Editorial
Las modificaciones tributarias planteadas por el presidente López Portillo distan de constituir la reforma fiscal requerida para el desarrollo nacional Tienen, sin embargo, un valor político y económico indudable
Es propio del aliento gubernamental al crecimiento del capital privado el concentrar la carga impositiva sobre todo en los ingresos provenientes del trabajo De ese modo se ha llegado a agravar una injusticia inherente al modelo de desarrollo escogido para México por su sector gobernante: una vez que contribuyeran al gasto público en mayor medida quienes de manera más señalada se benefician de la actividad estatal, ésta era sufragada en buena porción por asalariados que, de ese modo, no sólo padecían en la relación laboral su condición disminuida, sino que a ella añadían pesos tributarios onerosos
Esta situación estructural se agravó en el último lustro por la coyuntura económica adversa que ha sufrido el país y, singularmente, el sector empobrecido La constante elevación de los precios y el siempre a la zaga de aquella, consiguiente incremento de los salarios produjeron un desfasamiento entre la escala de ingresos de los trabajadores y sus obligaciones fiscales Nominalmente, las percepciones de los asalariados aumentaban y, en el mejor y más infrecuente de los casos, eran apenas bastantes para compensar la carestía Y sin embargo, la carga tributaria que pesa sobre ellos, independientemente del valor real del dinero, es cada vez más intensa, en vista del mecanismo tabular establecido por la legislación fiscal
De allí que la nueva fórmula propuesta por el Ejecutivo se atenga a un principio de realidad Si antes los salarios mínimos estaban exentos del impuesto sobre la renta, ahora esa situación debe extenderse más allá de ese límite Es innegable que al liberar de los pagos fiscales al sector de la población entraña un acto de justicia, en sí mismo, y abre la posibilidad de que se continúe transitando en el camino apuntado por esa medida De otra parte, además, la iniciativa presidencial surtirá efectos económicos al liberar recursos que se orientarán al mercado, con el consiguiente estímulo al consumo y a la producción
La decisión a la que nos referimos no causará disminución en el ingreso fiscal, toda vez que se contemplan, como medidas complementarias, incrementos en los tributos a la ganancia y al consumo suntuario De tal manera, estas disposiciones se proponen efectos múltiples: no sólo mitigar las graves injusticias propiciadas por la estructura impositiva, sino también contribuir a que se ordene la economía, conduciéndola a la generación de los satisfactores verdaderamente necesarios para la vida
Si se tiene en cuenta el realismo que ha de presidir toda acción política, ésta que en el ámbito fiscal se propone el gobierno de López Portillo tiene que ser vista con buenos ojos Sólo ha de evitarse que se le considere como algo definitivo, pues es preciso volcar sobre sus bases la estructura fiscal con objeto de lograr que de los ingresos del capital y no de los del trabajo se derive principalmente el ingreso del Estado








