Londres (apro) – Cuando el primer ministro británico, Tony Blair, anunció, el pasado 21 de febrero en el Parlamento de Westminster, que reduciría en mil 600 el número de soldados ingleses en Irak, nadie imaginó que sólo un día después, el gobierno se atrevería a confirmar el envío del príncipe Harry para luchar en la frontera iraquí-iraní
¿La razón? Todo parece indicar que el hijo menor del príncipe Carlos y la fallecida Lady Di quería a toda costa demostrar a sus camaradas militares del Batallón de los Blues & Royals –y también a la población británica– “su hombría de bien y valor”, como dijo él mismo tras enterarse del anuncio oficial
Pero, sobre todo, busca limpiar su imagen pública, después de que ha aparecido en numerosas ocasiones en portadas de diarios sensacionalistas británicos, debido a que ocasionalmente consume mariguana y bebidas alcohólicas; o por aquella famosa fotografía en la portada del tabloide The Sun, en la que el príncipe viste un traje de oficial nazi durante una fiesta de disfraces en Londres
Nadie olvida tampoco la portada en la que Harry apareció tocándole los senos a una amiga de la adolescencia, foto que provocó un escándalo en el seno de la Corona británica De inmediato, la reina Isabel II trató de restaurar la imagen pública del príncipe haciéndolo partícipe de actividades benéficas y humanitarias
Un viaje para “luchar” en Irak sería la excusa perfecta para este objetivo
Por esa razón, el propio Harry cabildeó ante los altos rangos militares en Londres y utilizó toda su influencia como miembro activo de la realeza, para que las Fuerzas Armadas y el gobierno cedieran ante su pedido
Antes de tomarse cualquier decisión, el primer ministro Tony Blair consultó con la reina y con el heredero al trono sobre semejante envio Por supuesto, la respuesta llegó rápido La suerte ya estaba echada para el “principito”
Desde ese momento, las versiones sobre su partida inundaron los principales medios de prensa británicos, los cuales difundieron desde el supuesto miedo de la Corona por la partida de Harry a Irak, hasta una campaña para mejorar la alicaída imagen de la familia real de Windsor, ensuciada notablemente tras la muerte en un supuesto accidente automovilísitco de la princesa Diana de Gales y el casamiento de Carlos con su amante, la aristócrata Camilla Parker Bowles
Lo cierto es que el envio del príncipe “rebelde”, de 22 años de edad, no sólo desencadenó un gran número de versiones, sino que provocó preocupación en la plana mayor de las Fuerzas Armadas británicas La razón: la posibilidad de poner en riesgo la seguridad de los 7 mil 700 soldados ingleses en Irak
Para la Armada británica, no hay duda alguna de que Harry se convertirá en el principal blanco de atentados terroristas suicidas cuando se encuentre en el sur de Irak Las fuerzas especiales británicas SAS ya trabajan para detectar algún plan terrorista en Irak contra el joven príncipe
En la tierra de “Mad Max”
Aunque el Ministerio de Defensa se negó públicamente a informar a dónde será enviado Harry, Apro pudo saber que el destino del viaje será la provincia de Maysan, en el sureste de Irak, conocida por los propios soldados británicos como “la tierra Mad Max”, por los continuos ataques sangrientos de la insurgencia y por ser uno de los principales enclaves de las bandas que siguen a Al-Qaeda y que cruzan desde Irán y Pakistán
Esa provincia es una de las 18 más peligrosas de Irak, según explicó a Apro un portavoz del Miniterio de Defensa Fue justamente en esa zona donde han muerto 23 soldados británicos
Es más, en la ciudad de Majar al Kabir, donde probablemente sea enviado Harry y los soldados de su regimiento Blues & Royals, seis militares del batallón inglés Red Caps fueron masacrados por un grupo de insurgentes en junio de 2003
Esa provincia cuenta con una gran proporción de seguidores del clérigo chiíta Muqtada al Sadr
Pero Harry parece no inmutarse ante tamaño desafío y espera poder luchar “cara a cara” con el enemigo
Sus superiores, que lo llaman “Comandante Gales de Tropas”, son precisos acerca del entrenamiento que ha recibido el nieto de Isabel II en la Academia Militar de Sandhurst
Explican que Harry está listo para liderar a un pelotón de ataque de 11 soldados, que se trasladarán por ese terreno desértico en tanques armados Scimitar, y que podrían participar en operaciones de combate de alto riesgo
“Harry estará un poco asustado al conocer que será enviado a Maysan Es realmente una tierra de Mad Max Es como un planeta olvidado por el mundo, pero él está preparado para el envio”, declaró a Apro una fuente militar de alto rango del Campo militar de Windsor, donde se encuentra el príncipe
Además, informó que los caminos por los que deberá transitar Harry y sus soldados, están atestados de bobby traps (bombas trampa), utilizadas en el pasado para matar a otros soldados británicos
Sin embargo, para muchos es extraño que, a pesar de los riesgos que enfrentará Harry en Irak, éste dice estar “alegre y caminando como en la luna” al conocer que será enviado a combatir Asegura que esperaba desde meses atrás esa noticia
El día en que cumplió 21 años, el pasado 15 de septiembre, Harry decidió enfrentar a las cámaras y dijo públicamente “no tener sentido alguno” haberse graduado de la Academia militar de Sandhurst “y que luego mis camaradas sean enviados a luchar por nuestro país”
“Puede sonar algo patriota, pero es cierto”, dijo, con semblante sonrojado
El “príncipe valiente”
Otro aspecto de su viaje que generó sorpresa es el monetario
Y es que aunque Harry es uno de los nietos predilectos de la reina Isabel II de Inglaterra –una de las mujeres más ricas de Gran Bretaña y de Europa–, el príncipe cobrará sólo unos 18 mil dólares por los seis meses de operaciones militares en Irak, 30 por ciento menos del salario mínimo en Londres
Durante su entrenamiento militar en Sandhurst, donde se graduó en abril pasado, el príncipe aprendió a realizar patrullajes nocturnos en zonas de peligro, desenterrar minas terrestres y atacar con rifles ante emboscadas imprevistas
A nivel oficial, la decisión por la partida de Harry a Irak debió ser aprobada por el comandante en jefe de las Fuerzas Armadas británicas, el general sir Richard Dannatt, junto con la Reina Isabel que, desde el principio, expresó su convicción acerca de que el príncipe debía ir a luchar
Es que la monarca, comandante en jefe honorífica de todas las milicias de Gran Bretaña, vivió de cerca un conflicto bélico, cuando durante la Segunda Guerra Mundial fue entrenada como conductora de camiones en el sur de Inglaterra
Lo cierto es que la partida de Harry le sirvió a Blair para justificar aún más su posición sobre la militarización extranjera de Irak, y de algún modo, para demostrar que la situación de seguridad iraquí mejora
Fue por ello que, sin hacerse esperar, el primer ministro tuvo palabras de elogio para el príncipe
“Él es un joven muy valiente, y también muy determinado en lo que quiere, que es formar parte de este regimiento y de la Armada Esto demuestra que Harry tiene un caracter muy especial”, dijo Blair, horas después de haber hecho el anuncio en el Parlamento sobre la reducción de tropas inglesas en Irak
El que un miembro de la familia real participe en la guerra no es novedad Su tío, el príncipe Andrés, participó como piloto de helicópteros de la Royal Air Force (RAF) durante la Guerra de las Malvinas, en 1982 Su padre, el duque Felipe de Edimburgo, fue oficial de la Royal Navy y participó en batallas en el mar Mediterráneo y en el Océano Índico durante la Segunda Guerra Mundial
El padre de la actual Reina, el rey Jorge VI, fue el primer monarca británico desde Guillermo IV en el siglo XVIII en haber participado activamente en una batalla: como subalmirante en el buque de guerra Collingwood, participó en la batalla de Jutland, en 1916, durante la Primera Guerra Mundial
Sin embargo fue Ricardo III el último rey británico en morir en una guerra, en el siglo XV, récord que no querrá romper Harry cuando viaje junto con su regimiento a Bassora
“Por supuesto que será protegido De ninguna forma irá a luchar al frente de batalla poniendo su vida en peligro ¿Alguien se imagina el escándalo que desataría la muerte de Harry en Irak? ¿El revuelo que provocaría en Gran Bretaña? Volarían muchas cabezas”, concluyó el militar de Windsor
Para Ken Wharfe, exguardaespaldas de la princesa Diana y autor del libro Diana: closely guarded secret, el envío de Harry a Irak “está cuidadosamente orquestado”
“Es obviamente un plan para limpiar su imagen Aunque es el tercero en la línea de sucesión a la Corona británica, su reputación está por el suelo y la Corona es muy hábil a la hora de manipular imágenes públicas Aunque la población se crea este acto heroico, creo que aquí hay otros factores detrás”, destacó Wharfe a Apro (19 de marzo de 2007)








