Temáticas de esperanza hermanan la visión cinematográfica propuesta por dos jóvenes directores mexicanos, Juan Carlos de Llaca y Pedro González Rubio, a través de sus respectivas películas, “Así es la vida” y “Alamar”, de reciente estreno. “Quitémonos los resentimientos de la vida”, dice Carlos; mientras que Pedro afirma que “es la hora de mirar hacia la paz”.
Dada la situación de violencia en la que se encuentra el país, a Juan Carlos de Llaca no le interesó con su nueva película Así es la suerte “contribuir a la depresión que padece la sociedad mexicana”.
Advierte “un enorme hundimiento social y está muy oscuro el panorama”; pero “sí quiero contar mis historias, con un sentido”, y en el caso de Así es la suerte, recalca:
“El mensaje es quitémonos los resentimientos del pasado, para ir más ligeros por la vida. Es un tema simbólico. Todos tenemos algo que explotar, algo que detonar… El tópico del largometraje no es tan ajeno al presente, pero sin deprimir a nadie; me interesa que la gente se divierta, se la pase bien, salga de buen humor y pueda entender las sublíneas que hay en la cinta.”
Este filme ofrece elementos con los que a De Llaca le gusta experimentar, como son “el juego de la realidad y la no realidad, los sueños y el mundo interior de los personajes, me interesa aproximarme al público pero a mi manera, no nada más chacoteando, sino proponiendo mis cosas”.
Su primer largometraje fue En el aire y el segundo Por la libre, a partir de ahí pasaron más de diez años para Así es la suerte, basada en el filme La suerte está echada (2005) del argentino Sebastián Borensztein.
A decir de De Llaca, es una versión libre con nueve tratamientos del guión, asesorado por el dramaturgo, periodista y guionista cinematográfico Vicente Leñero, quien sale en la trama jugando al ajedrez. Además, el realizador le brinda a Leñero un homenaje con el personaje que lleva su nombre.
Así es la suerte estrenó en carteleras de Cuernavaca, Distrito Federal, Guadalajara, Puebla y Veracruz con 150 copias desde el viernes 19. Le llevó a De Llaca tres años de su vida, y la sitúa cómo una comedia con tintes dramáticos, chispazos fársicos y donde también hay ironía.
La película muestra a Ramiro (actor que vive alejado del padre y su medio hermano), quien cierta mañana se topa con un suicida, el cual dice ser “ave de mal agüero”. Pese a los esfuerzos por salvarlo, el joven muere y Ramiro se queda con la idea de haberse contagiado por la mala suerte. A partir de ese momento, su vida es un caos.
El equipo de actores lo conforman Irene Azuela, Delia Casanova, Aejandro Calva, Patricio Castillo, Karina Gidi, Ernesto Gómez Cruz, Mauricio Isaac, Alfonso Herrera y Silverio Palacios, entre otros.
Lucha del cine nacional
De Llaca, egresado del Centro Universitario de Estudios Cinematográficos de la UNAM y miembro del Sistema Nacional de Creadores de Arte del Fonca desde 2008, dice que Así es la suerte corresponde al tipo de cine que le gusta crear:
“Es una adaptación muy libre y creativa. Hay un juego de la cámara, el tono actoral es más arriesgado y resulta complicado para un músico entender ese tono. Más fácil es realizar una comedia-comedia o un melodrama-melodrama; pero laborar entre lo trágico y lo cómico es de lo más complicado, pero el resultado me tiene muy contento.”
Señala que la narración no ofrece algo que pudiera generar un escándalo, pues no hay sexo, ni violencia:
“Mi cinta no es truculenta, no escandaliza a nadie, no cae en el cliché: la bronca es que salgo a la calle y en cada esquina veo la publicidad de El planeta de los simios, ¿cómo competir con eso? No se puede competir con la industria estadunidense que no tiene quien le ponga freno y no hay manera de ponérselo. A mí me interesa mucho competir y promover historias con las cuales nos podamos identificar.”
En su película “hay un tono que transita del humor a lo entrañable, para luego regresar al humor y lo entrañable”. No obstante, torna a referirse “al lado agridulce”, o sea, “la batalla de la pantalla”.
“El problema de Así es la suerte es que le llegue a todo el público, veo que ya en el cine la gente se conecta muy bien con el relato; pero sí me saca de onda ver en cada esquina un chimpancé de El planeta de los simios porque es muy desleal, muy difícil la competencia.”
–¿A qué cree que se deba tal desigualdad?
–Los exhibidores tienen una presión enorme de vender boletos cada vez más. Me lo explicaban los distribuidores que si venden en este año 8 millones, el próximo deben ser 16, y el siguiente 32 millones. Entonces, las películas mexicanas incomodan; no por la temática, sino porque hacen menos dinero.
Resulta “muy duro ver las condiciones en las que se encuentra la cinematografía nacional” y así, en conclusión de Juan Carlos de Llaca, “es exhibir como un extranjero en tu propio país”.
Su producción recibió apoyos de la Ley del Impuesto Sobre la Renta (Eficine) por su artículo 226, el Instituto Mexicano de Cinematografía y el Fondo de Inversión y Estímulos al Cine.








