De Federico Chilián Orduña
Señor director:
La respuesta de Javier Sicilia a la carta del señor René Sánchez Galindo merece una discusión amplia y tantas reflexiones como ciudadanos interesados existan. Esta es la mía:
Comparto la convicción de Sánchez Galindo en torno a que aquello que se requiere es “apoyar decididamente el proyecto alternativo de Morena…”, porque esta es mejor opción que seguir “con el enfoque de guerra de los gobiernos del PRIAN”, aunque todavía le falta plantear “soluciones de raíz para terminar con la violencia”.
Disiento de él sobre su idea de que el Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad deba levantar una bandera política única –así sea Morena, en la que me incluyo–, porque los objetivos del Movimiento por la Paz van más allá de circunstancias partidistas y electorales. Además, la lucha contra la violencia y la impunidad se extiende a todos los actores políticos, y no terminará sino cuando se aclaren y sancionen todos los crímenes y se instaure la paz en la República, independientemente de que AMLO fuese el candidato triunfador en 2012.
Coincido con Javier Sicilia en que es necesaria una “reforma política ya”; en que hay una situación de emergencia nacional; en que “la política del todo o nada es la política del fracaso”, y en que es necesario responder a la pregunta: “¿Cómo se insertaría Morena, más allá de AMLO y de la partidocracia, en una búsqueda de esa naturaleza?”.
Difiero de Sicilia en sus planteamientos de que para el triunfo del Movimiento por la Paz y la salvación de la democracia se requiere “buscar un candidato civil de unidad nacional frente a la emergencia que vivimos”; de que “sólo (con) un candidato de unidad nacional se puede lograr rescatar la democracia”, y de que Morena y AMLO “no son, por desgracia, la unidad nacional”. Esto está por verse, pues aún no se pasa la prueba de las urnas.
La exigencia de Sicilia de que los legisladores –de los propios partidos que descalifica– sean los artífices de una reforma política que va en contra de sus intereses es, además de ingenua, inoportuna o, lo que es peor, perversa, toda vez que, aun considerando que efectivamente la aprobaran, es imposible instrumentarla para los tiempos que faltan de aquí a las elecciones de 2012.
Hacer a un lado el Cofipe vigente y darle entrada a uno nuevo, editarlo, darlo a conocer, capacitar al personal que lo aplique, y en todo ello contemplar las prerrogativas que tuviesen los candidatos ciudadanos a diputados, senadores y presidente de la República, es imposible en el plazo que nos resta, y además desviaría por completo el objetivo que nos trazamos los familiares de las víctimas que nos incorporamos al Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad.
La propuesta de Sicilia, tal como la plantea, convierte a su Movimiento por la Paz en un esquirol de la oposición que representan Morena y AMLO, aunque afirme que son un hombre y un movimiento por los que siente “un inmenso respeto y una profunda admiración”, además de que le simpatizan mucho.
Mi querido Javier Sicilia debe vencer la tentación de corporativizar el Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad, dejar a sus miembros que militemos en el partido que queramos o en ninguno si así lo deseamos; y no querernos subir a todos a un carro en el que él solo decida la dirección. Ahora, si él quiere ser el candidato, que lo diga y nos presente su plataforma política. Si no, que reconozca que en política no hay más cera que la que arde.
Atentamente
Paz, Justicia y Dignidad
Licenciado Federico Chilián Orduña
Heroica Puebla de Zaragoza
transiciondiario@hotmail.com








