Miguel Ángel Granados Chapa
Proceso ha cumplido 25 años y los cumple en una época de transición, en la que ya terminó el sometimiento al poder y empieza el sometimiento al dinero Proceso nació de un golpe de poder y de una rebeldía de la libertad que no quiso someterse Fueron tiempos en que la prensa tenía que escoger los caminos de la transacción y de la obediencia o la rebelión de la libertad La información era secreta y lo público tenía dueño La búsqueda en el subsuelo era ofensiva y vejatoria, pero sus resultados eran fascinantes
Hoy Proceso vive y trabaja, informa y busca en otra realidad México es un país deliberadamente empobrecido, porque la riqueza no se concentra en unos cuantos por obra de la casualidad, sino a puro golpe de injusticia y de desvergüenza El desempleo sigue aumentando y la miseria se extiende y se ahonda Son los tiempos del cambio Pero no sabemos qué es peor, si los políticos metidos a ricos o los ricos metidos a políticos Los empresarios ricos que hoy nos gobiernan, acostumbrados a sus enormes dosis de frivolidad y de autoimportancia, no tienen ni siquiera la mínima cortesía de hablar y de tomar en cuenta a los que van a ser afectados por sus decisiones, valuadas siempre por los valores de la técnica, del mercado y de la ganancia, en las que no cabe lo humano, porque no sirve para la globalización y las inversiones
Los atentados de Nueva York y de Washington y la cínica guerra contra el terrorismo han dejado en claro de qué se trata la globalización Sólo es la consolidación del imperio, no de Estados Unidos —su pueblo también está siendo aterrorizado—, sino de los grandes consorcios internacionales, sobre todo de las finanzas, de los energéticos, de la guerra y del entretenimiento El imperialismo es precisamente eso: creer en la universalidad de los valores y de los intereses propios y tratar de imponerlos a todo el mundo, sin que importe la destrucción sistemática de la identidad y de la vitalidad cultural de personas y de pueblos, e imponiendo un modo peculiar de concebir la vida y las relaciones personales, nacionales e internacionales A eso se suma el gobierno mexicano y empresarial del cambio y se pone a sus órdenes Es lo que conviene a los empresarios y a sus ganancias, que parecen tener en la mira un país de ratones laboriosos
Esos mismos grandes consorcios son los que han comprado y acumulan ahora los medios de comunicación, y han hecho que lo trivial, lo vulgar, lo sensacionalista y lo estúpido sea lo significativo y sea más importante que las noticias y la información Si la información estaba antes sometida al poder y a los intereses de los políticos, ahora está sometida al dominio y al dinero de los dueños Éste es el camino por el que ya van caminando México y muchos medios mexicanos La práctica y hasta la estructura de nuestra lengua testimonian nuestra pasividad ante las normas y los conceptos que hoy se nos imponen, hasta qué grado, finalmente, somos pasivos ante el dinero, ante el poder, ante la vida y ante la amargura de los desamparados que se sienten específicamente omitidos
Éste es el gobierno de la transparencia, que nos sigue ocultando los mismos secretos nacionales, por razones de seguridad nacional, de secreto bancario, de paz social, de inmadurez del pueblo para saber la verdad y quién sabe cuántas otras, que se reducen sólo a la impunidad y la complicidad de ricos y de poderosos
Por en medio de estas realidades tendrá que abrirse camino Proceso en los años que vienen Tendrá que entrelazar sus luchas, sus alegrías y sus triunfos pasados con sus pensamientos presentes, con sus planes y sus luchas para el porvenir Porque es necesario encontrar un nuevo camino lúcido por en medio de este país doloroso y confuso, cuya vida se ha vuelto ininteligible hasta para él mismo Por eso, desde sus 25 años, Proceso mantiene la determinación de seguirse empleando en su periodismo con integridad en cada uno de los instantes de su labor l
Proceso cumple 25 años pasado mañana, el martes 6 de noviembre En la página cinco de su primer número figura el directorio de la nueva publicación Noventa y nueve personas están enlistadas allí La cuarta parte, 26 participantes en el alumbramiento, no están ya con nosotros Han muerto Recordémoslos en esta hora de satisfecha insatisfacción
Sigamos el orden descendente en que aparecían sus nombres en el indicador Cuatro miembros del consejo de administración han desaparecido: su vicepresidente, don Hero Rodríguez Toro, sobrevivió hasta hace muy poco tiempo Hecho a sí mismo, generoso y bueno, entregado por completo a
Excélsior, del que fue subdirector editorial y gerente general, era idéntico y opuesto a don Julio Scherer, hermanos del alma
Dos abogados que se integraron al grupo periodístico con su saber y su humor siguen en el obituario: Jorge Barrera Graf y Adolfo Aguilar y Quevedo Más inclinado al estudio y a la enseñanza aquél; a menudo dentro del fragoroso combate en las cortes penales éste Abel Quezada es el cuarto miembro de aquel consejo, que ha muerto Era mucho más que eso: triunfador en todos los caminos de su vida, la posteridad no le ha sido menos grata Su agudeza le permitió ver, y dibujar, rasgos perdurables de los mexicanos
De los reporteros, todos con vida por fortuna, sólo falta Carlos Borbolla, que recorrió varias redacciones: La Prensa, Excélsior, El Universal, La Jornada En la breve lista de redactores hay una ausencia, la de Magdalena de Bastién, Magdalena Noriega Ezcurdia, que murió con Esteban, su marido, y sus hijos, todos al mismo tiempo De los dos fotógrafos fundadores, murió Roberto Bolaños, que emprendió después aventuras nuevas en Unomásuno y La Jornada, y en tareas más allá de su cámara
Porque es el grupo más numeroso, y porque casi todos sus miembros eran personas de edad, en el de colaboradores hay más huecos que en ninguna otra parte del directorio: el primero en irse fue don Francisco Carmona Nenclares, republicano, profesor de filosofía de alumnos ilustres Heberto Castillo le sigue en el orden alfabético: ya había hecho mucha política hace un cuarto de siglo, incluida su vida carcelaria; haría mucho más después, en el Congreso, en luchas por la democracia y la paz Proceso ha reunido en tres volúmenes la médula de su reflexión periodística y política Gaspar Elizondo se fue con la discreción que lo distinguía: animador de proyectos espirituales, prefirió apoyar a otros más que a sí mismo Ricardo Garibay, en cambio, tuvo voz y vida estentórea, grandilocuente; y prosa sustanciosa, capaz de permanecer Su talla literaria no ha sido medida en la proporción que reclama su talento Genaro María González debatía consigo mismo entre su naturaleza de abogado y de hombre de Cristo, no siempre compatibles Juan José Hinojosa sobrevivió largo tiempo, ameno charlista, infatigable buscador de la sentencia sumaria, de la cláusula letal que diseca a su objetivo Jubilado de su historial panista, diputado cuatro veces, al cabo de sus días ensanchaba su espíritu hacia todos los rumbos
Jorge Ibargüengoitia vive después de muerto en un accidente de aviación: goza de mayor ventura literaria hoy que cuando se afanaba tras ella Logró y mantuvo su propio valer al margen de su pertenencia a grupos, renuentemente divertido a dejarse manejar la vida por otros Aun en sus recados hacía literatura: él, escritor humoroso, escribió un mensaje de disculpa porque no participó en los primeros números de Proceso: “Perdone que no escriba —pidió desde algún punto de un viaje prolongado—, pero es que he estado muy contento”
Samuel Máynez Puente destilaba más humanismo médico que el que su pluma expresaba Javier Peñalosa vivió gozoso una existencia ruda, disminuído su cuerpo tanto como engrandecida su alma de poeta Carlos Pereyra murió joven pero no sin frutos; fue un adelantado de la tolerancia, de la pluralidad Carlos Quijano llegó a la cúspide vital en el exilio, fuera de sus pagos, de su Uruguay, pero dueño de saberes políticos y profundidad humana César Sepúlveda refrenaba su mordacidad, que a veces impedía apreciar su inteligencia, su sapiencia en derecho internacional Gutierre Tibón, que no nació en México, amó a este país como se quiere al propio, y contribuyó a hacerlo conocer Abelardo Villegas bregó en la administración universitaria más tiempo que el dedicado a su profesión de pensar Se fue hace poco, cuando todavía le quedaba mucho por hacer Miguel S Wionczek se mexicanizó con facilidad, tal vez porque era polaco
Dos nombres faltarían si se reprodujera otra vez la lista de cultura, espectáculos, deportes: José Antonio Alcaraz acaba de irse apenas; casi disfruta este aniversario, puntual en su omnipresencia musical También temprano se marchó Francisco Ponce, cuyas tormentas interiores no le impedían reír Su conocimiento del deporte y su modo de escribirlo le dieron originalidad
María Elena Guerra figuraba en la lista de quienes trabajaban en la administración Era un apartado demasiado estrecho para ella, dueña como era de varias claves que permiten entender a esta revista Creció con ella, escrupulosa defensora y promotora de la privacidad de su jefe Guillermo Mendizábal, en fin, hizo posible la impresión de los primeros números Partero fue también de otros proyectos Como en éste, no puso sólo las máquinas, sino el coraje
Ése es mi propio recuento de quienes se marcharon Acaso falte alguno Lo lamento Me felicitaría, en cambio, si me equivoco al incluir aquí a alguna persona que permanezca con vida
Casi todos los nombrados venían de Excélsior Allí se conocieron o al menos labraron en común una parcela rendidora Quienes siguen aquí, o resolvieron trazar su propia trayectoria, tienen derecho a sentir como suya la victoria cultural de esta casa y por eso a compartirla con los que se marcharon El poder quiso avasallarlos No lo consiguió: han hablado durante mil 304 semanas Ésa es su victoria, la de la palabra contra el silencio y el ruido








