Y JOSE YVES LIMANTOUR CREO SU PROPIA ORQUESTA
José Antonio Alcaraz
Fue la suya una personalidad sui géneris, que aportó a la vida musical mexicana elementos vitales para una posibilidad de opción Su trabajo, fiel reflejo del ser humano que lo llevaba a cabo tuvo amplios periodos de frenética exaltación en que el descubrimiento, la audacia, la novedad, el impulso motor se traducían en hallazgos continuos y sorprendentes; a éstos se oponían otros lapsos —igualmente vastos— en que todo parecía haberse congelado: la indiferencia (que de no ser por la neutralidad dominante en ellos, podría acaso caracterizarse como frívola) engendraba para él una ausencia completa de actividades musicales
José Yves Limantour (1919-1976), que falleció el lunes 8 de noviembre, tuvo, en cada uno de los momentos en que intervino en ello, un papel decisivo para el desarrollo de la música en México
Como director titular de la Orquesta Sinfónica de Xalapa —de 1944 a 1953— creó un instrumento de gran calidad profesional, con el que estrenó numerosas obras (uno de sus rasgos principales y más positivos) Gracias al precioso auxilio de —entre otros— Adolfo Domínguez y Otto Mayer Serra, llevó este organismo a una tal que le permitió, en su temporada de 1951, tener como directores invitados a Hermann Scherchen y Fritz Reiner
El gran interés que Limantour tuvo hacia la música de Silvestre Revueltas (1899-1940) le llevó a resucitar y poner en condiciones prácticas de ejecución pública, mediante una sabia y equilibrada revisión, varias partituras del compositor mexicano Entre las obras de Revueltas beneficiarias del apostolado de Limantour estuvieron: La noche de los Mayas, Hora de Junio, (Poemas de Carlos Pellicer), Parián, Música para Charlar, Itinerarios y La Coronela
Defensor apasionado y lúcido del repertorio mexicano, Limantour realizó grabaciones de obras sinfónicas de Ponce, Bernal Jiménez, Revueltas, y Halffter Sus versiones de estas partituras se caracterizan por una exuberante vitalidad equilibrada con un minucioso amor al detalle, al interior de un impecable acabado formal
Baste hacer un intento de inventario de algunas de las obras más importantes estrenadas en México por Limantour, para poner de relieve lo anticonvencional de sus realizaciones y amplitud de conocimientos: Sinfonía IV de Mahler, Variaciones y Fuga sobre un tema de Purcel de Britten, la versión original de El Mesías, de Haendel, Pasacalle del “Peter Grimes” de Britten, la suite del ballet La Madrugada del Panadero de Rodolfo Halffter (que lleva la dedicatoria ‘A José Yves Limantour’), la ópera Hansel y Gretel, de Humperdinck Ciudad Quieta de Copland, la versión original con narrador de La Estaciones de Vivaldi y —probablemente lo más importante— el Réquiem de Berlioz de 1957
La actuación de Limantour al frente de numerosas orquestas europeas, entre ellas varias de las más importantes (filarmónica de Berlín, Sociedad de Conciertos del Conservatorio de París, etc) fue sin duda uno de sus mayores logros, así como haber sido titular de la Sinfónica de Bilbao durante tres años (1953 a 1956) Pero el hecho fundamental de su carrera, por el que será recordado primordialmente en México, es la consolidación y florecimiento de la Orquesta Sinfónica de Xalapa La importancia de esta tarea de Limantour fue claramente subrayada por su maestro, Rodolfo Halffter: “En rigor, quien pretenda en México hacerse director de Orquesta, se verá obligado a fabricarse su propio instrumento para hacerse director Limantour, en lugar de mendigar oportunidades, se fabricó su Orquesta Sinfónica de Xalapa”
“Dado su natural talento para la comprensión del espíritu de las obras y su extraordinaria capacidad para la expresión dramática, nunca fue para Limantour la técnica un fin en sí mismo, sino el medio indispensable para hacer arte por encima de todo”








