La Selección, recuento de infamias
Carlos F Ramírez
La gran característica del futbol —al que Antonio Gramsci calificó como “el reino de la libertad humana ejercido al aire libre”— en comparación con otros deportes, es que su cultura rebasa la cancha De pronto, es un asunto de todos Un tema político Un hecho social “Una verdadera cuestión de Estado”, según
Ignacio Ramonet, director de Le Monde Diplomatique Las derrotas de la Selección Mexicana de futbol son también derrotas políticas Nada nuevo Ésta es la infame historia de una organización futbolística empeñada en defraudar a una afición siempre bien dispuesta a creer en la transición de su deporte favorito
El primer partido entre selecciones nacionales que registra la historia —muy al margen de otras versiones que no fueran el football association reglamentado por los británicos— ocurrió el 30 de noviembre de 1872 entre dos selecciones de jugadores universitarios de Inglaterra y Escocia Fueron básicamente de esos dos lugares donde llegaron los importadores del football cuando en ese despegue económico que a fines del siglo XIX planeó Don Porfirio sin pensar mucho en las consecuencias sociales, aparecieron expertos textileros, ferrocarrileros y mineros vía Veracruz, casi todos con un balón bajo el brazo y un libro de las Reglas de Cambridge en la maleta
Esa inmigración no fue en principio fácil de asimilarse por ambas partes, sobre todo en la primera mitad del siglo Pero como ha ocurrido en muchos momentos de la historia, el ofrecer un nuevo juego siempre ha sido atractivo para niños, jóvenes y adultos Y sobre todo si para jugarlo se requiere el objeto más sencillo de comprender que es una pelota
Así que pronto, textileros en Orizaba, trabajadores del ferrocarril en Puebla y el DF, y los mineros en Pachuca, estaban convenciendo a los nativos lo fácil que era desquitarse de las penas pateando un balón con su vejiga de hule La liga de futbol originalmente jugada entre los británicos que formaron sus clubes, pronto dio cabida a mexicanos
Justo es reconocer que hubo varios ingleses y escoceses que se integraron al medio Los nombres de Alexanderson, Blackmore, Clifford, Camphuis y muchos más, nunca han recibido reconocimiento por haber enseñado a jugar a muchos jugadores mexicanos De hecho, Salvador Roldán, los hermanos Ortiz —uno de ellos pintorescamente apodado El Moco porque dicen que “tenía cara de guajolote”— y Vargas Lugo pronto jugaban tan bien como cualquier extranjero en Pachuca Y en el DF, algunos jóvenes acomodados de la capital que alternaban con los muy exclusivos socios del Reforma Athletic Club como Jorge Gómez de Parada, también demostraron que el jueguito aquel no era tan exótico como al principio se pensó
Pero las dos primeras décadas del siglo estaban llenas de problemas más serios que pensar en difundir el futbol Si acaso, el paso de los británicos por Veracruz y Puebla, y la llegada de los primeros españoles inmigrantes, llevó el juego a otros niveles que no fueran la clase alta que era la que apoyaba los clubes que acogía a los pocos que tenían tiempo libre para practicar el deporte
Fueron las escuelas donde por vez primera se asomaron los mexicanos al deporte y lo practicaron intensamente Los colegios maristas, el colegio Williams de Tacubaya, en donde una incipiente clase media encontró en esa institución que aún existe y que era apoyada por la embajada británica, la forma de aprender algunas palabras en inglés y a jugar el nuevo deporte “del que junto con las bicicletas todos hablaban” como decía un cuplé de la época
La llegada de inmigrantes europeos vía Veracruz, hizo que el futbol se popularizara más allá de los llanos de la capital En Jalisco había familias de origen francés y belga, que viajaban a Europa con frecuencia por negocios o estudios Ellos empezaron a practicar el novedoso deporte en Zapopan y los llanos de La Moderna de Guadalajara Ya en Tacubaya, San Pedro de los Pinos y la Condesa nuestros “prietitos” del DF descansaban del trabajo pateando un viejo balón de cuero que tal vez habían rescatado cuando uno de los “señoritos ingleses” lo pateaban demasiado lejos en las canchas del Reforma y del British Club del Bosque de Chapultepec; y con la inauguración del ferrocarril, los veracruzanos en su mayoría de origen español y que trabajaban en comercios establecidos, pudieron retar a rivales en Orizaba, Puebla y muchos llegaron hasta la capital
La primera Selección
Los españoles entraron a nuestro futbol con más pasión y menos espíritu de fair play que los británicos, y todavía menos que los franceses y alemanes, quienes por ser minoría eran más cautelosos De la etapa británica (1900-1915) nos movimos a la primera etapa española (1915-25) Para entonces una incipiente clase media mexicana que imitaba todo lo que venía de Europa, se interesó en el futbol La prensa escuetamente hablaba de campeonatos mundiales dentro del marco de los Juegos Olímpicos (El primero se había jugado en 1908 en Londres y naturalmente lo había ganado el equipo británico, seguido de sus discípulos predilectos de aquellos tiempos, Dinamarca y Holanda) Hay evidencia de que se pensó en la posibilidad de competir en los Juegos Olímpicos de 1912, pero vino la Revolución y se acabaron los sueños
Para 1920, nuestro futbol lo controlaba la colonia española Solamente los partidos entre el Club México de San Pedro de los Pinos y el Real Club España, acaparaban el entusiasmo de los pocos asistentes a los partidos en incómodos “parques” como se le llamaba al lugar donde competían
Para 1922 el Centro Unión o América era ya era el equipo favorito de muchos mexicanos de clase media (y de muchos políticos) Sin duda aprovecharon el momento y el ansia nacionalista que había en el país por una integración nacional terminada la Guerra Civil, para animar a un equipo de “puros mexicanos” que diera dura pelea al España, Asturias, Pachuca, Germania, Aurrerá
Así las cosas, un ferviente americanista Juan de Dios Bojórquez, a la sazón embajador de México en Guatemala decidió iniciar un intercambio deportivo entre los dos países, principalmente en el futbol Y naturalmente pensó en el América Pasadas las fiestas navideñas de 1922, previo de la Federacion Central (organismo rector) jugaron cuatro partidos en el vecino país Tomaron el tren y a partir del 1 de enero de 1923 dejaron andando la posibilidad de confrontaciones internacionales
En diciembre de 1923, la Selección Nacional de Guatemala devolvió la visita y se formó por vez primera un equipo representativo del futbol mexicano Ganaron dos juegos y empataron uno en la disputa de una Copa que románticamente se llamó “Guadalupana” Desde ese día hasta el actual, ha sido la moda seleccionar un equipo nacional de futbol, ese que los voceros mercantiles de lo que es simplemente una confrontación a nivel deportivo, llaman “el equipo de todos”
Estaba de vacaciones en Mérida en pleno mes de julio de 1947, y mi padre tuvo a bien darme la oportunidad de viajar a Cuba Para mí fue una sensación única ver al Dumbo López, al Negro Medina, Rodrigo Ruiz y Septién, con su vistosa camiseta guinda (los colores mexicanos de aquel tiempo) jugar con visión de marco y golear 6-0 a Estados Unidos
Cuatro días después, en medio del calor tropical de verano y en las tribunas de madera del parque de béisbol de La Tropical, atiborradas de público que confundía un gol con el jonrón, los cubanos que estaban seguros que ganarían después de haber vencido a Estados Unidos, recibieron una lección de buen futbol y goles oportunos del Dumbo López, Angelillo Segura y Carlos Septién, para perder 3-1 Era tan notoria la superioridad del futbol mexicano sobre sus rivales de la zona, que mostrando ser malos deportistas, los organizadores cubanos y estadunideses dieron por terminado el torneo, “porque nadie iría a ver lo imposible: que México perdiera un partido”
Desde entonces he visto cientos de partidos de la Selección Nacional, en giras europeas, sudamericanas, juegos amistosos, de clasificación, de torneos Por lo tanto, ¿cómo esperan ustedes que esté satisfecho con lo que está ocurriendo con la Selección Nacional?
Los que hemos acompañado a los cientos de jóvenes que visten el uniforme representativo del futbol mexicano, hemos presenciado lentamente como la ineptitud o la codicia de los directivos les han quitado la mística que antes se asociaba con vestir ese uniforme Han quedado en sólo buenos deseos esa declaración que hace FIFA cuando pregona desde hace unos cuantos años: que el futbol mexicano esté entre los 15 más importantes del mundo
La palabra clave es la inconsistencia de todos, directivos y jugadores La falta de continuidad de entrenadores Casi 600 partidos internacionales contra selecciones “A” ha tenido el representativo nacional desde que en diciembre de 1923 un equipo basado en el América enfrentó victoriosamente a la Selección de Guatemala Eran tiempos heroicos, donde se podía aceptar que había que ir a aprender Por eso los aficionados de aquellos días aceptaron que en el torneo olímpico de Amsterdam 1928 (un verdadero campeonato mundial), un equipo amateur de España nos goleara 7-1 y luego en el torneo de consolación se perdiera ante Chile por fallas de nuestros defensores y ayuda del árbitro Pero en la gira que hicieron jugando contra clubes de diversos países de Europa para poder costear el viaje de regreso, nuestra Selección se vio mucho mejor de lo que todos esperaban Estaba pues, aprendiendo
Así, “aprendiendo” nuestro futbol estuvo presente en todos los mundiales entre 1930 y 1970, menos en 34 y 38 En la etapa en que todavía los jugadores creían en eso de defender los colores nacionales como un legítimo orgullo, se ganaron arrolladoramente los campeonatos de los juegos Centroamericanos y del Caribe de 1935 y 1938 El profesionalismo (que ya existía, solapado desde que llegaron a México docenas de jugadores españoles que venían huyendo del franquismo) se formalizó en 1943 Desde su origen campeó la improvisación de directivos, raza muy especial del futbol, que se forma con tres grupos: (1) los dueños o mecenas de equipos, que cuando se cansan de perder dinero en su pasatiempo favorito, avientan el arpa y dejan al equipo a la deriva; (2) los directivos “señoritos” que jugaron al futbol en sus ratos libres y su conocimiento de lo que es manejar un equipo profesional no va más allá de salir en los periódicos y en la televisión, y retratarse con los jugadores (cuando ganan); y (3) aquellos “vivales”, que son mexicanos y algunos extranjeros que han hecho su modus vivendi recomendando o contratando jugadores “troncos” y entrenadores ineptos a cambio de alguna comisión u otro tipo de favores
Claro que en nuestro futbol si hay equipos apoyados por instituciones serias Pero son tan pocos que pueden contarse con los dedos de una mano y sobran dedos Lo que caracteriza este futbol nuestro, y que se refleja en “el equipo de todos” (a veces me pregunto si es de todos sólo cuando deja dinero), es la cantidad de vivales improvisados que se cuelgan del “hueso”, incluyendo tristemente algunas personas cuya misión de informadores debía ser objetiva para no sólo criticar, sino señalar errores y sugerir como corregirlos
La palabra clave que tal vez defina lo que ha ocurrido por muchos años, es la falta de institucionalidad, lo que ha llevado a improvisar, que es la mejor manera de esconder lo que anda mal
Para darnos cuenta de la seriedad de los fracasos recientes, no hay nada como echar un vistazo a la historia anterior y observar lo que dicen las estadísticas Desde mis días de estudiante universitario, convertí en mi libro de cabecera un texto de Alberto Einstein titulado El ABC de la relatividad Más que un libro científico, es una verdadera lección de conducta y educación Entre otras cosas menciona que “la certeza de las leyes matemáticas sólo existe mientras no se aplican al quehacer diario” Cuando esto ocurre, dice el libro, “lo que hay son niveles más o menos altos de probabilidad” Cito esta frase, porque basta leer la historia estadística de lo que ha sido la Selección Nacional de futbol para darse cuenta con alto nivel de probabilidad en dónde está el problema Me permito colgarle una etiqueta: es la “improvisación”
Improvisación sí, que ha sido permanente en las últimas décadas, y se presenta a niveles de quienes manejan la federación, directivos de las ramas, directivos de los equipos, entrenadores y jugadores, citados en orden de mayor a menor responsabilidad No es posible manejar el futbol profesional, que en el mundo globalizado en que vivimos es un negocio que podría equivaler a una lujosa cadena de supermercados, con la mentalidad de quien maneja una tienda de abarrotes de la esquina
Un vistazo a los números, me permite hacer muchas afirmaciones
—En la primera etapa del futbol mexicano que “iba aprendiendo”, hubo presidentes de la Federación y la rama, que entregaban gratis su talento a mejorar las cosas Esta etapa entre 1921 y 1970, se caracterizó por la improvisación, pero con resultados menos dramáticos, porque el futbol no había cobrado la importancia que hoy tiene en el mundo y los directivos no eran tan materialistas como ahora
—Los medios de comunicación masiva (leáse la TV) se metieron a querer controlar el futbol mundial en contubernio con un organismo llamado FIFA, a partir de la década de los setenta En México, Telesistema Mexicano, hoy Televisa, fue pionera en pretender pensar en grande Guillermo Cañedo, con quien me unió una relación de respeto mutuo, y a quien critiqué la forma unilateral como manejó nuestro futbol beneficiando a un pequeño grupo, aprovechando la pasividad e improvisación de la mayoría de directivos y dueños de equipos, debió haber hecho más para mantener la institucionalidad y continuidad del futbol mexicano Lamentablemente, habiendo tenido la oportunidad de cimentar la imagen internacional del futbol mexicano, quiso servir simultáneamente a “dos amos” El Antiguo Testamento, sabio libro de administración dice claramente que “quien sirve a dos amos, con alguno queda mal”
—Creo que como Cañedo ha habido otros directivos que tuvieron en sus manos la oportunidad de haber creado una organización del futbol mexicano sólida, sustentada en reglamentos serios, con proyecciones grandes de negocio y deporte a la vez Pero no pudieron, quisieron o lograron hacerlo Aplica una frase famosa: “La verdadera responsabilidad ocurre cuando una persona o grupo de personas tienen sus manos la oportunidad de cambiar las cosas para beneficio de otro grupo de personas” Mucha gente en el futbol mexicano, por miopía, egoísmo o ignorancia, mantuvieron la actitud pasiva de no generar cambios O como dijo Kipling, “lo que el hombre no hace para mejorar, si se lo deja al tiempo, el tiempo sólo se encarga de empeorarlo” (Seguramente Kipling hubiera escrito un libro sobre el futbol mexicano)
—Por todas partes encuentra uno improvisación Cómo es posible que la Federación Mexicana de Futbol, en sus 75 años de existencia, con una liga de futbol que va a cumplir 100 años de funcionar no tenga reglamentos y estatutos para prever asuntos normales de calendario de juegos, integración de selecciones nacionales, desarrollo obligatorio de fuerzas inferiores, torneos de reservas, etcétera ¿A quién puede gustarle que como ocurrió en la época de Memo Cañedo, Del Castillo etcétera, los que dirigen los destinos del futbol sean a la vez “jueces y parte” en las decisiones administrativas y ejecutivas? ¿Cómo es posible que los muy respetables hombres de empresa que son dueños de equipos de futbol, manejen esta actividad con un criterio que jamás utilizarían para manejar sus muy productivas empresas? ¿Qué nadie les ha hablado de la cantidad de sinverguenzas que se ostentan como “agentes de jugadores”, que hacen todo lo posible para colocar verdaderos “troncos” que ninguna otra liga acepta ni en su país de origen, o entrenadores cuya fama se cimienta en decir siempre que “sí” a lo que dice el dueño del equipo?
—A usted amigo lector, ¿no le llama la atención que gente muy importante del mundo de los negocios en distintas ciudades de provincia, no haya insistido y pedido que los equipos de futbol se manejen como sociedades anónimas, y que la Federación sea regida por un administrador general, independiente de todos los clubes y medios masivos, anunciantes o patrocinadores, a quien los accionistas del negocio del futbol o dueños de clubes le pidan cuentas sobre el logro de objetivos que hayan sido aprobados? (como por ejemplo: “clasificar para el Mundial 2002”)
Se dijo cuando se obtuvo la sede del Mundial de 1970, que era el parteaguas para que el futbol mexicano sonara fuerte en el mundo Para lograr los necesarios votos, muy hábilmente se creó la Concacaf Precisamente por esos votos controlados de los países norteamericanos, centroamericanos y del Caribe debió México tener su “parteaguas” Pero, ¿sabía usted amable lector que según el reporte financiero oficial de FIFA ese Mundial dejó a la Federación Mexicana de Futbol, supuestamente utilidades netas de 1 millón 500 mil dólares de los de entonces, y que a la cuenta de la Federación ingresaron menos de 200,000 dólares? Y la improvisación continuó, porque un nuevo grupo reunido en Jurica declaró al presidente de la Federación y del Comité Organizador como persona non grata para el futbol, abriendo la puerta ¡para que no tuviera que rendir cuentas de lo ocurrido con el Mundial de 1970!
Antes de 1970, México era el equipo fuerte de la zona Concacaf Las cifras dicen claramente que entre 1923 y 1970, nuestra Selección clasificó para todos los mundiales que se celebraron —excepto 1934 y el de 1938 al que no se inscribió— jugó 54 partidos oficiales contra naciones de su zona, perdiendo únicamente cuatro Entre 1970 —acabado el Mundial— y junio de 2001, contra esas mismas naciones, hemos jugado 154 veces, perdiendo 21 de esos encuentros, entre ellos los tres últimos contra Estados Unidos, Costa Rica y Honduras ¡Vaya parteaguas que resultó el evento!
México no perdía en el Azteca desde 1981, cuando nos ganó España Ningún equipo de Concacaf había ganado en cancha mexicana Es evidente que estamos pagando el precio de haber despreciado a la región a la que pertenecemos No tenemos representante en la directiva de Concacaf y desde la muerte de Guillermo Cañedo, tampoco en FIFA (Otro absurdo de la improvisación: Memo representó al futbol mexicano desde 1970 dentro del organismo rector del futbol mundial, a pesar de que no ocupaba ningún cargo activo dentro del futbol mexicano) Nos han perdido el respeto y la lealtad las naciones de nuestra zona, porque nosotros también los hemos despreciado
En vez de haber buscado ser “cabeza de ratón”, estamos de arrimados como “cola de león” de la Conmebol Ésta es otra muestra de la improvisación
La codicia y la lucha por el poder comercial de los mundiales se ha puesto por encima de la seriedad de una Selección Nacional Es una federación sin brújula, en la que no existe recato en las acciones que se toman Por menos de lo que ha hecho Meza con el equipo nacional, corrieron a Mejía Barón, Milutinovic y Lapuente Es una federación de negocios personales, no de futbol No hay estructura administrativa, no hay imagen internacional, no hay desarrollo organizado de fuerzas básicas En su momento, al organizar el Mundial de 1970, toda nuestra región estaba orgullosa del futbol mexicano Nos veían como un ejemplo a seguir La Selección Nacional comandaba respeto en la región Hoy, no nos respetan ni dentro ni fuera de la cancha
Apenas hay tiempo para rectificar Se requiere valor para actuar con la sensatez que el momento reclama La sensatez que no hubo cuando por una venganza de intereses personales de gente del futbol mexicano, nos hicieron perder la calificación para ir a Alemania 1974, a España 1982 y a Italia 1990 Es asombroso que teniendo todo para figurar entre los mejores del mundo, sigamos dando la impresión que al igual que cuando fuimos a Amsterdam en 1928 sigamos “aprendiendo como manejar correctamente nuestra propia casa” Es increíble la cantidad de divisas que ha costado ese aprendizaje del futbol mexicano, para que todas las esperanzas del único pagano se vayan perdiendo: el noble y aguantador público aficionado al futbol








