Aunque en ellos se proyecta un mundo de imágenes ideales, los anuncios espectaculares no sólo son incapaces de ocultar el panorama de miseria y expansión desorganizada de la zona metropolitana de Guadalajara, sino que forman parte de su caos. Estas serán las imágenes que golpearán visualmente a las delegaciones deportivas panamericanas que aterricen aquí en octubre próximo.
La ruta del Aeropuerto Internacional de Guadalajara, en el ya conurbado municipio de Tlajomulco, hasta la glorieta de El Álamo en Tlaquepaque, luce como siempre: con una pesada carga vehicular, basura, la pobreza de colonias como Las Liebres, Lomas del Tapatío, Las Juntas y los poblados de El 13 y El 15, un panorama desolador que no logran cubrir los cientos de anuncios espectaculares instalados en ese trayecto.
Esta será la primera impresión del estado (y del país) que tendrán las delegaciones extranjeras que participarán en los XVI Juegos Panamericanos.
Sólo dos meses antes de la competencia deportiva, Proceso Jalisco comprobó que al borde de la carretera a Chapala hay siete moteles, de los cuales seis se ubican en el sentido de Guadalajara al aeropuerto –uno de ellos en construcción– y el otro en el sentido inverso. En el mismo tramo hay tres table dance, dos de Guadalajara al aeropuerto y uno de regreso.
Asimismo, del Álamo al aeropuerto se contaron 10 puentes peatonales, cada uno con dos espectaculares de doble vista, lo que hace un total de 40 anuncios en el trayecto.
La basura compite con ellos por la atención de los automovilistas: es imposible no reparar en el cartón, papel, envases de aluminio y de plástico, así como llantas que se amontonan al lado de la carretera. Lo que no puede verse es lo que queda del campo, ese sí lo ocultan los espectaculares con tal de promover negocios de renta de maquinaria pesada, restaurantes y gasolineras.
Ni siquiera son todos legales. A los anuncios permitidos por los ayuntamientos, instalados en grandes estructuras tubulares, se suman los ilegales que se ubican en los patios, corrales o cocheras, ya sea en viviendas o en pequeños negocios, como las tiendas de abarrotes.
Lo que muestran los espectaculares en su mundo de arriba contrasta radicalmente con la realidad en que se enclavan: rostros de familias sonrientes y con perro feliz, mujeres de belleza anglosajona, viajes para disfrutar ahora y pagar después, marcas de automóviles, celulares, ropa, calzado y casas en fraccionamientos exclusivos.
Sólo cuatro, que se pierden en el mundo de ofertas, hacen referencia a los Juegos Panamericanos: dos de ellos son genéricos y los promueve Scotiabank, otro está a cargo del gobierno de Jalisco y anuncia el estadio de softbol, y uno más se ubica en la parte frontal del aeropuerto, es de gran formato y lo patrocinan varias instituciones oficiales.
La aglomeración visual no es menor por el hecho de que muchas estructuras están vacías y 10 anuncios fueron clausurados por el ayuntamiento de El Salto.
El fenómeno inicia desde el propio aeropuerto: el ingreso hasta la salida hay 11 anuncios en tubulares, dos más en puentes: uno lo paga Nissan; el otro, en el puente de salida, no da la bienvenida a la ciudad ni agradece el uso de la terminal aérea, sólo asegura: “Telcel es la red”. En la pequeña glorieta de la terminal se puede ver otra modalidad de publicidad avasallante: gigantescas pencas de agave y tres botellas de tequila Cazadores de 10 metros de altura.
Tan pronto abandonen estas instalaciones, los atletas, sus familiares, entrenadores y funcionarios panamericanos verán más de lo mismo hasta llegar a las instalaciones deportivas y a la Villa Panamericana: un caos de colonias marginadas, fincas de ladrillo a medio pintar con azoteas donde abundan la chatarra, perros, tendederos de ropa y los anuncios.
En opinión del arquitecto Guillermo Sandoval, excatedrático de la Universidad de Guadalajara, una de las causas de la que él llama “patología visual” es que “los espectaculares representan una fuente de ingresos para los ayuntamientos”, por lo que a éstos “no les importa el contexto, el inmobiliario y la belleza urbana”.
Según una investigación que él realizó, en el trayecto del Aeropuerto Internacional de Guadalajara al cruce del Periférico existen 422 espectaculares que anuncian “mujeres siliconeadas, cirujeadas y con bótox, moteles, marcas de cigarros y bebidas alcohólicas. A mí nada de eso me asusta, el problema es la imagen que se trasmite a los turistas: ¡Guadalajara te recibe con un table dance!”.
Explica:
“Los atletas llegarán a (una ciudad con) una contaminación visual espantosa. En cuanto se bajen del avión se darán cuenta de que es la ciudad del vicio y la ciudad apestosa. Hay un espectacular de Teléfonos de México que tiene 32 metros de largo por seis de ancho; alrededor de él, anuncios de moteles de paso, table dance. La gente va a tener la percepción de que esta es una ciudad de vicio.”
Al otro extremo del aeropuerto, en la zona de Zapopan, el bosque de la Primavera está oculto atrás de 192 espectaculares, varios de ellos muy cercanos a cables de alta tensión, sobre todo los ubicados en la zona de La Venta del Astillero: “¿Quién necesita de esos anuncios? Yo no, ni tú, ni quien vaya a leer este reportaje, pero el lema es: ‘Si no te anuncias no vendes, no existes’.
“Se trata de un espacio urbano que se cede y no debe ser invadido por ningún motivo; de lo contrario, la gente tiene que caminar por debajo de las banquetas, las personas con discapacidad tienen más obstáculos y las fincas catalogadas como patrimonio cultural dejan de apreciarse con la presencia de los espectaculares.”
Para revertir esta patología, señala el arquitecto, el tema tendría que ser retomado por las organizaciones no gubernamentales, “y nosotros, los académicos, que señalamos con dedo de fuego que se hacen mal las cosas, el único interés que nos debe mover es el de la ciudad y su gente”.
Irresponsabilidad
En 2009, el arquitecto Sandoval solicitó, a través de la Ley de Transparencia, el número de anuncios espectaculares que tenían licencia municipal en la zona metropolitana. Guadalajara reportó 407, Zapopan 800, Tlaquepaque 350, Tonalá 200 y Tlajomulco 161.
Dos años después, el 6 de julio pasado, la reportera realizó el mismo ejercicio. En menos de 24 horas el ayuntamiento de Zapopan respondió que son 645, de los cuales 581 son estructurales y 64 se clasifican como estructurales sobre puentes peatonales.
Dos días más tarde, Guadalajara y Tlajomulco pidieron una prórroga para recabar la información.
El 18 de julio, el ayuntamiento de Tonalá manifestó que sólo tiene autorizados 159. El 19 del mismo mes, El Salto reportó 41; el 20 de julio Tlaquepaque dijo que cuenta con 371 anuncios estructurales y 23 anuncios en azotea de pantalla. El mismo día, Tlajomulco dijo haber otorgado 228 licencias. Guadalajara evadió responder, pero después de la prórroga replicó el 13 de julio, vía Infomex: “La información que solicitó no se puede localizar debido a que su solicitud no contiene los datos necesarios que hacen posible su identificación”.
No obstante, si se toman en cuenta los datos aportados por el ayuntamiento tapatío al arquitecto Sandoval suman en total mil 874 espectaculares con licencia en la zona. Pero además hay anuncios clandestinos.
“Los piratas aparecen de la noche a la mañana –dice al respecto Sandoval–; ¿quién los controla? Esta corrupción afecta el mobiliario urbano, que es importantísimo, pero parece que a las autoridades no les interesa; con tal de que se vean los espectaculares, podan los árboles, los dejan sin follaje en forma de horquetas y a los que les va peor los matan.”
Durante la investigación de campo que realizó el arquitecto, encontró que algunos espectaculares en Tlajomulco muestran la leyenda “clausurado”. “¿Para qué pregonan que clausuran? –pregunta–; que no sólo los ‘clausure’, que los retire y ya, que Tlajomulco y los demás (ayuntamientos) se pongan a hacer su trabajo con respeto al contexto urbano”.
Las licencias para este tipo de anuncios las otorga la Dirección de Padrón y Licencias de cada municipio después de que personal de Protección Civil inspecciona que todo esté en regla. En tanto, la policía debe reportar a la oficina de Reglamentos la presencia de espectaculares clandestinos, que en su mayoría se colocan por la noche.
No obstante, Tracy Álvarez Chávez, inspectora de la dirección de Reglamentos de Zapopan durante la administración de Arturo Zamora, afirma que “la policía no reporta” estos hechos.
Es cierto, dice, que para otorgar una licencia Protección Civil tiene que revisar el lugar y la instalación. “Pero sólo una vez. ¿Qué pasa con esa estructura 10 años después? –plantea Álvarez Chávez–, ¿acaso no se deteriora? En materia de seguridad ya no se le da seguimiento, sólo se autoriza la licencia y ya, por eso hay desastres cuanto hay fuertes vientos o lluvias cuando varios de esos anuncios se vienen al suelo. Por fortuna no ha habido muertos, pero sí muchos daños materiales”.
En el caso de Zapopan, agrega, “ni un solo anuncio espectacular cumple al cien por ciento con las medidas de seguridad. Por ejemplo, muchos tienen licencia con determinadas características, pero el propietario cambió el diámetro y la altura de la estructura sin dar aviso al municipio y éste tampoco le da seguimiento, entonces, ese anuncio ya no se apega al permiso original”.
Calcula que por lo menos 70% de los anuncios deberían estar clausurados por atentar contra la integridad de terceros y por invadir el espacio público, principalmente con sus bases.
La funcionaria identifica a los cinco empresarios más fuertes en éste tipo de negocios. Uno de ellos, Raúl Alejandro Padilla Orozco, fue presidente de la Cámara de Comercio de Guadalajara y es miembro del Partido Acción Nacional.
En El Salto, de los 41 anuncios espectaculares con licencia, 15 fueron contratados por María Elena Barba Chávez, 7 por Keenneex Impactos y 7 por Intermediación Publicitaria. Los 11 restantes se distribuyen entre Impactos, Frecuencia y Cobertura en Medios, MM Outdoor, Roger Sistems Exteriores, Aceros Tama, Centro de Aceros de Occidente, Comunicación Técnica Integrada, Motor Hotel Coral, Memije Publicidad Mepsa y Erksa Publicidad.
“Esta es una patología visual. Si continúan los gobiernos municipales con ese tipo de prioridades, la zona metropolitana no generará arraigo sino rechazo”, advierte el arquitecto Guillermo Sandoval.








