

Amiguismo

En los Juegos Centroamericanos de Mayagüez, en los que no participó Cuba, también hubo resultados históricos, con tres medallas de oro de Edna Carrillo, Isao Cárdenas y Enrique Flores; cuatro de plata de Andrea Cárdenas, Sergio García y Vanessa Zambotti (dos) y tres de bronce de Nabor Castillo, Karina Acosta y Nayeli León.
A pesar de los buenos resultados, Mario Bañuelos fue despedido. Lo sustituyó Salvador Hernández, un exjudoca que trabaja de taxista y también fungió como entrenador en el Centro Nacional de Desarrollo de Talentos Deportivos y Alto Rendimiento (Cnar). Su amistad con Raúl Foullón le permitió llegar a ese cargo.
Entre enero y marzo de este año, el profesor Jay estuvo fuera de la selección nacional porque fue sometido a una cirugía de rodilla. Durante ese tiempo, Hernández, Rafael González de la Vega (quien empieza a trabajar a partir de las seis de la tarde) y Germán Ayala (otro exentrenador del Cnar) se hicieron cargo del equipo.
Entonces se inició la debacle. Los judocas comenzaron a inconformarse por los nuevos métodos de entrenamiento. En la gira de torneos y campamentos por Europa, Hernández metió a competir a los atletas en todos los combates. No distribuyó de manera adecuada las cargas de trabajo lo cual provocó que los muchachos terminaran golpeados y molidos. Enrique Flores se lesionó un hombro; para su fortuna libró la cirugía.
Durante la gira por Europa, previa al Campeonato Panamericano de Guadalajara estalló el problema. Hernández no supo qué hacer. Peor aún, acusó al equipo femenil con Foullón y dijo que las atletas no entrenaban y se estaban “haciendo pendejas”.
Vanessa Zambotti lo encaró. La mejor judoca de México escribió en su cuenta de Facebook: “Ahora resulta que el equipo femenino no entrena… según un seudoentrenador, que ya sabemos todos quién es, nos hacemos rependejas. Lo más decepcionante es que allá en México algunas personas le creen, pero, ¿qué calidad moral tiene ese tipejo para decir algo? Yo me callo y no digo lo que hacen porque no soy chismosa, pero sí tengo los suficientes para escribir esto”.
Enrique Flores, otro seleccionado nacional, comentó: “me tienen hasta la madre a mí también, kualkier (sic) cosa cuenten conmigo”. Zambotti estuvo más de un mes sin entrenador.
Los atletas se rebelaron. Se rehusaron a seguir entrenando con Hernández. Por decisión de Foullón, la selección de 15 judocas fue separada en hombres y mujeres. Ya con el Panamericano de Guadalajara encima, Alfredo Rivera, con todo y que estaba convaleciendo de su operación, viajó acompañando a las mujeres. Los hombres tuvieron que trabajar con Hernández. Foullón amenazó con sacarlos del equipo si se negaban.
Los resultados fueron regulares: Nabor Castillo, Vanesa Zambotti y Silvia González ganaron tres platas y Edna Castillo obtuvo bronce. De Enrique Flores se esperaba medalla, pero llegó muy afectado psicológicamente y apenas recuperado de la lesión.
Cuentas alegres

Al regresar de Guadalajara, los judocas pidieron una cita con el director de la Conade, Bernardo de la Garza. Las mujeres solicitaron que Hernández fuera destituido. Los federativos se defendieron. Denostaron a los atletas. En el exceso, Foullón mostró un disco compacto en el que supuestamente tenía imágenes para descalificarlos, pero De la Garza se rehusó a verlo.
En esa reunión se determinó que Alfredo Rivera quedaría como entrenador en jefe. Hernández fue relegado como auxiliar.
“Hernández estuvo malogrando a los muchachos. Jay y yo le dijimos muchas veces a Larrañaga que no tiene capacidad para ser entrenador. La junta que tuvieron con De la Garza sí animó a los muchachos, pero en el Panamericano estaban destrozados emocionalmente. Ahora están empezando a subir, pero el tiempo perdido no se recupera. Perdieron tres meses y eso los va a afectar. Vienen otros eventos y aunque el profesor Jay es muy bueno, es demasiado trabajo para él solo. Las personas que lo tienen que ayudar no son las indicadas. Una vez le dije a Larrañaga: ‘los buenos resultados los recibiste, con estas decisiones te van a llegar los malos resultados’.”
–¿Qué augura para el judo en los próximos Juegos Panamericanos?
–El presidente de la federación anunció que se ganarán siete medallas. Son muchas. Nunca se han ganado más de tres y en nuestro plan sí estaba asegurado ganar más de esas. Buscar el resultado histórico. Si hay un resultado malo o distinto no será culpa de los atletas, sino de quien implementó una metodología añeja e inservible que está dando al traste con lo que ya se había avanzado.
Bañuelos advierte que Foullón y quienes actualmente ostentan cargos en el consejo directivo y en las direcciones operativas de la FMJ presentarán una planilla en 2013 para apoderarse del puesto de Manuel Larrañaga, lo que lesionará al judo mexicano.
Dice que Carlos Hernández –hermano de Salvador– y Héctor Popocatl fueron designados como entrenadores del equipo juvenil del Cnar. Del primero asegura que no tiene conocimientos para ocupar ese cargo. Del segundo, sostiene que fue despedido –cuando Gabriel Goldsmith era presidente de la federación– porque se comprobó que para justificar gastos presentaba facturas hechizas.
Y abunda: “Un director técnico (Ayala) que no hace su chamba porque tiene otro trabajo en Toluca y no se para en la Conade; un tesorero que no sabe pero se mete en todo, y entrenadores sin preparación. Todo eso tiene consecuencias. Otro error: tampoco los juveniles están recibiendo la preparación adecuada. Antes había como 20 muchachos en el equipo del Cnar, ahora sólo hay seis internos. Los demás son externos y sólo tienen derecho a entrenar una vez al día. Va a pasar lo mismo que cuando Germán Ayala llevó a los Juegos Olímpicos Juveniles de Singapur al único judoca que calificó, Fernando Vanoye. Le fue muy mal”.
Ya con el boleto a Singapur, Fernando Vanoye tuvo problemas con los entrenadores del Cnar y se concentró durante siete meses en la Conade con la selección mayor. Ahí trabajó con el profesor Jay y con Mario Bañuelos. Luego se enteraron de que Salvador Hernández designó a Germán Ayala para acompañar al atleta.
“Fernando –apunta Bañuelos– no se quería ir con él. Dijo que Ayala nunca lo ha entrenado porque nunca iba a los entrenamientos. Me decía: ‘¿cómo voy a ir con un entrenador que no me conoce, que no sabe mis técnicas, ni lo que hago?’. Y ahí están los resultados.”
El 22 de junio pasado, la presidenta de la Comisión de Vigilancia de la Auditoría Superior de la Federación, la diputada perredista Esthela Damián, solicitó a ese organismo que audite los recursos gubernamentales que reciben las federaciones, en especial la de judo que se caracteriza “por la opacidad con que se maneja”.
La legisladora aseveró que en un acto de transparencia, la FMJ, así como el resto de las federaciones, estarían obligadas a subir a sus páginas en internet el desglose de cómo han ejercido el presupuesto federal que se les proporciona cada año.
“A todo esto habría que sumar el dinero que reciben por concepto de inscripciones a torneos nacionales que, en el caso del judo, sabemos que se incrementó de 350 a 500 pesos, más 120 por concepto de credencialización. Hay practicantes de este deporte que aseguran que se trata de un abuso, sobre todo porque nadie sabe cuál es el destino de ese dinero. Por eso, es hora de que los presidentes de federación rindan cuentas, y de no ser así, enfrenten las consecuencias en caso de que se compruebe que incurrieron en un mal ejercicio del presupuesto federal”, declaró la legisladora.
Cinco días después, el titular de la ASF, Juan Manuel Portal, le respondió mediante oficio OASF/0894/2011 que el Programa Anual de Auditorías de la Cuenta Pública 2010 incluye la auditoría número 898 “Gestión financiera de la Conade”, y que el resultado se incorporará al informe correspondiente que se rendirá a la Cámara de Diputados a más tardar el 20 de febrero de 2012.