Señor director:
Como vital y necesario valoro el debate que aquí, en Proceso, se inició con la carta que René Sánchez Galindo le dirigió a Javier Sicilia (edición número 1812). Qué bueno que se plantee con tanta claridad la disyuntiva inmediata de nuestro futuro político y social ante la atrofia de los partidos políticos y el florecimiento de los poderes fácticos.
En mi concepto, este es justamente el punto de partida del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), concebido a partir del diagnóstico contenido en el libro de AMLO La mafia que se adueñó de México… y de la propuesta del “Proyecto de Nación” de más de 36 autores. Ello porque esta organización fue concebida y se quiere operar para ciudadanizar a los partidos de propuestas progresistas, que son presa de las burocracias (situación agudizada en los estados) que los dirigen y que, a querer o no, son compañeros de viaje del sistema.
A corto plazo es imposible girar la inercia y el andamiaje legislativo, pero no lo es el que, a través de Morena, se invierta el peso ciudadano en las decisiones para que, en vez de que los grupos partidistas utilicen a los ciudadanos, sean justamente éstos los que instrumenten a los partidos para que cumplan la única tarea que los justifica, que es la de postular a ciudadanos y no a “los selectos” de su estructura directiva.
¿Que no es fácil? Desde luego que no, pero esperar de una “reforma” parcial el milagro, eso sí es ingenuo. Prefiero fortalecer la instancia que es Morena y apostar para que no fracase por la contaminación del sectarismo partidista o la desidia cívica. Echar toda la carne al asador para que los partidos por sí mismos rectifiquen, simplemente es irreal.
Atentamente
Jesús González Schmal








