El último día del mes de abril pasado murió Ernesto Sábato, uno de los grandes novelistas y pensadores latinoamericanos. Publicó tres novelas: El túnel (1948), Sobre héroes y tumbas (1961) y Abaddón el exterminador (1974), así como varios libros de ensayos entre los que destacan: Uno y el universo (1945), Hombres y engranajes (1951), Heterodoxia (1953), El escritor y sus fantasmas (1963), Aproximaciones a la literatura de nuestro tiempo: Robbe-Grillet, Borges y Sartre (1968), Apologías y rechazos (1979) y Antes del fin (1999). En ellos siempre denunció, con la imaginación y la razón, la injusticia, la irracionalidad del mundo moderno y el desprecio de los poderosos, así como exigió el respeto y la libertad para cada hombre.
El túnel (Ediciones Cátedra. Col. Letras Hispánicas. No. 55; Madrid, 2010. 163 pp.), su primera novela, fue rechazada en varias editoriales por considerarla poco atractiva y oscura. Hasta que la revista Sur, dirigida por Victoria Ocampo, en el número 168 del mes de octubre de 1948, la dio a conocer. La narración trata sobre un crimen. El relator es el protagonista Juan Pablo Castel, pintor de oficio, quien describe su relación con María Iribarne. La conoce en una exposición de pintura y le impacta que ella aprecie cierto lienzo. La intriga, sobre la causa de esta contemplación, lo lleva a buscarla y establecen una amistad. Con el tiempo ésta deriva en una relación tormentosa que los conducirá a la degradación y la tragedia.
El túnel es una historia sobre la incomunicación. El hombre en la sociedad moderna sufre de soledad al no poder compartir sus emociones. La educación que recibe contiene esas sensaciones y las reduce a formas vacías que sólo sirven para un contacto superficial. No obstante, tiene una necesidad primordial de manifestar su amistad, amor, simpatía, solidaridad, inquietud, temor… para ser correspondido y sentirse vivo. Como no puede hacerlo crece la desesperación. Cuando el sujeto encuentra alguien que lo considera busca su retención, pero sus limitaciones de transmisión lo angustian y provocan el agobio funesto sobre el otro y a la larga quiebran el trato.
El túnel es una intensa y breve novela que no ha perdido actualidad porque muestra el sentido de la existencia, como lo indica el protagonista: “… nacemos en medio de dolores, crecemos, luchamos, nos enfermamos, sufrimos, hacemos sufrir, gritamos, morimos… y otros están naciendo para volver a empezar la comedia inútil”.
Además, la narración está escrita con una prosa directa y ágil que envuelve al lector desde las primeras líneas.








