“Vamos México”, filantropía transexenal. El “paraguas” de Marta Sahagún

Antonio Jáquez y María Scherer Ibarra        

Marta Sahagún avanza. Tiene a su lado a 10 de los hombres más ricos de México: Carlos Slim, Roberto Hernández, Alfredo Harp, Lorenzo Zambrano, Emilio Azcárraga Jean, Ricardo Salinas Pliego, Manuel Arango, María Asunción Aramburuzavala, Fernando Senderos y Roberto González. Son asociados honorarios de la Fundación Vamos México.
No es la primera vez que los millonarios son convocados para combatir la pobreza: En 1992, varios empresarios regiomontanos publicaron desplegados para alabar el Programa Nacional de Solidaridad.
El 8 de septiembre de ese año, Carlos Salinas visitó Monterrey y se reunió en privado con Lorenzo Zambrano y Roberto González Barrera, entre otros, para agradecer el apoyo que brindaron al Pronasol. Carlos Slim formó parte del consejo consultivo de ese programa.
Como entonces, y como en la campaña de Fox, la presencia regiomontana en la fundación de Marta es notable. Están ahí, y tienen ese origen, Lorenzo Zambrano y su hermana Nina, principales accionistas de Cemex; Liliana Melo de Sada, esposa de Federico Sada -presidente de la corporación Vitro- y González Barrera, cabeza de Maseca y Banorte.
Recién casada, en Los Pinos, Marta Sahagún de Fox prometió: “El presidente Vicente Fox seguirá al frente de este esfuerzo, y yo estaré ahí, junto con él, al lado de él, para cumplirle a todos los mexicanos y mexicanas, sobre todo a los que más necesitan”.
Era 25 de julio. Dos meses después -24 de septiembre-, la señora de Fox cumplió el compromiso a su manera: en el Club de Industriales, en la mañana, un notario leyó el acta constitutiva de la fundación privada Vamos México (un eslogan de la campaña de Fox que no fue utilizado). Firmaron el documento Gilberto Pérez-Alonso, Roberto Plascencia, Amparo Espinoza Rugarcía, Liliana Melo de Sada, Beatriz Sánchez Navarro de Pintado y Sergio Díaz, invitados por la primera dama como socios fundadores debido a sus trayectorias altruistas.
Desde la campaña, Vicente Fox garantizó que trabajaría por los mexicanos más pobres y marginados. Dijo que eran su prioridad. Al parecer, ante los limitados resultados del gobierno, la señora de Fox decidió meter el hombro.
Sin embargo, el padre Antonio Roqueñí, asesor de diversas instituciones asistenciales, sostiene que el esfuerzo de la señora es prescindible:
“La tal fundación Vamos México no es necesaria para nada; entra a un campo que ya está cubriendo la sociedad civil. Se trata más de un proyecto político que de un proyecto asistencial. Si en verdad se quiere hacer algo útil, ¿por qué no sumar los esfuerzos oficiales y los privados en este ámbito? Se podría hacer algo bueno canalizando este esfuerzo en lugar de crear una institución paraguas para la primera dama.”
-En la fundación de la señora Fox participan los magnates más importantes de México…
-Sí, algunos de ellos son verdaderos filántropos, pero no cuestionan a la fundación por una razón: son lambiscones, reverencian al poder. Así que la señora Fox sólo tiene que estirar la mano para conseguir lo que quiere.
“Es la oportunidad para que los ricos que no contribuyeron a la campaña de Fox pongan algo de su parte”, opina Guillermo Cantú, empresario lagunero que colaboró en la recaudación de fondos para el candidato.

Venta selectiva

Marta Sahagún se levanta temprano. Por eso las cenas están descartadas de su agenda. Pero está definida, sobre todo, por una estrategia que se adecua al timing político.
Así, dedicó las últimas semanas a atender, en privado, a personajes que podían respaldarla en el desarrollo de su fundación.
El 25 y 26 de septiembre se reunió con directores y presidentas del DIF en los estados. El Economista reveló que Sahagún les pidió a las señoras que compraran boletos para el concierto que ofrecerá Elton John en el Alcázar del Castillo de Chapultepec, el primer evento de recaudación de la fundación.
Enrique Martínez, director del DIF Coahuila, afirma que en el encuentro que sostuvieron con la señora Fox a él y a sus pares no se les pidió donativo: “Ella nos habló brevemente de los propósitos de Vamos México, pero no nos pidió recursos. Nos sorprendió la noticia de la fundación, porque íbamos con la expectativa de entusiasmar a la esposa del presidente con los programas del DIF, de atraer su atención”.
Pero la señora Fox, relata, sólo habló de apoyar “proyectos viables” que surjan de DIF estatales con dinero de la fundación. “Nos quedó claro que los fondos se utilizarán sobre todo en propuestas de la sociedad civil y de organismos no gubernamentales”.
El 27 de septiembre citó a Julio Boltvinik, Sergio Raimond-Kdeilhac, Agustín Escobar Latapí y Luis Ignacio Román, académicos con experiencia en investigaciones sobre la pobreza. (Ver recuadro)
Superficialmente, les habló de la fundación. Los investigadores no estaban preparados, de modo que ofrecieron ideas sueltas que Sahagún prometió examinar.
Aun cuando algunas reuniones no tenían ese objetivo, Marta María se vio obligada a abordar el tema. El 2 de octubre convocó a corresponsales extranjeros en Los Pinos para darles el briefing de la gira presidencial en Europa y Asia. Pero los periodistas querían saber solamente detalles sobre el concierto.
Dos días después, en la XLIII Semana Nacional de Radio y Televisión, informó a los miembros de la CIRT que su fundación estaba legalmente constituida, lista para trabajar “con entusiasmo y mucha energía y amor en la lucha contra la pobreza que tanto lacera a nuestros niños y niñas, a mujeres e indígenas…”.
La fundación privada pretende “potenciar los procesos de cambio y apertura de oportunidades para las mexicanas y mexicanos más marginados”.
Entre sus principales objetivos destacan desarrollar “nuevos caminos” para enfrentar los problemas de mayor impacto que genera la pobreza, especialmente en niños, ancianos, mujeres e indígenas; impulsar el enlace entre las organizaciones sociales y las instituciones que trabajan a favor de los grupos más vulnerables, y crear mecanismos de participación que permitan fortalecer los niveles de organización de la sociedad.
La constitución de Vamos México como asociación civil ocurrió el 24 de septiembre, en el Club de Industriales. En acto formal, un notario leyó al acta. Firmaron los socios fundadores. También estuvo ahí José Antonio Sosa Plata, director ejecutivo.
Desde entonces, es una entidad donataria autorizada, facultada para recibir donativos deducibles de impuestos.
Aunque también se registrará como fundación pública sin fines de lucro en Estados Unidos y buscará operar en Europa y el Lejano Oriente, está listo el primer acto recaudatorio, mediante el cual se obtendrá una ganancia aproximada de 5 millones de dólares, una cuarta parte de lo que la primera dama se propuso recolectar cada año para asegurar el apoyo económico que requieren algunos programas “selectos en las áreas de educación y salud”, los que impulsará la fundación para niños, ancianos, mujeres e indígenas de los grupos y zonas más pobres del país.
Se trata del concierto que ofrecerá Elton John en el Alcázar del Castillo de Chapultepec. Organizada mediante una empresa filial de Televisa, En Vivo Espectáculos, la cena-show recibirá a mil personas, distribuidas en 100 mesas.
Preferentemente, se están vendiendo las entradas por mesa. Es decir, que un “patrocinador” no pagará 10 mil, sino 100 mil dólares -deducibles de impuestos- por 10 lugares. Marta, personalmente, ofreció los boletos por teléfono a los invitados selectos, porque no basta con tener el dinero: hay una lista de convidados, entre ellos los asociados honorarios de la fundación, otros prominentes empresarios, integrantes del gabinete y, por supuesto, el presidente Vicente Fox.
En el acto del 21 de octubre se presentarán el jingle y el logotipo de Vamos México, un aro formado por manos entrelazadas. El acto formal, y público, será el 26 de octubre, en el Polyforum Cultural Siqueiros.

Proyecto transexenal

Aproximadamente 1.5% de los donativos recaudados por instituciones estadunidenses sin fines de lucro se envía a México. Lo mismo ocurre en Europa. Marta Sahagún de Fox lo sabe, y encontró el canal perfecto.
Además, ya que se trata de una institución privada, la primera dama no está obligada a cederla cuando su marido deje la Presidencia, en cinco años. Su proyecto trascenderá el sexenio.
La fundación está encabezada por José Antonio Sosa Plata, su director ejecutivo, un hombre de 41 años con “un largo historial en comunicación política, especialidad de la que es pionero en el país”.
Guillermo Cantú, en Asalto a Palacio; Las entrañas de una guerra, ofrece el currículum de Sosa Plata: Egresado de la licenciatura en periodismo y comunicación colectiva de la UNAM (1981) y con estudios en el Instituto de Mercadotecnia y Publicidad, desarrolló sus primeras actividades como especialista en las secretarías de Gobernación y de Desarrollo Urbano y Ecología, así como en el gobierno del Distrito Federal. Luego de ocupar por espacio de un año la Dirección General de Comunicación Social del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, dio un giro a su trayectoria para dedicarse a la consultoría, a principios de los noventa. Ha asesorado a varios personajes políticos mexicanos y latinoamericanos.
Fue maestro en la UNAM, así como del diplomado en análisis político en la Iberoamericana, y puso en marcha el primer diplomado en análisis y diseño de la comunicación política. Así mismo, fue maestro invitado en el ITAM y en la Escuela de Inteligencia Militar de la Secretaría de la Defensa Nacional.
De acuerdo con Cantú, Sosa Plata es considerado por muchos como uno de los mejores media trainers en México. Capacitado en una primera etapa por André Routá y Jacques Seguí, del Institut National Audiovisuel de Francia, impartió durante un par de años diversos talleres de expresión frente a las cámaras de televisión en el Centro de Entrenamiento en Televisión Educativa de la Secretaría de Educación Pública y en la maestría en tecnología educativa del Instituto Latinoamericano de Comunicación Educativa de la UNESCO.
Con estas bases, y luego de mucho tiempo dedicado a la investigación y práctica de las técnicas que se estaban desarrollando en varios países, el comunicador desarrolló el programa de imagen pública en medios electrónicos, que tiene como columna vertebral una de las propuestas metodológicas más avanzadas en cuanto a entrenamiento en medios se refiere. Su área de influencia en esta materia ha sido definitiva y contundente, no sólo por el número de personajes de primer nivel que ha capacitado, sino por los resultados que ha alcanzado, especialmente en el debate político.
Sosa Plata fue también coordinador ejecutivo de la Dirección de Sistemas de Información de Televisa, asesor de programas noticiosos en medios electrónicos e investigador de comunicación política, imagen gubernamental y procesos electorales en varios países latinoamericanos.
Director general de la empresa consultora Asesoría en Comunicación Política (Apoyo), Sosa colaboró en la campaña de Vicente Fox. Según Cantú, su prestigio llamó a “sus clientes del pasado”, quienes trataron de convencerlo de que apoyara a Francisco Labastida, ofrecimiento que el consultor rechazó.
Con el objetivo de borrar del horizonte cualquier confusión o conflicto, aun con el propio equipo de Vicente Fox, el comunicador dejó en claro desde un principio que su interés, en caso de que resultara ganador, no estaba cifrado en obtener ninguna posición dentro del gobierno federal. Y así sucedió…, cuenta Cantú.
No sucedió así… exactamente. Sosa Plata dirige Vamos México. Cantú afirma que su presencia en el equipo se explica “por la confianza que le tiene Marta desde tiempos de la precampaña. Marta me dijo que le tenía una confianza absoluta; ella lo apoyó cuando Sosa fue falsamente acusado de ser asesor de Labastida y de Fox al mismo tiempo”.
Asegura que Sosa “no cobró ni un cinco en la campaña e incluso ahora tampoco le está costando a la fundación. Le dije hace poco que ya es tiempo de empezar a cobrar”.
-¿Para qué necesita la señora Fox un experto en comunicación política en su fundación? -se le pregunta a Cantú.
-Precisamente, el cumplimiento de los objetivos de la fundación requiere de gente como Sosa.
-¿Usted ve la fundación como un proyecto de la Presidencia o de la señora Fox?
-Es un proyecto de Marta. Ella tiene mucha cuerda, es muy trabajadora, a las siete de la mañana ya está trabajando. El proyecto encaja con la preocupación que ha tenido Marta por los desamparados desde sus tiempos en Celaya. Y bueno, en un sistema presidencialista como el nuestro, Marta está en una posición que le permite torcerle el brazo a algunos para obtener recursos para una buena causa…
El padre Antonio Roqueñí, asesor de instituciones asistenciales, cuestiona severamente la fundación de Marta Sahagún:
En el ámbito de la asistencia privada, dice, “hay muchas y muy buenas fundaciones; algunas funcionan eficazmente desde hace más de dos siglos. Sólo en el Distrito Federal existen más de 400 instituciones registradas en la Junta de Asistencia Privada, que es el órgano del gobierno capitalino que las vigila; están además las asociaciones civiles y las religiosas que hacen labor asistencial”.
De modo que, señala, “la tal fundación Vamos México no es necesaria para nada, entra a un campo que ya está cubriendo la sociedad civil. Se trata más de un proyecto político que de un proyecto asistencial. Si en verdad se quiere hacer algo útil, ¿por qué no sumar los esfuerzos oficiales y los privados en este ámbito? Se podría hacer algo bueno canalizando este esfuerzo en lugar de crear una institución paraguas  para la primera dama”.
El padre Roqueñí critica, además, el evento en el Castillo de Chapultepec para recaudar fondos:
“Es la típica cena de ricos para ayudar a los pobres. Es un estilo que se aleja del espíritu de los grandes fundadores mexicanos, personajes como Matías Romero, Gabriel Mancera, Romero de Terreros, Luz Savignon, todos esos nombres que están en las calles de la Colonia del Valle.”

Ímpetu filantrópico

La estructura de Vamos México consiste en un comité directivo compuesto por seis asociados fundadores que supervisarán las operaciones, incluyendo el manejo de inversiones y donativos, y por 10 asociados honorarios “que representan la diversidad de la sociedad mexicana (Carlos Slim, Roberto Hernández, Alfredo Harp, Lorenzo Zambrano, Emilio Azcárraga Jean, Ricardo Salinas Pliego, Manuel Arango Arias, María Asunción Aramburuzavala, Fernando Senderos y Roberto González Barrera), quienes proveerán asesoría y experiencia en la dirección de la fundación”.
De acuerdo con el documento de presentación de Vamos México, los 16 miembros del comité deben “proporcionar los más altos niveles de transparencia, profesionalismo y rendición de cuentas”. Para ello, Sosa Plata, el director ejecutivo, “supervisará la administración de las operaciones diarias de la fundación” y “una estructura esbelta revisará las solicitudes de donaciones y ayudará al director ejecutivo a llevar a cabo los objetivos de las cuatro áreas funcionales”, además de que “se publicarán los estados financieros de la fundación para mostrar la transparencia y compromiso social con un claro rendimiento de cuentas”.
Llama la atención el ímpetu filantrópico de algunos de los empresarios que, aparte de pertenecer a Vamos México, colaboran o soportan otros organismos, algunos de ellos con propósitos muy similares a la fundación creada por Sahagún. Por ejemplo:
Carlos Slim y Manuel Arango son consejeros de la Fundación Javier Barros Sierra, A.C., una asociación de carácter científico y tecnológico orientada a la prospectiva del desarrollo económico y social del país, a la difusión de los resultados y a la colaboración en investigación.
Carlos Slim, Roberto González Barrera y Roberto Hernández Ramírez pertenecen al Patronato del Hospital Infantil de México Federico Gómez; Roberto Hernández y Alfredo Harp son directivos de Fomento Cultural Banamex y de Fomento Social Banamex, A.C., que se propone orientar “sus esfuerzos y recursos a instituciones, sociedades y asociaciones civiles, autorizadas para recibir donativos; promueve, con los medios a su alcance, diversas actividades asistenciales en beneficio de la salud, así como de tipo educativo, científico y tecnológico, y fomenta acciones que favorezcan el mejoramiento social”.
Entre sus actividades están las de “promover, organizar y desarrollar obras de beneficio social de toda índole. Promover y prestar los apoyos de ayuda material, económica y moral a personas necesitadas, desvalidas o marginadas, tales como enfermos hospitalizados o no, niños huérfanos en orfelinatos o fuera de ellos, ancianos abandonados o recluidos en asilos, jóvenes en centros de readaptación social o rehabilitación y, en general, prestar auxilio a individuos cuyo estado físico, económico o moral les impida bastarse a sí mismos y necesiten ayuda para salir adelante”.
Manuel Arango es presidente fundador y honorario del Centro Mexicano para la Filantropía, A.C. (al cual están afiliados todos los organismos mencionados), otra donataria autorizada que ofrece a sus miembros servicios para desarrollarse y fortalecerse y que estimula el trabajo voluntario, además de “fomentar el conocimiento que facilite la comprensión e impulso del sector filantrópico en sus diversas formas de servicio, sus relaciones con otros sectores sociales y su participación en el desarrollo nacional”.
Roberto González Barrera es tesorero de la Fundación Solidaridad Mexicano Americana, A.C., que impulsa el acercamiento entre mexicanos y la población de origen mexicano y latino en Estados Unidos y que desarrolla programas educativos para ambas comunidades.
Emilio Azcárraga Jean, además de sus obligaciones en la Fundación Televisa, es integrante del Patronato del Consejo Nacional de Transplantes (Conatra), órgano del que es secretario técnico el subsecretario de Salud, Javier Castellanos.
Televisión Azteca, propiedad de Ricardo Salinas Pliego, creó una institución no lucrativa concentrada, como Vamos México, en programas de educación, salud y nutrición, particularmente para los jóvenes.

“Son envidias”

Teresa Uriarte de Labastida no quiere aventurar juicios sobre la labor emprendida por Marta Sahagún. “No la conozco”, dice. Afirma, sin embargo:
“Creo que tiene un proyecto político muy claro para su persona. Es muy difícil el papel de la compañera de un mandatario porque no está descrito en manuales. Pongamos el caso de Nilda Patricia (Zedillo), una mujer a la que no le gusta aparecer en público o tener proyectos fuera de los de su casa. Está el otro lado de la medalla, Marta Sahagún, con su proyecto muy definido, propio, en el cual el DIF no encaja porque no está dentro de su ámbito de interés. No creo que esté mal ni que sea censurable. No hay bien y mal ni prohibido y permitido.”
Sigue: “Es muy pronto para saber y para juzgar. Si dentro de seis años Marta Sahagún se lanza para el Senado o para la Presidencia, entonces habremos visto que tenía un proyecto político. Si dentro de seis años vemos que han disminuido dramáticamente las condiciones de pobreza de la niñez mexicana, me habré equivocado”.
“Las quejas respecto al trabajo de Marta se deben a que es una mujer dinámica, en igualdad de condiciones que su esposo. Es una mujer valiente. Eso provoca celos y envidias”, comenta Amparo Espinoza Rugarcía.
Después de que Marta Sahagún se casó, le llamó por teléfono a Espinoza para invitarla a la fundación, como socia fundadora.
“Acepté porque todo esto me representa el movimiento de la mujer mexicana del siglo XXI. Es un paso adelante para mí, después de haber trabajado 15 años por las mujeres de México. La postura de Marta se inserta en la nueva realidad de la mujer mexicana, activa, participativa, comprometida con los problemas de México. Es fantástico para el cambio.”
Desde aquella llamada telefónica, Amparo Espinoza vio a Marta Sahagún sólo dos veces, una a solas, otra con Liliana Melo de Sada y con Beatriz Sánchez Navarro de Pintado. En ambas ocasiones, “Marta nos explicó un poco más sobre la fundación y de qué modo podíamos colaborar en algún proyecto. A mí me interesaría trabajar siguiendo mi línea, directamente con mujeres pobres”.
-¿Le parece abusivo que la primera dama, personalmente, pida recursos? ¿Quién se puede negar? -se le pregunta.
-Creo que como no hay nada previsto para la primera dama en la Constitución, Marta ha buscado las formas legales para moverse. La fundación es una manera idónea. Y sí se le puede decir que no a la primera dama, puesto que estamos en una sociedad distinta.
-Hay instituciones filantrópicas que temen que Vamos México se convierta en la fundación de fundaciones y acapare los fondos…
-Yo tengo mi propia fundación y no tengo miedo. Aquí caben todos los proyectos. Además, Marta repartirá entre otras instituciones el dinero que reciba.