El feudo de Daniel Ojeda

El Instituto Jalisciense de Salud Mental (Salme) no se distingue precisamente por los servicios que ofrece a los usuarios, sino por la forma en que lo dirige Daniel Ojeda Torres. El facultativo colocó en el patronato de la institución a su esposa, a su cuñada y a investigadoras de la Univa cercanas a su cónyuge; además, promovió a una sobrina política y tolera que una asistente de la dirección –quien además es la hermana del procurador Tomás Coronado Olmos– gane incluso más que un especialista.

Los embrollos y las irregularidades en el Instituto Jalisciense de Salud Mental (Salme) están en el orden del día. Algunos funcionarios de primer nivel tienen hasta tres plazas en distintas dependencias, mientras otros carecen del perfil profesional para el puesto que ocupan. El colmo: un especialista percibe un salario menor que el de un asistente de dirección.

El caso del director del Centro de Atención Integral en Salud Mental (Caisame) de Estancia Prolongada, Víctor Hugo Ramírez Siordia, es el más oprobioso. Cada mes cobra 63 mil 532 pesos por sus tres chambas. De esa suma sólo 40 mil 710 pesos provienen de su quehacer como directivo de la institución, según el apartado “nómina de Organismos Públicos Descentralizados” de la página de transparencia de la Secretaría de Administración.

Y aun cuando la ley laboral le impide desempeñar una doble función en dependencias públicas estatales, Ramírez Siordia cobra otros 8 mil pesos en la Unidad Asistencial para Indigentes (Uapi), donde se desempeña como médico psiquiatra, y otros 14 mil 816 pesos como coordinador en la Secretaría de Seguridad Pública y Readaptación Social.

Otro ejemplo es el de Leonor Evelia Montejano Martínez, de quien se desconoce cuál es su función real. De acuerdo con la página de transparencia, es subdirectora médico B en Salme, donde percibe 35 mil 614 pesos cada mes.

Sin embargo, en el directorio electrónico de la institución aparece como subdirectora de Administración e Innovación, aun cuando no tiene el perfil profesional, pues no cuenta con título de médico cirujano, como lo exige la norma del sector salud.

Montejano Martínez tampoco tiene una especialidad ni ha acreditado un solo curso de administración de servicios de salud. Además, para llegar al cargo que hoy ostenta debió tener una experiencia de 24 meses como jefe de unidad de atención médica C o 24 meses como jefe de unidad en hospital, según se estipula en el catalogo sectorial de puestos de la Secretaría de Salud.

De los requisitos enumerados la funcionaria no cumple ninguno, pues es química farmacobióloga. Aun así, ella es subdirectora en Salme y está asignada al laboratorio de Salud Pública de Nayarit, donde los sábados y domingos cubre jornadas de 12 horas, según corroboró lo reportera el pasado 21 de junio mediante una llamada a la dependencia nayarita.

Montejano Martínez ingresó a la nómina en agosto de 2008 cuando el titular de Salud era Alfonso Gutiérrez Carranza. Su sueldo inicial era de 46 mil 509 pesos, superior incluso al que percibe ahora.

Prebendas y nepotismo

Un tercer caso es el de Alejandro Vargas Sotelo, quien realiza una función diferente a la que estipula la nómina institucional. En la página de transparencia de la Secretaría de Administración se especifica que sus emolumentos mensuales son de 26 mil 646 pesos. Su cargo: médico general A, pero en el directorio de Salme su puesto es de asistente de Daniel Ojeda Torres, director general de Salme.

Además, Vargas Sotelo tiene otro empleo: es profesor de asignatura en la preparatoria de Tonalá de la Universidad de Guadalajara, donde su sueldo mensual varía de 2 mil 300 a 12 mil 800 pesos.

Otra persona que se desempeña como asistente de dirección con Ojeda Torres es Aurora Coronado Olmos, hermana del procurador Tomás Coronado. De acuerdo con la página de transparencia, ella ingresó a Salme en abril de 2010. Su sueldo mensual es de 42 mil 459 pesos, mayor incluso que el de un médico especialista de Salme, que en promedio percibe 31 mil pesos.

Llama la atención que el patronato de Salme, constituido el 27 de agosto de 2010, esté integrado por familiares del director de la institución. De hecho lo preside su cónyuge, Carmina Cristal Arias Salazar, quien es coordinadora de la maestría en Terapia Familiar Sistémica de la Universidad del Valle de Atemajac (Univa).

Los demás miembros son la cuñada de Daniel Ojeda, Violeta Selena Arias Salazar, y María Consuelo Alcázar Yépez, Ángela Thais Anguiano Carreño, Norma Varela Erives y María de la Paz Irma Levy Salido, todas ellas académicas de la Univa. La última preside también Voz Pro Salud Mental, A.C.

Trabajadores de Salme, que piden omitir su nombre por temor a represalias, sostienen que Argelia Lilián Sánchez Salazar obtuvo su plaza de “apoyo administrativo A-2” aun cuando otros aspirantes tenían más méritos para ocupar ese cargo escalafonario. La razón, dicen, es que ella es sobrina política de Daniel Ojeda.

Los empleados inconformes aseguran también que hay desabasto de medicamentos; los que tiene la institución están caducos. Dicen que no hay pañales para los pacientes geriátricos hospitalizados, por lo que sus familiares deben comprarlos, así como los artículos de higiene personal, como jabón y papel sanitario.

El 7 de junio último, José de Jesús Espino Rodríguez, paciente de Caisame Estancia Breve, cuyo director es Eduardo Valle Ochoa, intentó suicidarse, dicen los entrevistados.

Espino Rodríguez fue trasladado al Hospital General de Occidente para su recuperación; dos semanas después falleció. “El incidente se presentó por falta de medidas de seguridad y de personal, ya que no se contratan personas para cubrir incidencias, quedando desprotegidas las áreas de servicio”, comenta uno de los inconformes.

Otro agrega: “Lo irónico es que instalaron cámaras en los pasillos para vigilar al personal, no en los dormitorios”.