Señor director:
Por medio de la presente me dirijo a usted, en la oportunidad de saludarlo y felicitarlo por dirigir tan importante revista, para expresarle mi extrañeza por el artículo titulado Venezuela, a la deriva (Proceso 1812, del 24 de julio, página 43), escrito por los periodistas Andrés Cañizález y Elsa Piña.
Me permito manifestarle que dicho artículo presenta muchas “medias verdades”, con pocos argumentos consistentes, que no contribuyen, en lo absoluto, a informar veraz y oportunamente al pueblo mexicano sobre la enfermedad del presidente Chávez, y mucho menos sobre la realidad política venezolana. Comenzando por el título, pues nuestro país nunca ha estado ni de ninguna manera se encuentra “a la deriva”.
Expresiones como la de que el presidente de la República “… se ha negado a delegar el cargo al vicepresidente Elías Jaua”, con “…intenciones de permanecer en el poder hasta 2021”, entre otras, no son más que viejas y nuevas consignas sesgadas del sector opositor venezolano que siempre ha intentado manipular a la opinión pública, nacional e internacional, a través de la estructura mediática nacional, regional y global, claramente contraria a la Revolución Bolivariana y a los gobiernos progresistas de la región, y del mundo; las cuales, ante la contundente verdad del pueblo y su gobierno, se han diluido constantemente en el mar de las mentiras y la politiquería.
Inclusive, “informa” el artículo en cuestión de un diagnóstico de la enfermedad del presidente Chávez que no ha sido oficialmente anunciado o publicado, como es el “de un carcinoma posiblemente ubicado en colón sigmoide”, atribuido al doctor Juan Correa, directivo de la Federación Médica Venezolana, organización contraria al proceso revolucionario. Son suposiciones y, peor aún, con base en esta hipótesis, se afirma que “el pronóstico médico no es esperanzador…”, contribuyendo así a la confusión del lector y a la incredulidad.
Estimado amigo: Este artículo casi no tiene diferencias con otros de igual especie que han sido escritos y publicados en los ya conocidos medios de comunicación privados venezolanos de oposición. Sobre todo, no se diferencia por la siguiente razón: Los autores toman la opinión de siete opinadores o “analistas” claramente identificados con el sector opositor, a saber: Michael Shifter, de Diálogo Interamericano, Washington, D.C.; Tulio Hernández, sociólogo, articulista; Juan Correa, directivo de la FMV; Alberto Arteaga, exdecano de la Facultad de Derecho de la Universidad Central de Venezuela; Teodoro Petkoff, editor del diario Tal Cual; Friedrich Welsch, posgrado de Ciencias Políticas de la Universidad Simón Bolívar, y Eduardo Semtei, analista. Los autores sólo toman una opinión identificada con el gobierno y la revolución, la del académico español Juan Carlos Monedero, integrante del Centro Miranda, pues las declaraciones de un supuesto alcalde del PSUV que habló “…a condición de mantener el anonimato” no las podemos tomar en serio y mucho menos como algo creíble, ya que esta es una práctica poco ortodoxa y no permitida en muchos lugares, como en Venezuela, dentro del honorable oficio del periodismo.
En consecuencia, debo decirle que el artículo se aleja de la realidad, de la veracidad, de la oportunidad y de la objetividad, constituyéndose en sí mismo en uno más del montón.
Y es justamente aquí donde mi asombro y extrañeza se hacen más palpables. Que esto haya sido publicado en tan respetable revista constituye un hecho extraño y casi inconcebible. Que el mismo artículo haya sido divulgado en otro medio puede tener sentido, ¿pero en el suyo? La línea de acción principal de la revista expresa: “Así somos y aquí estamos. Proceso de los hechos, Proceso a los hechos y a sus protagonistas”. Es un medio de tendencia progresista, de larga trayectoria en la lucha por la justicia, defensor de las causas justas.
Es por ello que mi deber como representante del gobierno y, por ende, del pueblo venezolano en este hermano país, y como amigo y fiel lector de su revista, es hacerle llegar nuestra extrañeza por el contenido de dicho artículo, en aras de superar para siempre estos lamentables inconvenientes. Pongo a su entera disposición nuestra Misión Diplomática, en especial a la Sección “Asuntos de Prensa”, dirigida por nuestro consejero Wilfredo Pérez Blanco, para aclarar ésta o cualquier duda o información que deseen antes de ser tratada y publicada.
Hago propicia la ocasión para reiterarle las seguridades de mi más atenta consideración y alta estima.
Atentamente
Trino Alcides Díaz
Embajador de la República Bolivariana
de Venezuela en México
Respuesta de Cañizález y Elsa Piña
Señor director:
La carta del embajador de Venezuela apunta algunos asuntos sobre los que conviene hacer precisiones. El trabajo publicado en Proceso es un texto periodístico con diversidad de fuentes, las cuales no fueron consultadas en función de un posicionamiento político, sino en relación con su experticia y calificación.
De trasfondo, en Venezuela existen problemas para acceder a las fuentes oficiales. Los altos funcionarios del Estado no conceden entrevistas cotidianamente, salvo a los medios de comunicación gubernamentales. Este intercambio con el embajador de Venezuela en México pudiera ser propicio para que éste mediara, con sus buenos oficios, en la consecución de una entrevista con algún representante oficial de alto nivel, como el vicepresidente Elías Jaua o el canciller Nicolás Maduro. Los lectores mexicanos de Proceso agradecerán esos puntos de vista.
Al momento de escribir estas líneas, 4 de agosto, el presidente Hugo Chávez no ha informado ni cuál es el órgano afectado por el cáncer ni la magnitud de su enfermedad. Al contrario de lo que ha ocurrido con otros mandatarios en trances similares, tampoco se ha difundido un parte médico oficial. Esta falta de información dificulta el trabajo periodístico. Por tal razón se conversó con un médico oncólogo, de dilatada trayectoria profesional –no se le consultó debido a su filiación política–. En el texto se deja asentado, con mucho respeto, que se trata de un diagnóstico aproximado, a partir de los comentarios que ha hecho el jefe de Estado sobre su cáncer en diversas alocuciones de radio y televisión.
Al contrario de lo que señala el embajador, en Venezuela es un derecho constitucional de los periodistas proteger la identidad de una fuente (artículo 28) si la persona consultada así lo solicita o si sus declaraciones pueden traerle consecuencias graves.
En relación con lo sostenido por el alcalde “bolivariano”, como él se definió, es un tema ampliamente discutido en las filas gubernamentales que la fortaleza política de su movimiento recae sobre la figura del jefe de Estado. Esto fue refrendado por el académico Juan Carlos Monedero, incluso al cuestionar el “hiperliderazgo” de Chávez.
Finalmente, los planes de permanecer en el poder hasta el año 2021 parten de citas textuales del presidente Chávez. Incluso, durante las últimas semanas, el propio mandatario ha anunciado su interés en extender su mandato hasta el año 2031.
Atentamente
Andrés Cañizález y Elsa Piña








