Homofobia policiaca solapada

Aun cuando el alcalde vallartense y el director de la policía municipal dicen  desconocer el acoso de los policías locales contra travestis, transexuales y turistas en general, lo cierto es que la comunidad de homosexuales ya presentó sus quejas ante el Congreso local. En mayo pasado, cuando Alondra Velázquez Hernández, coordinadora del grupo Diversidad Sexual en el estado visitó Vallarta, comprobó ella misma las vejaciones de los uniformados a quienes “visten diferente”, pues los tratan peor que a los delincuentes.

PUERTO VALLARTA.– Para los policías municipales, los travestis y homosexuales son más peligrosos que los delincuentes armados por el solo hecho de que “visten diferente” y suelen caminar en grupo por las calles de la ciudad.

Muchos de los integrantes de la comunidad lésbico gay local y aun los turistas que escogen este destino para vacacionar aseguran que los uniformados los hostigan cotidianamente y algunas veces los extorsionan. Dicen que cuando se niegan o exigen explicaciones, simplemente los conducen a los separos de Las Juntas.

Las quejas por ese tipo de vejaciones ya llegaron al Congreso estatal,  mientras que en el ayuntamiento, encabezado por Salvador González Reséndiz, los regidores cuestionan al director de la Policía Municipal, Jorge García Rojas, por esos excesos y le piden meter en cintura a sus subordinados.

En su defensa, el funcionario, quien antes se desempeñó como juez, aseguras que desconoce los desmanes que se le atribuyen a los policías que él dirige, lo que indigna a las organizaciones sociales de la ciudad.

Michelle Altamirano, representante de las transexuales vallartenses, asegura que el hostigamiento por parte de los policías municipales y se recrudeció en los últimos dos años. Esa situación, comenta, la llevó a contactar a la perredista Alondra Velázquez Hernández, coordinadora de Diversidad Sexual en el estado, para documentar los agravios.

Alondra, también representante del Colectivo de Diversidad Sexual Tlaquepaque, ha venido al puerto en varias ocasiones para recabar información y ha encabezado campañas de concientización sobre el tema entre los vallartenses; incluso ha repartido preservativos y folletos sobre sexualidad para defender los derechos de la comunidad lésbico gay.

Ella relata que los uniformados también la han agredido. En mayo pasado, cuando platicaba con cuatro jóvenes, llegó una patrulla e intentó llevárselos a todos porque presuntamente ejercían la prostitución en vía pública. Y cuando ella les dijo que la acusación era falsa, arribó otra patrulla (la 159), los policías cambiaron su versión y la acusaron de robo; sus colegas la subieron al vehículo y se la llevaron detenida.

En el cruce de las calles Guatemala y Ecuador, en la colonia 5 de Diciembre, Alondra les preguntó quién la había acusado de ese delito; no le respondieron. Fue trasladada a la delegación de Las Juntas, donde la acusaron sólo de alterar el orden público. Recuperó su libertad poco después, gracias a que en Guadalajara diputados y compañeros de su partido se enteraron de su caso y presionaron al ayuntamiento vallartense para que la soltaran.

En la ciudad el hostigamiento contra las transexuales es tal, que los patrulleros les piden una cuota diaria de 100 pesos; si ellas no la entregan, son remitidas a la corporación, ubicada en la citada delegación de Las Juntas. Algunos son más violentos porque, dicen las agraviadas, aun cuando pagan su cuota, ellos las obligan a tener prácticas sexuales.

Los policías municipales que durante los fines de semana vigilan la zona de Olas Altas y la popular playa de Los Muertos materialmente asaltan a los visitantes, sobre todo a los que han ingerido bebidas alcohólicas o a los que encuentran caminando por las calles durante la madrugada, según corroboran a Proceso Jalisco empleados de los hoteles locales que reciben directamente las quejas de los afectados.

En el caso de los extranjeros, los uniformados los detienen y los revisan para detectar si traen drogas. Les piden que pongan la cara hacia la pared, mientras les sustraen el dinero de sus carteras. Y tras comprobar que “están limpios”, los dejan ir.

Solidaridad empresarial

 

Luego de las denuncias presentadas por los representantes de la comunidad homosexual vallartense, el director de la policía, Jorge García Rojas, y el alcalde Salvador González Reséndiz aceptaron que sí hay un responsable: el agente Manuel Mora Lugones.

Alondra Velázquez dice que dos funcionarios municipales negaron que existiera el hostigamiento hacia los travestis y transexuales, pero luego acusan a un solo policías y aseguran que están apenados por los que le ocurre a los trans.

Sin embargo, dice que tiene una grabación del hostigamiento de que fue víctima en mayo pasado, por lo que recomienda a sus compañeras que cuando sean detenidas o los gendarmes pretendan extorsionarlas anoten las placas y número de placa de la patrulla, así como el lugar, la hora y de ser posible los nombres de sus agresores.

Por lo que atañe al sector privado, el presidente de la Canaco local, Carlos Gerard Guzmán, recomienda al alcalde González Reséndiz que exija a los policías municipales actuar de manera profesional. Hace algunos meses, el dirigente empresarial declaró que Vallarta debe fortalecer su seguridad porque, dijo, ésta forma parte de la imagen turística.

A finales de marzo pasado, el dirigente de la Canaco sufrió un asalto. Su rancho Engracia, ubicado en la agencia municipal La Desembocada, fue asaltado por varias personas que irrumpieron en la propiedad y se llevaron 12 cuatrimotos que el empresario utilizaba para hacer recorridos turísticos entre los visitantes extranjeros. La Policía Municipal, no intervino pese a que fueron notificados por el velador.

Semanas más tarde, el 12 de junio, elementos del Ejército localizaron un campamento utilizado por un grupo criminal en las cercanías de la delegación de Las Palmas. En el sitio encontraron nueve de las 12 cuatrimotos robadas al presidente al dirigente empresarial; también decomisaron un copioso arsenal, así como radios transreceptores con la frecuencia de la policía vallartense y una insignia de la corporación.

Además, en lo que va del año ha habido 15 ejecuciones, mientras que los robos a mano armada a negocios son cosa de todos los días. En contraste, el ayuntamiento atraviesa por innumerables problemas, sobre todo el económico, lo que se refleja en la falta de patrullas y el la falta de fondos para el pago de la nómina en los meses venideros, asegura el regidor panista Héctor Gallegos.

Gallegos lamenta que el titular de la policía, Jorge García Rojas, “no se preocupe por estar informado y documentado por los incidentes delictivos en el municipio y sus respuestas a medios de comunicación como: ‘No sé nada’; ‘Aquí no pasa nada’; ‘No estoy informado’: ‘No hagan preguntas tontas’. Eso es inadmisible porque, como representantes del pueblo, estamos obligados a servir”.

El regidor califica de ridículo el número de patrullas, 24, de las cuales 10 están fuera de servicio. Dice que el ayuntamiento es malo en la administración de recursos económicos y de planeación, por lo que, dice, debe solicitarse a las autoridades un esquema para equipar adecuadamente a los integrantes de la corporación y dar mantenimiento a las unidades policíacas para que todo el parque vehicular esté en funcionamiento.