El jueves 30 de junio se cumplió el centenario de Czeslaw Milosz, miembro de la gran generación que dio a la poesía polaca su obra y los trabajos de Wislawa Zymborska y Zbigniew Herbert. En sus dos patrias, Lituania y Polonia, 2011 se proclamó el año de Milosz, y en toda Europa y en los Estados Unidos se han hecho simposios y homenajes.
Milosz es un poeta paradigmático del siglo veinte en el sentido de que fue como pocos víctima y testigo de la historia europea. Nació en Szetejnie y creció en Vilna, ciudad que en cien años cambió trece veces de nacionalidad. Lo que era en tiempos medievales el gran ducado de Lituania una potencia multicultural, en 1911 resultaba parte subyugada del imperio ruso. Después fue invadida por los polacos y más tarde por los nazis y por los soviéticos. Su independencia no la logró hasta 1991 y hoy es parte de la comunidad europea.
Hizo del polaco su lengua literaria y sobrevivió a la doble agresión de la Alemania nazi y de la URSS contra Polonia, al alzamiento del gueto de Varsovia, seguido por la destrucción de la capital por los alemanes. Agregado cultural en Francia, halló intolerable el yugo stalinista y denunció su efecto sobre la cultura en El pensamiento cautivo.
Desde 1960 hasta poco antes de su muerte en 2004 fue profesor de lenguas eslávicas en la Universidad de Berkeley. Allí encontró poetas como Robert Hass que lo ayudaron a encontrar una forma inglesa para su gran obra lírica. Milosz se convirtió en parte de una pequeña internacional de poetas –Octavio Paz, Joseph Brodsky, Dereck Walcott– que tuvieron en común el haber recibido con toda justicia y con pocos años de diferencia el Premio Nobel.
En sus casi 800 páginas sus New and collected poems (1931-2001) cubren 70 años de trabajo y son uno de los grandes monumentos verbales del siglo que pasó. Ya hay muchas traducciones de Czselaw Milosz al español pero nunca estará de más seguir contribuyendo sin pretensión alguna a difundir su poesía.
1. Encuentro
Atravesábamos campos helados en un vagón en el alba.
Una ala roja se levantó en las tinieblas.
Y de pronto una liebre cruzó el camino.
Entre nosotros uno la señaló con la mano.
Fue hace mucho. Hoy ninguno de los dos está vivo.
Ni la liebre ni el hombre que hizo el gesto.
¿Dónde están, amor mío, adónde han ido
El destello de una mano, la línea
Del movimiento, el susurro
De los guijarros?
No con dolor sino con asombro
Pregunto.
2. Lo que fue grande
Lo que fue grande ahora se ha vuelto mínimo.
Palidecen los reinos como bronce cubierto por la nieve.
Lo que antes deslumbraba ahora ya no deslumbra.
Las tierras celestiales dan vueltas y relucen.
Tendido en la hierba, a la orilla del río,
Lanzo, como hace tiempo, barquitos hechos de corteza.
3. Lecturas
Me preguntas de qué sirve leer los Evangelios en griego.
Te respondo: es conveniente que pasemos el dedo
Por letras más durables que las grabadas en piedra.
Y al pronunciar con lentitud cada sílaba
Descubramos la verdadera dignidad del lenguaje.
Obligados a estar atentos pensaremos en aquella época
No más lejana que el ayer, aunque en las monedas
[actuales
Las cabezas de los césares sean diferentes.
Sin embargo, es el mismo eón todavía.
El temor y el deseo son iguales, aceite, vino y pan
Significan lo mismo. Y otro tanto
La veleidad de la multitud, ávida de milagros
[como en el pasado.
A su vez las costumbres,
Ceremonias nupciales, drogas, lamentos por los muertos,
Sólo parecen diferentes.
Por ejemplo, entonces también había
Muchas personas que el texto llama Daimonozomenoi,
Es decir, los endemoniados, o endiablados, si lo prefieres.
(En cuanto a “poseídos” no es sino capricho
[de un diccionario.
Convulsiones, espuma por la boca, crujir de dientes,
No eran vistas entonces como señales de talento.
Los endemoniados no tenían acceso a la letra impresa
ni a la pantalla.
Rara vez se dedicaban las artes y a las letras.
Sin embargo, la Parábola del Evangelio conserva
[su fuerza:
El espíritu que se apodera de ellos puede entrar
[en los cerdos,
Quienes, exasperados por la colisión repentina
Entre ambas naturalezas, la demoníaca y la suya,
Se echan al agua y se ahogan (como pasa a menudo).
Así, en cada página un lector persistente,
Observa veinte siglos como si fueran veinte días
En un mundo que un día llegará a su final.
4. La huida
Grande es el dolor pero vendrá más sufrimiento.
La noche oscura se hará aun más sombría.
Dichosos los que vivieron y murieron a tiempo.
No temas a los afanes del hombre, corazón mío.
El destino fue recto y se torcerá.
El agua clara se volverá tormentosa.
Quien alcanzó la sabiduría será malquerido
Y por no ser feliz sufrirá el necio.
A la estrella que nace la muerte ya la espera.
Los años pasarán en esperanza vana.
Quedará la ceniza entre las ruinas.
La belleza terrestre sabrá amarga.
5. Nubes
Nubes, nubes atroces y mías,
Qué pesadumbre, cómo palpita el corazón,
Qué melancolía de la Tierra,
Nubes, nimbos blancos y silenciosos
Que miro al amanecer con los ojos arrasados en lágrimas.
Y sé que la soberbia, el deseo,
La crueldad y la semilla del desprecio
Trenzan en mí su nido al sueño de la muerte
Y ocultan su verdad
Los reflejos más bellos de mi engaño.
Entonces bajo la mirada
Y siento ardiente, seca
La borrasca que me atraviesa.
Nubes terribles, guardianas del mundo.
Que el sueño descienda sobre mí
Y la noche me arrope con su piedad.
6. Una tarea
Con temblores y miedo creo que justificaría mi vida
Sólo si me obligara a hacer una confesión pública
Para revelar mi vergüenza y la vergüenza de
[mi época:
Nos permitieron aullar en la lengua de los enanos
[y los demonios,
Pero las palabras puras y generosas quedaron prohibidas
Bajo una pena tan severa que si alguien se atrevió
[a pronunciar
alguna de ellas
Pudo considerarse hombre perdido.
7. La huida
Al mirar hacia atrás vi la ciudad en llamas y dije:
“Escapemos. Cubra la hierba nuestros pasos.
Cuenten los muertos a los muertos lo que ha ocurrido.
Nos tocó engendrar a una generación violenta,
Libre del mal y libre de la dicha
Que en la ciudad imperaban. Continuemos.
Y la espada de fuego nos señaló la Tierra.”
8. Preparación
Fue un año más de preparación.
Mañana comenzaré a trabajar por fin en un gran libro
En que mi siglo aparecerá como realmente fue.
El Sol se levantará sobre los justos y los malvados.
Primaveras y otoños volverán infalibles.
En el húmedo soto el tordo levantará su nido
[con lodo apuntalado.
Los zorros se adiestrarán para ser zorros.
Este es el tema con algunas adiciones. También:
Ejércitos que cargan por llanos congelados
[y maldicen a coro,
El cañón de un tanque cuando se agiganta
[al doblar la esquina,
El paseo nocturno por un campo que alumbran torres
[de vigilancia.
No, no será mañana: en cinco o diez años.
Aún pienso mucho en las madres
Y me pregunto qué es el hombre nacido de mujer.
Se ovilla y se cubre la cabeza
Mientras las grandes botas lo patean, corre entre
[el fuego
Y él mismo resplandece como llama,
Un trascabo lo arroja en un hoyo lodoso,
Su hija abraza un oso de peluche.
Esta imagen en éxtasis.
Todavía no aprendo a hablar en calma como debo.
(Versiones de JEP)








