Tarde, mal y con tachaduras

“El presidente Fox propuso una ley que lo obliga a decirnos cómo se gasta el dinero”, presume el gobierno en uno de sus promocionales de cierre de sexenio, dedicado a exaltar el papel de la transparencia y la democracia como claves de la felicidad ciudadana o algo así, expone Proceso este domingo 19
Los hechos cuentan otra historia El gobierno de Vicente Fox abrió las puertas de la información, pero al mismo tiempo reforzó las cerraduras de las zonas más sensibles del aparato federal, entre ellas la Presidencia de la República y el Centro de Investigación y Seguridad Nacional (Cisen)
En otras palabras: se informa cuánto gana el presidente –aunque sólo sea para probar la generosidad con la que Fox se trata a sí mismo: 57% de aumento a su percepción legal durante el sexenio, según documentó Reforma el jueves 16–, pero se oculta o maquilla la información referida a sus inversiones bancarias o a sus bienes inmuebles
El proceso de búsqueda de información incómoda sorprendería al propio Kafka Y es que los ya famosos mecanismos de la burocracia mexicana sirven también para validar cualquier pretexto a fin de no soltar prenda a los medios informativos, señala el reportaje que publica Proceso este domingo 19