Banamex-Citigroup

Banamex-Citigroup
Negocio redondo gracias al subsidio del gobierno
Carlos Acosta Córdova y Agustín Vargas Medina
A mediados de 1991, un entusiasta Roberto Hernández, junto con un grupo de socios y amigos cercanos, más unos 5 mil inversionistas de todo el país —unos con dinero propio y otros, los más, con dinero prestado— reunieron 9 mil 745 millones de pesos, entonces 3 mil 195 millones de dólares aproximadamente, para comprarle al gobierno de Carlos Salinas de Gortari el Banco Nacional de México, el más importante de los 18 que se pusieron a la venta por aquellos días
Diez años después, el mismo Roberto Hernández y compañía, incólumes a la más severa crisis financiera del país, la de 1994-1996, en la que otros neobanqueros como él perdieron hasta la camisa, decidió vender todo su grupo financiero, del que Banamex es parte, en 12 mil 500 millones de dólares —más de 116 mil millones de pesos, poco menos de lo que recaudaría el gobierno con la reforma fiscal que no llega— al estadunidense Citigroup, uno de los conglomerados financieros más poderosos del mundo
Negocio redondo en cuyas entretelas aparece una sólida relación entre el banquero y los hombres del poder, político y económico, fincada en beneficios y favores mutuos, que lo hacen salir airoso de cualquier tempestad, por grande que sea
Hace justo un año, otro magnate, Carlos Slim Helú, de manera insólita, y haciendo a un lado su característica reserva, desenmascaró a Hernández y a Banamex Eran los días en que Banamex pretendía comprar Bancomer:
Ante un grupo de reporteros nacionales y extranjeros invitados a comer el lunes 15 de mayo de 2000 en su oficina, Slim, en mangas de camisa, y acompañado por su hijo Carlos Slim Domit y el director de Teléfonos de México, Jaime Chico Pardo, sorprendió a todos al afirmar: “Es una vergüenza y un cinismo que Banamex, en lugar de vender sus activos para pagar sus quebrantos, los use para comprar Bancomer Con la crisis bancaria, Banamex fue el único banco en el que no se diluyeron los accionistas ni aportaron capital fresco, nunca
“Los quebrantos —decía— ya los pagó el Fobaproa y los va a cubrir la sociedad Banamex debe 40 mil millones de pesos Si es insignificante, como dice el banco, que lo paguen, pero que no se quemen por insignificancias ¿Son una insignificancia 4 mil millones de dólares? Si a la propuesta de fusión de Banamex con Bancomer se le quitan los impuestos diferidos por 9 mil millones de pesos, que es un impuesto sobre utilidades futuras, así como el lost shering (la cartera que no se podrá recuperar) con Fobaproa de 20%, por 8 mil millones de pesos, y lo que vale el pagaré de Fobaproa, que es como de 70 o 75 pesos pues no tiene capital Entonces, ¿para qué juega con el capital que no tiene?
“Banamex —arremetía Slim— está vendiendo la idea de que una de las ventajas es tomar la pérdida fiscal de Bancomer Es decir, todavía aparte de Fobaproa, pérdida fiscal de pilón”
Frustrada la compra de Bancomer —que sí logró, luego, el español Banco Bilbao Vizcaya Argentaria—, Slim puso sobre la mesa los beneficios recibidos por Hernández y Banamex durante todo el proceso de saneamiento bancario, que llegó a tener un costo fiscal superior al billón de pesos y que por lo menos durante 30 años —según el cálculo oficial— deberán pagar los contribuyentes del país
Uno de los varios mecanismos establecidos para evitar la quiebra de los bancos fue el Programa de Capitalización y Compra de Cartera a través del Fondo Bancario de Protección al Ahorro, el Fobaproa Banamex participó en ese programa El valor del mismo a la fecha en que se extinguió el Fobaproa, según el Instituto para la Protección al Ahorro Bancario (IPAB) —que sustituyó al Fondo—, es de 174 mil 832 millones de pesos De ellos, 63 mil 440 millones de pesos corresponden a Banamex
Es decir, los pagarés que Fobaproa le dio a Banamex a cambio de cartera (chatarra, la más) suman ese monto, por el cual el gobierno le paga anualmente al banco intereses del orden de 8 mil millones de pesos Una consulta al IPAB, el viernes 18, permite saber que de los 63 mil 440 millones ya se ha pagado 25% Es decir, quedan 47 mil 580 millones de pesos, de los cuales, según el IPAB, 35 mil 685 millones, 75%, será una pérdida efectiva para el gobierno
En otras palabras, para que Banamex quedara “limpio”, el gobierno le tuvo que ayudar con un monto muy superior a su capital contable —su valor en libros, pues—, que al final del año pasado era de casi 41 mil 500 millones de pesos
Es decir, mientras unos banqueros —en la vorágine de la crisis y el posterior rescate— perdieron todo —el banco, sus inversiones, y otros hasta la libertad—, Roberto Hernández y Banamex, de la mano del gobierno, salieron airosos, tanto que hasta van a recibir un monto casi cuatro veces superior a lo que invirtieron en 1991
Las empresas de Fox
Cuando se inició el rescate de los bancos, las operaciones excluidas por el Fobaproa de los programas de compra de cartera eran los créditos irrecuperables, los relacionados, los menores a 200 mil pesos, los créditos personales, los préstamos que se concedieron a empresas declaradas en quiebra o suspensión de pagos y los otorgados en Udis Banamex no cumplía con esas reglas para ser sujeto de compra de cartera
No obstante, Roberto Hernández utilizó su influencia y poderío económico para convencer a Guillermo Ortiz —cuando fue secretario de Hacienda—, a Eduardo Fernández —como presidente de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores, CNBV— y a Javier Arrigunaga —quien era el director del Fobaproa— a cambiar las reglas de este fideicomiso para que Banamex pudiera vender su cartera “chatarra”
Tuvo entonces un acuerdo con esos funcionarios en 1997, con el cual el Fobaproa tuvo que cambiar sus propios lineamientos para beneficio de ese banco
Mediante los programas de capitalización, el Fobaproa adquirió de Banamex cartera crediticia por más de 34 mil millones de pesos A la fecha —con todo e intereses que le devenga el pagaré que les dio ese fideicomiso con el aval del gobierno— son más de 63 mil millones de pesos
De los 12 bancos que entraron a los programas de compra de cartera (Atlántico, Confía, Cremi, Serfin, Banpaís, Bancrecer, Mexicano—Somex, Banamex, Bancomer, Banorte, Bital y Probursa), Banamex fue la institución a la que el Fobaproa se la adquirió al mejor precio, al pagar, en promedio, 092 centavos, es decir, al 92% de su valor, mientras que para el resto de los bancos el precio promedio de la compra osciló entre 037 y 050 centavos por cada peso
El pago de esa cartera crediticia se respaldó con un pagaré que anualmente le genera a Banamex —en forma de subsidio— más de 8 mil 72 millones de pesos, monto casi similar a las utilidades que obtuvo en el 2000
En la auditoría realizada al Fobaproa por el canadiense Michael Mackey se identifican y describen diversas transacciones que celebraron los bancos participantes en los programas de ese fondo, a las cuales se les denominó “operaciones reportables” Fueron 72 mil 438 transacciones de ese tipo las identificadas, que involucran a 23 bancos con recursos por 72 mil 200 millones de pesos
De ese monto, a Banamex se le detectaron 146 créditos “reportables” por 4 mil 70 millones de pesos Seis de esos créditos concentran 90% del valor total involucrado, pero sólo dos de ellos —uno por mil 385 millones 577 mil 96 pesos, otorgado al Fira, Fideicomiso del Banco de México relacionado con la agricultura, y otro por mil 464 millones 965 mil 38 pesos, que incluye a personas físicas y morales, no identificadas, cuyos créditos están en litigio—, concentran, a su vez, 70% de las operaciones crediticias irregulares en Banamex
Más aún, Banamex fue de los bancos que más recursos otorgaron sin garantía (2 mil 792 millones 82 mil pesos) Y el Fobaproa adquirió de Banamex cartera en suspensión de pagos, como el caso de Industrias Plásticas del Noroeste, Industrias Riveros Isaguirre, LNR de México, El Nuevo Japón de México
En otros casos se reportan como adquisición de créditos relacionados —los créditos otorgados a socios, funcionarios, familiares y empresas subsidiarias— como en Gutsa Construcciones, Conservas San Carlos, La Suiza, Compañía Peninsular de Autos, Operadora Magia Real, Embotelladora del Sureste y Embotelladora Peninsular
Banamex también fue beneficiario directo de la banca de desarrollo Por medio del Banco Nacional de Comercio Exterior, Nafin, Fifomi y el Fira, le fueron descontados aproximadamente 3 mil 914 créditos, por un monto superior a los 2 mil 100 millones de pesos
El exdiputado Alfonso Ramírez Cuéllar, quien fue presidente de la Comisión Investigadora del Funcionamiento del IPAB, en la Cámara de Diputados, recuerda que durante mayo de 2000, el Instituto envió a esa comisión una lista de 711 nombres de personas y empresas que fueron definidos por la Dirección de Recuperación de Activos del Fobaproa como “asuntos que originaron flujos en los programas de compra de cartera”
En dicha lista aparecieron los apellidos Fox Quesada y Labastida Ochoa, entre muchos otros, por lo que, dice Ramírez Cuéllar, solicitó al IPAB mayor información, pero nunca la recibió
En ese entonces, el candidato presidencial Vicente Fox afirmó que Botas Fox había obtenido un crédito del Bancomext y que si estaba en el Fobaproa lo desconocía, puesto que ya no era socio de sus empresas Sin embargo, en la declaración patrimonial que rindió por Internet, dio a conocer que dentro de sus ingresos figuraban los obtenidos por dividendos y regalías, justo los que obtienen las personas que son socios o accionistas de alguna empresa
Más aún, señala Ramírez Cuéllar, el hecho de que la información del Bancomext no se haya desagregado y que aparezcan como créditos redescontados de ese banco en Banamex, “hace suponer que las empresas del presidente Fox están ahí y que fueron beneficiarias del Fobaproa”
También el Citibank
Pero no sólo Banamex se ha visto beneficiado de la benevolencia del gobierno mexicano En junio pasado, y luego de presiones, amenazas, chantajes y pleitos judiciales, el Citibank México, filial del Citigroup, logró un acuerdo con el IPAB aun más generoso que el pactado originalmente con el Fobaproa
El reclamo judicial del Citibank se originó por el prepago del pagaré Fobaproa, que el banco estadunidense tenía como producto de la compra de Banca Confía El valor de dicho documento ascendía a 24 mil millones de pesos, mismo que le generaba intereses anuales por aproximadamente 4 mil millones de pesos, los cuales financiaban la totalidad de los gastos de operación del Citibank en México
Luego de casi seis meses de litigio, el 30 de noviembre del año pasado, el IPAB y el Citibank llegaron a un arreglo para que la institución bancaria estadunidense retirara la demanda presentada contra el instituto Mediante la contratación de un crédito por 28 mil 960 millones de pesos, a un plazo de 10 años, el IPAB continúa pagando intereses al Citibank —aunque menores—, que prácticamente le había cancelado, al pagarle anticipadamente el pagaré Fobaproa de Banca Confía que el banco estadunidense adquirió
Citibank había amenazado, incluso, con “utilizar su poder económico e influencia internacional” para lograr que el gobierno retrocediera en su intención de liquidar anticipadamente su deuda: Si el IPAB no reconsideraba y retiraba el pago anticipado que le hizo por aproximadamente 2 mil 500 millones de dólares —lo que, dijo, le había causado un severo trastorno financiero—, cerraría oficinas, cancelaría proyectos y despediría personal en México
Paradójicamente, el problema del Citibank no se derivó de la falta de pago, como pudo haber ocurrido en la etapa de la crisis bancaria, sino de que el gobierno federal liquidó anticipadamente el capital, más los intereses
Y es que en agosto de 1997, el Citibank firmó una carta de entendimiento con las autoridades financieras para adquirir 100% de las acciones de Banca Confía; el 100% de las acciones de Abasis, y 51% de las acciones de Aba Motriz, todas empresas filiales del Grupo Financiero Abaco Confía, que era propiedad de Jorge Lankenau, hoy preso en el penal de Topo Chico, en Monterrey, Nuevo León
El pago se hizo en dos partes: uno, el 8 de mayo, por 11 mil millones de pesos, y los otros 13 mil 8446 millones, dos días después, más los intereses que hasta esa fecha se habían acumulado, con lo que el IPAB concluyó sus obligaciones con el Citibank
El pagaré a favor de Confía, suscrito en febrero de 1998 a un plazo de ocho años, devengaba hasta el momento de su liquidación, un rédito equivalente a la Tasa de Interés Interbancaria de Equilibrio (TIIE) a 28 días, más 35 puntos porcentuales (21% en promedio), la deuda más cara a cargo del IPAB La liquidación anticipada significaría, según el IPAB, ahorros por 3 mil 300 millones de pesos El 8 de mayo de 2000, el Instituto informó que pagar anticipadamente esa deuda, “responde a la justa demanda de la sociedad mexicana para que el costo fiscal asociado a la protección al ahorro sea el menor posible”
Toda esa argumentación, evidentemente, al Citibank no le convenció, y por eso demandó al IPAB
Otra: El Citigroup se había comprometido con el gobierno mexicano a que apoyaría a Confía, ya en manos de Citibank En el 2000 debió haber aportado recursos para la capitalización de Confía y no lo hizo Tampoco para Citibank México, que hoy, según las autoridades, adolece de una potencial insuficiencia de capital
Pero el arreglo llegó entre Citibank y el IPAB El instituto tiene de nuevo tratos financieros con el Citibank, al que le vuelve a tomar casi todo el dinero que le había pagado, pero a una tasa de interés más baja, pero a un plazo más largo
Previo a la firma del nuevo contrato de crédito, el Citibank se desistió de las acciones legales en contra del IPAB, iniciadas en junio pasado, con lo que está en posibilidad de participar en los procesos futuros de enajenación de activos
Y no tuvo que pasar mucho tiempo para que eso sucediera Al Citigroup le bastaron sólo cinco semanas para arreglar con el Grupo Financiero Banamex Accival un multimillonario negocio, el más grande en su tipo en América Latina, sin duda con el beneplácito de los gobiernos de Estados Unidos y de México
Y mientras en esa operación Roberto Hernández y su grupo ganarán 12 mil 500 millones de dólares —una mitad en efectivo y otra en intercambio de acciones—, el gobierno mexicano, es decir, los contribuyentes, seguirán pagando por décadas, cuantiosas sumas a Banamex y a Citibank, como a otros bancos, por supuesto, por el rescate bancario