El contrabando, cadena de corrupción
Atorada la reforma fiscal en el Congreso, inciertos los recursos adicionales que de ella se esperan, el gobierno del presidente Vicente Fox se apresta a encarar otra de las herencias de la administración de Ernesto Zedillo: la corrupción institucionalizada en las aduanas que, propiciatoria del gigantesco contrabando que hoy existe, es fuente de una espectacular evasión de impuestos
Según organismos empresariales, con información de la Comisión de Comercio y Fomento Industrial del Senado de la República, el fisco deja de percibir en un año hasta 100 mil millones de pesos a causa del contrabando, apenas 40 mil millones menos de lo que el gobierno quiere recaudar adicionalmente con su propuesta de “Nueva Hacienda Pública”dos semanas de iniciado su mandato, Fox pintó su raya respecto de la administración anterior en el tema del contrabando Ante funcionarios aduanales de la frontera norte, luego de un recorrido por varias aduanas, dijo: “Queremos manifestarles que esta vez el gobierno federal va en serio en contra del contrabando y la importación ilegal que fomenta el comercio informal y debilita a las pequeñas y medianas industrias del país”esa pauta, los secretarios de Hacienda, Francisco Gil Díaz, y de la Contraloría y Desarrollo Administrativo, Francisco Barrio Terrazas, auxiliados por el Centro de Investigación y Seguridad Nacional (Cisen), la Policía Federal Preventiva (PFP), el Servicio de Administración Tributaria (SAT) y la Procuraduría General de la República (PGR), llevan meses enfrascados en el diseño de la estrategia para “el combate frontal al contrabando”, con la que, en breve, empezarán a dar golpes espectaculares, según anuncian las propias autoridadesya en diciembre Gil Díaz admitía que la administración aduanera enfrenta “el deterioro más grande de su historia”, el martes 24 reiteró que las aduanas siguen siendo “un desastre”por su parte, ha dicho que es tal el problema de la corrupción en las aduanas, que el gobierno ha destacado ya un importante trabajo de inteligencia, que ha descubierto que en algunas aduanas prácticamente todo el personal forma parte de una muy bien organizada estructura de
corrupciónde una investigación de varias semanas, realizada por los reporteros de Proceso lo mismo en la Ciudad de México que en la zona fronteriza con Estados Unidos, este reporte especial muestra la realidad del contrabando, que puede resumirse así: abierta entre funcionarios aduaneros, importadores -legales e ilegales- y distribuidores de mercancía; evasión fiscal profesional y sofisticada; diversidad de criterios sobre clasificaciones arancelarias; tráfico de influencias; cadenas de corrupción institucionalizadas; indolencia y falta de capacitación en el personal aduanero y sueldos y salarios raquíticos que propician corrupción; falsificación de documentos; burocratismo excesivo en los trámites; entorpecimiento del flujo de mercancías; aplicación discrecional de la ley y violaciones sistemáticas a la misma; control y vigilancia laxas y amañadas, y extorsión cotidiana








