Blindados para asaltar

Llegaron a Guadalajara hace mes y medio para reforzar la seguridad de los XVI Juegos Panamericanos, pero hasta ahora los agentes federales conocidos como Los Pandas sólo han sembrado el terror entre los comerciantes y empresarios locales, quienes se quejan de los uniformados porque, dicen, sólo se dedican a asaltar negocios y a amedrentar a la población.

Falta menos de un mes para la inauguración de los XVI Juegos Panamericanos y los empresarios y comerciantes de la zona metropolitana se quejan ya de los atropellos que cometen los elementos de la Policía Federal (PF) encargados de brindar protección a la ciudadanía desde ahora y hasta que termine la justa deportiva continental.

Conocidos como Los Pandas, lejos de cumplir con su objetivo, los federales se comportan más como forajidos al servicio de la delincuencia organizada, que como agentes de seguridad, indica a Proceso Jalisco el propietario de uno de los establecimientos asaltados por los “agentes blindados”.

Los uniformados adscritos a la dependencia federal que encabeza Genaro García Luna empezaron a llegar a Guadalajara desde la primera semana de agosto con la consigna de peinar el área en la que se desarrollarán los Panamericanos.

Su misión incluye prevenir a las autoridades estatales y municipales sobre las áreas de riesgo que deben reforzarse durante el encuentro que durante cuatro semanas congregará a miles de atletas e invitados especiales.

Hasta ahora, los federales se desplazan por las calles de la zona metropolitana en camionetas pick up, así como en unidades blindadas y en camiones especiales; algunas veces realizan operativos en carreteras; otras, refuerzan la vigilancia en la mancha urbana y en los municipios aledaños.

Su campamento provisional ha sido hasta ahora el hotel Laffayette, ubicado sobre avenida La Paz, entre Chapultepec y Marsella, desde donde se desplazan incluso hacia otras entidades, según comentan los entrevistados por Proceso Jalisco. Sin embargo, lo que más preocupa a empresarios tapatíos como Roberto Godoy, dueño del bar Antro Ego, son los robos perpetrados por policías federales encapuchados.

Y menciona su caso: el domingo 11 en la madrugada un grupo de 25 federales encapuchados irrumpieron en su negocio, que funciona desde hace 15 años en la finca 2648 de avenida Vallarta, frente a los Arcos, donde desvalijaron a empleados y clientes poco antes de que el establecimiento terminara su jornada de fin de semana.

“Los policías golpearon cuando menos a cuatro personas, robaron relojes, dinero en efectivo, celulares, radios de comunicación y hasta cuatro botellas de vino. Nunca imaginé que el primer asalto contra la empresa fuera ejecutado por agentes que, se supone, llegaron a la ciudad a reforzar la seguridad para los Juegos Panamericanos”, dice Godoy.

La Dirección de Quejas de la Comisión Estatal de los Derechos Humanos (CEDHJ), que encabeza Luis Arturo Jiménez, admite que tres de los afectados presentaron sus denuncias por los presuntos abusos de los federales. La denuncia, comenta Jiménez, ya se turnó a la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) puesto que se trata de un asunto de competencia federal.

Godoy insiste en que el caso es delicado: “¡Imagínese si estos son los policías que nos van a estar cuidando durante los Panamericanos! Si es así, debemos prepararnos para lo peor. Es increíble admitirlo, pero esto nos demuestra que en realidad estamos en las manos de la delincuencia organizada; esa es la forma en que opera esta policía”.

Asegura que, además del asalto a su bar, que antaño se conocía como La Mancha, otros tres o cuatro negocios también han sufrido robos, aunque sus propietarios prefieren no denunciarlos para evitar problemas con los uniformados. “No sé si a los afectados les dio miedo lo que está pasando”, afirma el entrevistado.

“Entiendo que a todas partes (los federales) llegan sin avisar. Se meten y dicen que van buscando armas y droga, pero en realidad es el pretexto para el atraco”, según Godoy, quien agrega que entre los negocios afectados está uno donde expenden micheladas, un Oxxo y otro establecimiento ubicado por la calle Ocampo, en pleno centro histórico de Guadalajara.

Relata que al Antro Ego se metieron por la fuerza y destrozaron todo lo que se les puso enfrente; incluso, expone, “quebraron uno de los cristales principales de la puerta de acceso, dañaron equipo de audio y computadoras. Entiendo que en el Oxxo destrozaron las cámaras de seguridad. Lo peor: me enteré de que esos policías ya se fueron, pues los cambian de ubicación cada 15 días”.

La violencia no cede

 

Uno de los trabajadores del Antro Ego indica que poco antes de la hora del cierre de actividades del domingo 11 llegaron tres patrullas de la PF (matrículas 10808, 109106 y 10815), en las cuales iban entre 20 y 25 elementos, entre ellos dos mujeres, quienes también participaron en el atraco. “El asalto –puntualiza– afectó a varios clientes; también hubo manoseo contra una o dos damas que se encontraban en el lugar”.

Los policías llevaban capuchas y utilizaban armas de alto poder. El lunes 12, el afectado acudió a la Procuraduría General de Justicia estatal (PGJ) a presentar una denuncia penal contra los agresores. Su querella quedó registrada con el número 101307/2011 en la Agencia 16 de Robo a Negocios.

Según el empleado de Godoy, la señora Elba Mendoza, de 32 años, responsable del valet parking del negocio fue lanzada al suelo y pisoteada por los gendarmes, lo que le provocó lesiones en sus piernas y un shock nervioso; los golpes y agresiones verbales también alcanzaron al dj, a quien le exigieron que dijera dónde se encontraba el sistema de video para destruirlo.

Además, según la denuncia presentada ante la PGJ, René Fernández, gerente del local, fue golpeado y le provocaron una herida leve con la bayoneta de una de las armas al exigirle que abriera la caja fuerte.

El empresario Roberto Godoy estima que los daños producidos a su negocio, así como el robo de nextel, teléfonos celulares, relojes y otras pertenencias a sus empleados y a los clientes superan los 120 mil pesos. “Tan sólo en puro efectivo de la caja principal se robaron 30 mil pesos”, relata.

A pesar de que las fuerzas federales empezaron a llegar a Guadalajara a principios de agosto, la ola de violencia que azota diversas regiones de la entidad no ha disminuido. Muestra de ello es que el mismo fin de semana en que fue atracado el bar del empresario tapatío Godoy hubo siete muertes relacionadas con la violencia entre bandas en diversas localidades.

El lunes 12 al filo de la medianoche, en Chapala, a una cuadra de la presidencia municipal y frente al malecón, se registró un enfrentamiento entre presuntos miembros del cártel del Milenio y sicarios del Cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG). En la refriega cayeron dos sicarios y el policía José Luis Hernández Peña, tripulante de la patrulla G2021.

Durante el enfrentamiento, los delincuentes trataron de lanzar una granada pero el artefacto detonó en su propia camioneta y cuatro de ellos resultaron heridos. Los policías municipales los detuvieron y aseguraron un Chevy robado, dos rifles AK-47, un R-15, tres pistolas calibre .9 milímetros, cuatro granadas de fragmentación, un lanzacohetes y 120 cartuchos de diferentes calibres, además de una bolsa con mariguana.

En Tlajomulco de Zúñiga hubo un enfrentamiento entre agentes municipales y una banda de ladrones el mismo domingo 11. El resultado: un delincuente muerto tras un atraco a una tienda Aurrerá y dos sujetos detenidos, quienes admitieron estar relacionados con el narcotráfico.

Al día siguiente, las autoridades estatales presentaron ante los medios de comunicación a siete sujetos: Luis Alberto Domínguez, Javier Lara León, Rodolfo Lizardi Vázquez, Eduardo Jacobo Mariano, originarios de Veracruz; a Carlos Vázquez Pérez, de Chiapas, y a los guatemaltecos Martín Caal Chu y Juan Carlos Caal Tzalam.

Los siete fueron capturados por policías rurales en las inmediaciones de San Cristóbal de la Barranca, sobre la carretera Guadalajara-Colotlán cuando se desplazaban en dos vehículos con reporte de robo. Los agentes les aseguraron seis fusiles de asalto AK-47, una escopeta calibre .12, una pistola calibre .45, cuatro granadas de fragmentación, más de mil 700 cartuchos, dos chalecos antibalas, cinco camisolas camufladas y un radio portátil.

El secretario de Seguridad del estado, Luis Carlos Nájera Gutiérrez, declaró que los detenidos forman parte del cártel del Golfo y que fueron arrestados cuando “patrullaban” la zona para evitar el ingreso de Los Zetas. Asimismo habló de una presunta alianza entre zetas y sicarios de La Resistencia. Los primeros, dijo, proporcionan armas del CJNG al segundo grupo, lo que los vuelve tremendamente peligrosos.

Y mientras los federales eran señalados por los abusos cometidos durante su irrupción al Antro Ego, elementos del Ejército informaron que en las últimas semanas han sido desmantelados equipos y antenas de telecomunicación de Los Zetas; además, las tropas han decomisado unidades blindadas en municipios como San Cristóbal de la Barranca, Tuxpan, Tamazula, Lagos de Moreno y Cuquío.

Los militares también llevan un récord de quejas por violaciones a las garantías individuales en Jalisco. De enero a la fecha, la CNDH ha recibido 28 quejas contra personal de la Secretaría de la Defensa Nacional por los mismos actos.