Si a la Inmobiliaria y Promotora de Vivienda de Interés Público del Estado (Iprovipe) se le sometiera a una prueba de eficiencia, calidad y cumplimiento de sus objetivos, probablemente no la resista porque no está logrando su cometido y hasta parece prestarse al juego e intereses de otros. Y para muestra basten dos botones de mediana y reciente manufactura: el primer caso data del 1 de diciembre de 2009, cuando el director general, Jorge Sánchez Martínez, contrató a la constructora sudbajacaliforniana Desarrolladora Grupo Astorga, S.A. de C.V., para construir 489 viviendas destinadas a trabajadores de la CTM; el documento fue firmado también por el secretario general de esa central obrera en el estado, Rafael Yerena Zambrano (Proceso Jalisco 344). Las casas, que se levantarían en Tlajomulco, jamás se hicieron por la sencilla razón de que el terreno correspondiente no estaba regularizado e Iprovipe no previó eso. Eso sí, Yerena obtuvo del Grupo Astorga un préstamo de 2.5 millones de pesos para su campaña a la diputación federal, cantidad que no ha pagado y que, con los intereses, asciende ya a casi 20 millones de pesos.
El otro botón de muestra que pone en evidencia al Iprovipe es, al menos, la utilización de su nombre y su infraestructura para organizarle eventos a Emilio González Márquez, que anda en abierta campaña para su postulación presidencial. La semana pasada el diario Mural dio a conocer que la inmobiliaria y promotora en cuestión le organizó al gobernador un encuentro con panistas en Morelia, aunque luego el diputado federal Arturo García Portillo aseveró que él pagó el acto, aunque una funcionaria del Iprovipe, Gabriela Sánchez Torres, fue la operadora de la reunión y que para organizarlo llamó desde las oficinas de este organismo.
La propuesta del presidente municipal de Zapopan y presidente del consejo de administración del Sistema Intermunicipal de Agua Potable y Alcantarillado (SIAPA), Héctor Vielma Ordóñez, de desaparecer este organismo para nada es descabellada: en los dos últimos gobiernos panistas –y señaladamente en el actual– se convirtió en un refugio dorado para muchos integrantes del PAN que se dieron por bien pagados con su inclusión en la muy generosa nómina del sistema por servicios prestados en campañas internas y en contiendas electorales. Por esa misma razón, el SIAPA se convirtió en una especie de caja chica de donde, al parecer, salía dinero para todo. Ahora está en bancarrota con un déficit que puede superar los 700 millones de pesos, sobre todo a raíz del manejo que le dio su anterior director, Rodolfo Ocampo.
No obstante, desaparecer o refundar al SIAPA así nomás o, en su caso, sacar del mismo a políticos y funcionarios que se refugian ahí a la espera de oportunidades –se está dando también con priistas ahora que gobiernan los municipios metropolitanos– sin exigir cuentas claras y el pago de lo que deben, así sea con cárcel, no llevará a ningún lado. Lo que debe sucederle al SIAPA, al menos, es una transformación total, con sentido eminentemente técnico, para que cumpla su cometido de abastecer de agua a toda la zona metropolitana y, secundariamente, que haga funcionar a la perfección toda la red de drenaje.
“Aquí estoy, y no es mi regreso, porque nunca me he ido”, podría decir el día de su santo (el viernes 24, el meritito día de San Juan) el exdirigente magisterial Juan Alcalá Espitia, en la comilona que le harán más de mil de sus subordinados y favorecidos en un lugar próximo a la zona metropolitana de Guadalajara. Alcalá Espitia, quien hace poco recobró su libertad luego de estar preso en Colima por líos de faldas, por años operó desde la sombra, y aun abiertamente, la Sección 47 del SNTE, hasta que cayó en desgracia con la maestra Gordillo. Pero en realidad, Alcalá nunca estuvo ausente del sindicato.








