Vidas (para nada) paralelas, electorados, inminencias de cambio histórico
Monsiváis
Francisco Labastida Ochoa: El último candidato del PRI
acido en 1942 en Los Mochis, Sinaloa, licenciado en economía por la UNAM, Francisco Labastida Ochoa es lo opuesto a los candidatos priístas de los años de gloria Al él le toca el fin de una ortodoxia priísta, desbaratada al llegar José López Portillo a la Presidencia de la República Desde entonces, se extinguen las fórmulas rituales de la “conquista de la cumbre”, las estructuras de lealtad que incluyen el paso por cargos en el partido, el seguimiento del escalafón a manera de peregrinación en Santiago de Compostela, el aprendizaje de bloques verbales que, al depender estrictamente de la recitación, matan la memoria En el espacio de la mínima “heterodoxia” que lo hace posible políticamente, Labastida ya no necesita de la elocuencia (dispensa que también favorece a Echeverría), ni de la orientación por los laberintos partidistas (ya para 1980 el gran éxito priísta no depende de las redes amistosas y alguien como Guillermo Cosío Vidaurri, al que la leyenda le atribuye más de mil compadres, ya parece una excentricidad) ni del apego al populismo (desde hace tiempo, un político pobre es un pobre político, porque, además, nadie del medio financiero lo saludaría) ni del carisma o, más adecuadamente, de sus simulacros (de existir el “carísmetro”, el ascenso del presidente Zedillo se hubiese dado sólo en el Banco de México, y no habría en todo el ámbito priísta el ascenso a secas)tampoco requiere de la espectacularidad antes del salto inesperado Su carrera se la debe, además de la eficacia que le reconozcan sus jefes, a la seriedad en la grisura A la coordinación de proyectos de la Dirección General del IEPES (1975-1976), se presenta luego de ser jefe de Autotransportes de la SCT (1966-67) y subdirector de Inversiones Públicas de la Secretaría de la Presidencia (1972-75) De pronto, o no tan de pronto, quién es uno para calificar los designios de la burocratización de la Providencia, es subsecretario de programación de la SPP (1979-82) y, de 1982 a 1986, secretario de Energías, Minas e Industria Paraestatal, y de 1987 a 1992 gobernador de Sinaloa Allí, el calificativo de “mediocre” resulta un elogio sólido si se le compara con lo que se dice de sus antecesores y sucesores Luego, es embajador en Portugal, director general de Caminos y Puentes Federales, secretario de Agricultura (1995-1998) y secretario de Gobernación (1998-1999), cargo, este último, en el que combina declaraciones recias y actos de indolencia administrativa que opositores y críticos de café califican menos benévolapor una campaña constelada por el intercambio de insultos con Roberto Madrazo y de entrevistas memorables con los cómicos de Televisa, Labastida gana las elecciones internas del PRI, al frente de millones de votos mágicos (no digo que los inventaron, digo que aparecen como por un ensalmo de la democracia súbita) ¡Albricias pastores! Y se produce una campaña errátil, de modificaciones y rectificaciones sin sentido aparente Se afirma con insistencia: “Labastida no levanta”, pero las encuestas, esas profecías sin profetas, desmienten hasta ahora a los comentarios, aunque con porcentajes disminuidos, y parece más bien que los encuestados gozan del tedio en los mítines corporativos, y no escuchan los discursos o los procesan positivamente de modo ajeno a lo hasta hoy conocido En los debates televisivos, Labastida no es -para usar un término casi medieval- sinónimo del aliviane, sólo conmueve cuando se autoincrimina (“Me dijo mariquita, mandilón, la vestida”), y su método de sacudir conciencias no pasa por el lenguaje El descendimiento al planeta Tierra del Nuevo PRI el 10 de noviembre de 1999, no revitaliza a la ciudadanía, y para febrero de 2000 nadie menciona en serio el renacimiento del partido Más bien, los priístas, con Manuel Bartlett a la cabeza, se jactan de la Maquinaria, ese aparato del fraude cotidiano que se presenta como relevo del Fraude con las mayúsculas de 1988 (o de 1929, o de 1952) Por fortuna, para Labastida, el Viejo PRI, ocupado en hacer sus maletas, no se había ido, y esto refrenda las garantías de la victoria, de ningún modo exhaustivas Mientras Labastida asume los golpes de la adversidad, en la campaña Podrán decirle “gris, opaco, inexpresivo”, pero todavía no le dicen “el primer perdedor en la candidatura presidencial del PRI”, un partido que por lo demás, y esto ni siquiera aspira a vaticinio, cambiará de nombre, pierda o gane
A) Los partidarios de Labastida: “Priístas pero decentes”
í como se han producido, y en medida no escasa, funcionarios honrados en los gobiernos del PRI (de ser todos corruptos, hace tiempo que, por ejemplo, habría un Mac Donald’s y un Aca Joe en Palacio Nacional), así también hay votantes genuinos del PRI Son pocos, lo admito, y resignados a esconder su militancia, pero se integran, junto al corporativo, al voto duro del PRI, harto del hartazgo de las oposiciones, convencido de los horrores que le aguardan al país de triunfar la izquierda o la derecha
¿Qué entiendo por “votante genuino”? Aquel que no recibe salario o espera ascenso por su adhesión al PRI La mayoría de los votantes, sin embargo, viene del reconocimiento de que no hay otra Convencidos de la inutilidad del voto, de la necesidad de pagar favores o servicios cruzando boletas, los votantes-porque-no-les-queda-otra atienden a los regalitos y las promesas de vivienda y los titulitos de propiedad Observan a los líderes y los caciques, y sucumben ante las coacciones Ya otras manos, las de sus padres y abuelos, votaron por el tricolor, y las suyas empuñarán el voto como emblema de la resignación colectiva, como si al hacerlo se convirtieran casi literalmente en la corporación o la central campesina o el sindicato o la etnia (La coacción priísta hace que los votantes corporativos cambien el yo por el nosotros, para así, psicológicamente, despersonalizar el hecho electoral) Labastida, y antes que él, Ruiz Cortines o López Mateos o Carlos Salinas, se indigna públicamente con quienes hablan de la compra de voto “Ofenden la dignidad de los mexicanos” De acuerdo, no venden el voto, lo rentan cada tres o cada seis años Los priístas son los grandes inquilinos del voto de los pobres
¿Qué idea de México se maneja en el medio priísta? Una ya desprovista de energía, de convicción interna, la de un país que no puede mudar de régimen porque se extraviaría ante el espejo Antes, el PRI se manejaba desde la historia (para hacerle publicidad a los derrames educativos del gobierno, el PRI de Echeverría lanzó una campaña: “Hidalgo, un mexicano que aprendió a leer a tiempo”, “Morelos, un mexicano”), y desde el orgullo nacionalista, pero la globalización y el Tratado de Libre Comercio lo arrinconan, y hoy el PRI se mueve proponiendo un México de sordera orgánica ante la crítica y de miedo a saltar a ese abismo que es el cambio
Vicente Fox Quesada: de los abogados a los administradores
ó en 1942 en la Ciudad de México, aunque para todo efecto cultural y emotivo es nativo de Guanajuato, de León y de San Francisco del Rincón Estudió administración de empresas en la Universidad Iberoamericana (Se recibió en 1999) Obtuvo un diplomado en alta gerencia en la Universidad de Harvard Inicia en la Coca-Cola una carrera que va de supervisor de distrito (1965) a gerente regional (1968), de director de mercadotecnia (1971) a presidente de la Coca-Cola de México (1975-1979) Allí se educa en el método que rige el final del siglo XX: la conversión del interlocutor, cercano o lejano, en cliente, del cliente en mercado unipersonal, del mercado unipersonal en seguidor o comprador incondicional De la Coca-Cola, Fox transita a sus propios negocios: director general de Planeación Estratégica del Grupo Fox (1979-1988)1988, Fox ingresa al Partido Acción Nacional, atraído por la personalidad y el ánimo combativo de Manuel Clouthier, que lo añade a su mística: un empresario puede transformar al mundo, o por lo menos a México, ya que, si algo, la nación es una empresa a la que por error promocional se le ha dado el nivel de comunidad Para el ingreso al PAN ayuda la formación católica de Fox, educado en un medio muy conservador al que moderniza a fuerzas el desarrollo tecnológico de la región Creyente convencido, Fox no participa en lo mínimo de la cultura panista tradicional Ni Charles Maurras ni Paul Claudel ni el jusnaturalismo ni los ecos de Santo Tomás No cree porque es absurdo, sino porque es más lógico izar el estandarte de la Gudalupana Sólo la refriega electoral lo convencerá de pagar el tributo declarativo al Estado laicouna perspectiva, por así decirlo, clásica, Fox no es un estratega excepcional, no dispone de visiones de conjunto, es impreciso, se contradice con demasiada frecuencia porque, además de las consignas de ventas, no memoriza sus propias respuestas En cambio, es un magnífico promotor de sí mismo, no de su mensaje o su programa, sino de la persona convocada a un destino más alto que el de este preciso momento No duda, es muy enfático, no se inmuta ante la necesidad de repetirse al infinito (ese punto de encuentro de políticos y vendedores más grandes del mundo, el siempre decir lo mismo como garantía de que están pensando en otra cosa), no respeta a la crítica porque en campaña uno no se añade conocimiento algunoaplicarse a Fox una expresión antigua, del vocabulario de intenciones y logros, se le vería como “animal de poder” Véase su trayectoria: diputado federal por León (1988-91); candidato al gobierno de Guanajuato (1991), en la elección que fortalece el neologismo concertacesión; gobernador de Guanajuato (1995-1999), y, sin mayores dificultades, candidato del PAN a la Presidencia en 1999, aunque es desde mucho antes el único posible Como gobernador, para recurrir al habla del Bajío, hace siempre su santa voluntad Viaja sin cesar, pregona (inventa) triunfos, propone un libro de educación moral que la SEP retira, rompe las normas porque las desconoce y porque le molestan (En esto no es un precursor, los gobernadores priístas destruyen la normatividad por otra razón premiosa: les estorba en sus negocios)atrae bendiciones y centellas A los panistas los minimiza y a los no panistas los seduce por su seguridad, su empaque de vencedor Su verdadero discurso radica en el lenguaje corporal, hecho de certezas y menosprecios de la estatura física y electoral de sus oponentes Es dueño de un refranero instantáneo, fomenta una leyenda provisional con desplantes y aplastamientos de las tepocatas, lanza promesas teocráticas a los obispos católicos y ofertas de solución acelerada en Chiapas a los izquierdistas, es persuasivo y es inconsistente (un reconocimiento: su discurso es todo, menos de una pieza) Le interesa convertirlo todo en victoria y convocatoria: su manera de ser, su vida familiar, sus viajes, sus saludos ocasionales con líderes del mundo (que por alquimia convierte en trato o amistad), su desconocimiento cultural (se forma, le declara a intelectuales y artistas, viendo las nubes), su temperamento incontrolable La escena en la casa de campaña de Cárdenas, donde Fox se encrespa y libera su de por sí muy liberado temperamento colérico al grito de “¡Hoy! ¡Hoy! ¡Hoy!”, deviene, más tarde, consigna de sus seguidores
B) Los votantes de Fox: Ya llegó, ya está aquí
voto panista es, por lo visto, inferior al de los Amigos de Fox y al de los sectores convencidos por su imagen de autoridad que se convierte en confianza del cambio próximo Si alguna plataforma programática tiene Fox es, en la mayoría de los casos, el hartazgo por los 71 años del PRI, hartazgo compartible que impulsa la candidatura, subsana errores, incorpora izquierdistas, provoca los debates más insólitos (“Sí, ya sé que es derechista, y me propongo estar en contra de sus mocherías, pero primero que salga el PRI de Los Pinos”) Colma plazas en zonas conservadoras y politiza a legiones de jóvenes que, sin estar muy al tanto de los significados del PRI, sueñan con la renovación y sienten que un país inmodificable hace el ridículo a los ojos de la comunidad del Internetpanistas comparten la ideología restauradora de Fox: su rechazo a toda insinuación de aborto, su fe en la familia como fortaleza cerrada, su respeto intransigente por la jerarquía católica Y los partidarios de la sociedad lo ven simplemente como el vigor que desalojará al PRI Los dos sectores de votantes no comparten la misma visión de México, aunque lo dominante sea la urgencia de modificaciones radicales, la mayor de ellas, la alternancia, así, a secas Si se descuentan los empeñados en imponerle a México un cinturón de castidad, los futuros votantes de Fox se guían auténticamente por el deseo de otro país, apenas entrevisto, muy borroso pero con un punto de claridad: la derrota del PRI
Cuauhtémoc Cárdenas: Ya se fue, ya volvió
ó en la Ciudad de México en 1934, hijo del presidente Lázaro Cárdenas Su trayectoria es la de quien se educa para disponer de una trayectoria propia, alejándose de cualquier vocación de junior (desde 1988 nadie, ni sus enemigos o adversarios, se refiere a él como el hijo de) Ingeniero civil por la UNAM, con estudios en Francia, Alemania e Italia, Cárdenas, desde muy joven, intenta una militancia política de izquierda En 1954, presidió el Comité Universitario en defensa del gobierno de Jacobo Arbenz en Guatemala, y de 1961 a 1964, participó en el Movimiento de Liberación Nacional Luego es militante del PRI, consejero de la CNC, presidente del consejo consultivo del IEPES, senador (1976), subsecretario forestal y de la Fauna de la Secretaría de Agricultura, y gobernador de Michoacán (1980-86) En 1987, con Porfirio Muñoz Ledo e Ifigenia Martínez, dirige la Corriente Democrática del PRI (un “caballo de Troya”, según el dirigente Jorge de la Vega) Sale del PRI, ingresa en el PARM y es candidato a la Presidencia de un conjunto de organizaciones que incluye al Partido Mexicano Socialista (PMS)cardenismo de 1988 es una marejada que levanta fuerzas que se creían sepultadas históricamente En La Laguna, Baja California, Oaxaca, el Estado de México o la Ciudad de México, Cárdenas es un líder de gran carisma (fundado en su anticarisma, en su decisión de no esforzarse en agradar y seducir, en la seriedad de su semblante y de sus planteamientos) Al principio, todavía enarbola el nacionalismo revolucionario, pero pronto lo abandona en el discurso La izquierda, reacia a los compromisos electorales, descubre en el cardenismo un gran espacio de participación El 6 de julio muchos suponen irrefutable la victoria de Cárdenas Se “cae el Sistema” (Bartlett jamás persuadirá con su explicación displicente) y se precipita un fraude desproporcionado, tal vez de millones de votos “reeducados” El fraude no se puede probar y hoy no se puede negarextraordinaria prudencia, Cárdenas evita un enfrentamiento sangriento en 1988 Surge el Partido de la Revolución Democrática que lo convierte en su líder inevitable, así no deslumbren sus aptitudes organizativas El PRD avanza dificultosamente, entre las intrigas a que conduce la integración forzada de grupos y el acoso del gobierno de Carlos Salinas, que no se detiene ante el hostigamiento criminal (Casi 400 perredistas son asesinados en el sexenio, sin siquiera un simulacro de justicia) Al 94, Cárdenas llega con una organización fracturada El levantamiento del EZLN estimula nacional e internacionalmente a la izquierda, y el asesinato de Luis Donaldo Colosio deprime y aterra El gobierno procura, con éxito, hacerse del voto del miedo, y en el primer debate televisivo, del 12 de mayo de 1994, Cárdenas fracasa estrepitosamente ante la beligerancia histriónica de Diego Fernández de Cevallos La derrota, sustentada en el abuso del poder priísta, se interpreta como el fin de Cárdenas “Las vidas mexicanas no conocen un tercer acto”PRD persiste en su crisis de unidad y de propósito, aunque surge un líder en Tabasco, Andrés Manuel López Obrador La burocracia perredista no cree en el triunfo, sino en la feria de las posiciones, y, de nuevo, se da por nonato al partido En 1997, de modo arrasador, Cárdenas gana la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de México La izquierda se reanima Sin embargo, el desempeño de Cárdenas es errátil, inconsistente y sin respuestas persuasivas a la feroz campaña de acoso y calumnia del PRI y de numerosos medios informativos Cárdenas renuncia en 1999 a su puesto, y otra vez la burla: “Hará el ridículo”campaña empieza cercada por la indiferencia “Esto ya lo vimos” En marzo se nota una recuperación acentuada en los debates, y que conoce un salto sorpresivo con la actitud de Cárdenas en el “martes negro” de Fox En las regiones, Cárdenas es recibido por las muchedumbres entusiastas del “voto inútil” (Marcos dixit) Y el mitin en Ciudad Universitaria, desbordado, alegrísimo, tiene como paisaje contrastante la debacle del CGH, reducido a exclamaciones homófobas, gestos de odio y, al final, violencia doblemente irracional En las encuestas, Cárdenas sigue en tercer lugar, pero lo evidente es la inesperada y amplia respuesta a su llamado y en reconocimiento de su congruencia
C) Los votantes de Cárdenas
votantes de Cárdenas son el voto más unificado a la vista Ya se sabe: llenar plazas no colma las urnas, pero no son menospreciables estas movilizaciones del centro-izquierda en respuesta al deseo bipartidista de eliminar a uno de los grandes componentes del panorama político Y la presencia de los jóvenes y de las mujeres es muy destacada (Fox también las atrae, con lo que se ratifica el fin del monopolio priísta del voto femenino)voto probable de Cárdenas se localiza en sectores de profesionales, en las diversas minorías (indígenas, religiosas, sexuales), en los campesinos, en las colonias populares, en los estudiantes de escuelas públicas, en los reacios a conceder que la alternativa al PRI es la derecha Como sucede en los otros casos, del PRI y del PAN, la visión de México de los votantes del PRD no es lo suficientemente moderna ni globalizada, en buena medida porque luego del desplome del socialismo real, la izquierda mexicana no se ha reestructurado teóricamente Con todo, es una izquierda y un centro-izquierda más actualizados que sus antecesores, muchísimo más tolerantes, defensores de la diversidad y los derechos de las mujeres, críticos del sectarismo y el autoritarismo que han sido el patrimonio de la izquierda tradicional (La burocracia partidista no comparte esta renovación, más bien ocupada en la distribución de prebendas) Para muchísimos, Cárdenas es la alternancia a la disposición, mientras en el camino algo queda claro: la modernización genuina de México correrá a cargo de todos los sectores en contienda o no tendrá lugar Ya no se gobernará a solas, y el que definitivamente no podría gobernar es el PRI de los caciques, los contratistas, los cómplices de Fobaproa y el sindicato de la falta de escrúpulos








