Editorial
La tregua de los precios se rompió abruptamente La segunda devaluación, acaso por el pasmo que produjo, no había sido causa de alegatos en favor de incrementos en los precios y los salarios Sin que mediara una declaración expresa, asistimos a una especie de congelación de esos indicadores De pronto, el aumento al precio de la leche fue seguido por alzas en los combustibles y en la energía eléctrica
A estas horas, los aumentos en otros precios, generados por aquellos, habrán ya golpeado, otra vez, las economías familiares Se tiene bien sabido que los insumos cuyos precios y tarifas registraron alzas son sólo parte mínima de los costos en la mayor parte de los bienes y servicios Sin embargo, producen un efecto multiplicador que deteriorará todavía más la capacidad de compra de los mexicanos
Se nos ha puesto ante los hechos consumados En esa virtud, lo que importa determinar es la verdadera naturaleza de las causas que condujeron a la grave determinación de aumentar los precios No ha de perderse de vista el carácter público de las empresas petrolera y de electricidad Se nos dice que su salud financiera depende de que los precios y tarifas de sus productos no sean artificiales El razonamiento es correcto Pero la factura que cubra los costos del equilibrio económico de PEMEX y la Comisión Federal de Electricidad ha de ser cubierta no sólo por los consumidores
Sería lamentable que la deficiente administración de esas empresas, atribuible no exclusivamente a sus titulares, sino a la estructura que determina los actos de éstos, contara entre las causas principales del desequilibrio financiero Por decisión histórica, esas empresas son operadas por el Estado, y de su adecuada gestión depende un saludable desarrollo nacional El erróneo manejo de los organismos productivos públicos fortalece la posición de quienes, sin captar en su globalidad las necesidades sociales, impugnan la participación del estado en la economía
Sería lamentable que el alza a cargo de los consumidores hubiera sido presionada por proveedores urgidos de liquidez o por trabajadores a quienes se les cubren percepciones notoriamente desproporcionadas a su productividad, o por dirigentes sindicales para sostener a los cuales, contra impugnaciones justas, no se ha vacilado en incurrir en elevados costos políticos y económicos
Fuerza social invertebrada, la de los consumidores es incapaz de ejercer presiones como las que eventualmente condujeron a la carestía de los combustibles y la electricidad Por tal razón, recae sobre ellos el peso del alza de precios y tarifas Sacrificar a los más con tal de beneficiar a los menos, no ha sido nunca una política que rinda frutos socialmente beneficiosos








