Beatriz Pereira
Nueva York – Tuvieron que pasar 45 años y que un ataque destruyera las Torres Gemelas de Nueva York para que un presidente de Estados Unidos regresara a un parque de beisbol a presenciar un juego de Serie Mundial
George W Bush ocupó un lugar privilegiado detrás del home plate del Yankee Stadium durante el juego tres del Clásico de Otoño que disputan los Yanquis y los Diamantes de Arizona A las 8:22 del martes 30 de octubre, el presidente apareció en el terreno de juego para lanzar la primera bola
El Yankee Stadium, que con el Wrigley Field de Chicago y el Fenway Park de Boston, es uno de los parques de pelota más viejos en las Grandes Ligas, se convirtió aquella noche en el lugar más seguro de todo Estados Unidos Cientos de policías de la ciudad de Nueva York y agentes del FBI, estuvieron dentro y fuera del estadio Muchos de ellos por los menos en 10 cuadras a la redonda Perros y detectores de metales por doquier, largas filas para revisar exhaustivamente lo mismo a jugadores y aficionados que a invitados especiales y a los más de mil reporteros de todas partes del mundo acreditados
De entrada fue una Serie Mundial diferente, en la que el acceso al Yankee Stadium y al Bank One Ball Park en el centro de Phoenix, parecía más una visita a la Casa Blanca que un partido de beisbol
La Serie Mundial parecía un pretexto para olvidar la tragedia de las Torres Gemelas Pero no lo fue En cada uno de los juegos hubo tiempo para recordar a quienes perdieron la vida Integrantes de los departamentos de policía y bomberos fueron invitados especiales En sus boletines informativos, la oficina de las Grandes Ligas dio a conocer que la transmisión de los partidos llegaría a las bases militares estadunidenses distribuidas por todo el planeta
Los juegos cuatro y cinco de la Serie Mundial de esta temporada están marcados porque el primero de ellos se llevó a cabo la Noche de Brujas (31 de octubre) Nunca antes un Clásico de Otoño se había extendido hasta esa fecha El segundo porque se jugó en noviembre, lo que significa que hubo beisbol profesional en nueve de los doce meses de este año
El discriminado Durazo
Dice un viejo lema: Octubre es para siempre Un jugador con 160 de porcentaje de bateo en temporada regular, puede volverse inmortal si conecta un batazo oportuno en la Gran Serie O bien, un pitcher con un mal lanzamiento puede ser cómplice en la victoria del equipo rival
En el 2001, el mexicano Erubiel Durazo tuvo su momento en esta Serie En el cuarto juego pegó dos hits, con uno de ellos impulsó la carrera que puso al frente a sus Diamantes de Arizona 2-1 ante los Yanquis Más adelante Maidre Cummings, quien entró a correr las bases por Durazo, anotó la tercera carrera de los Diamantes que, al final del juego sorpresivamente perdieron 4-3 Erubiel no formará parte de la lista de los inmortales de las series mundiales, pero hasta hoy es el pelotero mexicano más joven en llegar a las Grandes Ligas
Con sólo 26 años se puede dar el lujo de contar que su actuación ha sido la mejor que un mexicano ha tenido en un Clásico de Otoño
Erubiel Durazo Cárdenas, nacido el 23 de enero de 1975 en Hermosillo, parece no querer entender la dimensión de lo que ha hecho Cuando esta reportera habló con él durante la práctica de bateo previa al juego cinco, ni siquiera soltó el bat que pasaba de una mano a otra, hacia arriba y hacia abajo
“Pues sí, me fue bien Pero es mi trabajo”, dice al tiempo que alcanza a esbozar una sonrisa Erubiel está a disgusto en este equipo que lo ha hecho menos dejándolo en la banca “Ellos han querido frustrar mi carrera” El manager de Arizona, Bob Brenly, quien todavía hace un año era comentarista de beisbol para una cadena de televisión, ni siquiera habla con él:
“Mira, a mi Brenly sólo se me ha acercado dos veces Una para regañarme por algo que no le gustó La otra cuando me dijo que me iba a ir a Triple A Yo nunca tengo ningún contacto ni platico con él”
Erubiel fue bajado a Ligas Menores al inició de esta temporada Su carácter, resalta, no le permitió aceptar esa decisión Así que se fue a su casa Una semana después lo llamaron para que regresara Pero tuvo que esperar 47 juegos en la banca para que Brenly lo utilizara como bateador emergente El sonorense que en temporada regular conectó 12 cuadrangulares y tuvo 269 de promedio de bateo, no duda cuando afirma que ya no quiere estar en esta organización:
“Ellos ya saben que tengo el carácter para tomar determinaciones Ya les expresé que quiero jugar todos los días y si no me van a dejar, entonces que me cambien de equipo, donde sí me dejen ser titular”
A Durazo todavía le quedan tres años más de contrato con Arizona para convertirse en agente libre Adelanta que ya sabe de varios equipos que están interesados en él, aunque se niega a decir cuáles son
Erubiel es renuente para platicar Ya no quiere continuar con la entrevista Se escuda en el tiempo Es celoso para compartir con los medios de comunicación detalles de su vida personal Hay preguntas que no contesta y que responde con un “y eso para qué lo quieres saber No te lo voy a decir”
Está un tanto resentido con la prensa de México porque sólo lo buscó cuando bateó el jonrón contra los Bravos de Atlanta en el quinto juego de la Serie de Campeonato que le dio a Arizona el boleto a la Serie Mundial “Si no hubiera dado ese batazo nadie me hubiera hecho caso Durante la temporada nadie me buscó Ahora hasta tuve que cambiar el número de mi celular porque me hablaban a todas horas”
En el vestidor de los Diamantes no es un secreto que al manager poco le importa hablar con los jugadores latinos Aunque hay excepciones, como la del cubano-estadunidense Luis González Los 57 cuadrangulares que dio en la temporada fueron un buen motivo para romper la regla
“Yo ni siquiera me entero de boca del manager si voy a jugar o no”, protesta Erubiel Durazo Durante los juegos cuatro, cinco y seis que se realizaron en el parque de la Liga Americana, el mexicano confirmó que sería el bateador designado cuando leyó su nombre en el line up que estaba pegado en la caseta de su equipo Igual pasó durante los juegos interligas (Nacional contra Americana) en la campaña regular
El “niño” coreano
Desafortunadamente su compañero de equipo, el coreano Byung-Hyun-Kim no sintió lo mismo En Nueva York los juegos cuatro y cinco de la Serie Mundial son conocidos como Halloween 1 y Halloween 2, haciendo alusión a las películas que la actriz estadunidense Jamie Lee Curtis protagonizó a finales de los setenta
Los “Michael Mayers” de los episodios que el sudcoreano Kim vivió las noches del 31 de octubre y del 1 de noviembre, fueron Derek Jeter y Scott Brosius Jeter le botó la pelota del parque con dos outs en la décima entrada, para dejar tendidos en el terreno a los Diamantes
Brosius también lo hizo con dos outs, pero en el noveno inning con Jorge Posada embasado, con lo que empató la pizarra
El coreano de 22 años será modelo de la posteridad: desmoronado en el montículo viendo cómo el triunfo se le iba de las manos, literalmente de las manos Tras el batazo, Kim se quedó en cuclillas Su rostro todavía de niño se veía desencajado, a punto de romper en llanto sin poder dar crédito a lo que veía
Cuando Brenly tuvo fuerza en las piernas, salió de la caseta Caminó al centro del diamante al tiempo que levantaba el brazo derecho hacia el bullpen en señal de que el veterano Mike Morgan entraba al relevo
Brenly abrazó a Byung-Hyun-Kim como un padre a su hijo Lo recostó por un instante en su regazo, sin poder aliviar el dolor de su pitcher
En el vestidor Kim fue el jugador más solo Las palmadas de aliento de algunos de sus compañeros las sintió en la espalda apenas como cuando las hojas de otoño llegan meciéndose hasta el suelo Octubre es para siempre Hay momentos que se convierten en sueños Hay otros que llegan a ser pesadillas El destino descifra








