Labastida despierta al dinosaurio
El PRI, dispuesto a todo para no perder
Carlos Acosta Córdova
El PRI, tras el debate del 25 de abril:
• El candidato Francisco Labastida Ochoa hace llamados vehementes a “defender al partido” para ganar las elecciones del 2 de julio pero admite que puede perderlas
• Esteban Moctezuma, el coordinador general de la campaña, se enfrasca en un pleito personal con Vicente Fox para descalificarlo y ubicarlo como lo peor que le puede pasar al país si ganara la Presidencia
• Arturo Montiel, gobernador del Estado de México, llama a cerrar filas, a la “unidad de todos los priístas”, e invita a Carlos Hank González a reunirse con el candidato Labastida, quien decía no querer nada con la familia del profesor, ni su apoyo ni sus recursos
• Roberto Albores, gobernador de Chiapas, da “línea” a la prensa local para que dé a Labastida como ganador del debate
• Óscar Levín, presidente del PRI capitalino, pide, grita a sus correligionarios, que dejen la autocomplacencia y “cuadrupliquen” el trabajo electoral
• El PRI se vuelca a descalificar las encuestas posdebate que, en su mayoría, dan a Fox como el triunfador La Coordinación de Prensa de ese partido filtra supuestas encuestas favorables a Labastida; agrega a sus boletines textos sin firma contra Fox; inunda las páginas de los periódicos de inserciones pagadas; gestiona una febril asistencia de Labastida a cuanta estación de radio y programas de televisión puede; no oculta su mano en titulares de diarios, que dan al candidato priísta no sólo como el ganador del debate, sino como la mejor opción para el país
Pánico, pues, en el Revolucionario Institucional
Con el profesor
Día tras día, luego del debate entre aspirantes presidenciales, el PRI no pudo ocultar su desesperación La noche misma del 25 de abril, las caras largas entre los principales del equipo de campaña de Labastida acusaban la aceptación implícita de que su candidato no había tenido el mejor desempeño
La seriedad y los gestos de preocupación —en la conferencia de prensa minutos después del debate— de Esteban Moctezuma, Emilio Gamboa, Guillermo Ruiz de Teresa, el coronel Gilberto Limón, Carlos Almada, Marcos Bucio, Eduardo Bours, Javier Treviño, y no se diga María Teresa Uriarte, la esposa del aspirante, contradecían los esfuerzos de Labastida por aparentar ante las cámaras aplomo, satisfacción, seguridad, convicción por un triunfo inexistente
Más tarde, después de la “celebración” del triunfo, en la Plaza de la República, junto al Monumento a la Revolución —donde casi 5 mil acarreados debieron ser animados hasta con mariachis para gritarle vivas al candidato—, un lúgubre Eduardo Bours, el encargado de recolectar fondos para Labastida, era la imagen viva de la derrota: bajo la lluvia, en medio de una plaza semivacía, caminaba solitario, cabizbajo, rostro contrito, manos en las bolsas del pantalón, sin rumbo cierto
Minutos antes, Labastida había dicho que en el debate se había sellado “el principio del fin” de Vicente Fox, quien —aseguró— ha hecho una “candidatura sólo con la palabra, porque atrás no trae hechos que lo respalden”
La información al día siguiente, en gran parte de los medios, confirmaba la certeza de todos ellos: lejos estuvo Labastida de ganar el debate
La preocupación, entonces, puso en acción al aparato priísta, y el candidato mismo encabezó la estrategia, que siguieron todos los días, de descalificar no sólo las encuestas —todas “antipriístas”, dijo— que dieron el triunfo a Fox, sino al panista mismo y a la oposición toda
El miércoles fue a Toluca Hizo eso y aseguró que los grandes avances del país, en todos los órdenes, han sido mérito de los gobiernos surgidos del PRI Y por ello llamó a cerrar filas en torno del partido, a defenderlo, para ganar las elecciones del 2 de julio
Pero en la vehemencia con que lo dijo se traslucía la preocupación resultante de la jornada del día anterior No fue poco lo que dijo La herida estaba fresca Al PRI, sugirió, se le escamotea el mérito de haber logrado los grandes avances que el país ha experimentado en las últimas décadas “Si alguien ha impulsado las transformaciones de México, ha sido nuestro partido y han sido los gobiernos emanados de nuestro partido, porque mientras nuestro partido hizo esos cambios, no hay capacidad en los otros partidos para impulsarlos”, dijo
Criticó también a los gobiernos estatales y municipales encabezados por la oposición: “¿Dónde está, dónde quedó el cambio que ofrecieron? Porque el tiempo ha enseñado que quien tiene la capacidad para hacer los cambios en el país es el Partido Revolucionario Institucional”
Y, por eso, pidió a sus correligionarios “defender (al partido) y luchar unidos por alcanzar el triunfo contundentemente en las elecciones del 2 de julio” Exigió a los priístas más “activismo político” para “llevar nuestra voz hasta los últimos rincones del país”: “tenemos que unir todos la voz de ustedes, la voz de los candidatos, la voz mía, para hacer la defensa del partido”
Pero más allá del llamado desesperado a defender al PRI, el acto celebrado en Toluca tuvo otros signos El gobernador Arturo Montiel le reunió a Labastida a todos los exgobernadores —salvo Emilio Chuayffet, que supuestamente andaba de viaje, como el mismo candidato dijo—, incluido Carlos Hank González, cuya presencia acaparó la atención
Y no era para menos Labastida, luego de las elecciones internas del PRI, en noviembre pasado, había sido enfático en señalar que no quería saber nada de los Hank, particularmente de Jorge, por su afición a los juegos, pero sobre todo por su apoyo decidido a Roberto Madrazo
Dijo el 19 de noviembre: “Jorge Hank no forma parte ni formará parte de mi comité de campaña Simplemente no estoy interesado en su apoyo” Dos semanas antes, el propio candidato había declarado que tanto Hank Rhon como su padre estaban detrás de la candidatura de Madrazo
Y en Toluca, el miércoles 26, un día después del debate, Carlos Hank pretendió desmentir los hechos
—Labastida había dicho que no quería el apoyo de los Hank —le preguntó uno del centenar de reporteros que lo asediaron a su llegada a la exhacienda Del Carmen, donde fue la comida con la “clase política” mexiquense con el candidato priísta
—No, yo creo que se equivocó usted —replicó el profesor
—Está publicado
—Nunca dijo que no quería el apoyo de los Hank
—Perdón que le insista, pero por supuesto que sí lo dijo estábamos presentes todos (los reporteros que, el 19 de noviembre, luego de un acto con cañeros, le escucharon a Labastida decir que no le interesaba el apoyo de la familia Hank)
—¿Ah, sí? Yo no
—¿Hay un distanciamiento entre usted y Labastida? —machacó otro
—No Nunca lo ha habido
—¿No están enojados?
—No
(Más tarde insistiría: “Nunca ha habido rompimientos, ni siquiera algún rozamiento Hemos sido amigos de hace muchos años”)
—¿Cabe usted en el “nuevo PRI”?
—Yo creo que sí Nunca he estado fuera del PRI
—¿Qué le aportaría?
—Experiencia, sabiduría política, popularidad
Y Labastida tuvo que apechugar Durante la comida tuvo al lado al profesor Hank y fue evidente que poco hablaron y apenas se miraron; se habían recibido con más cortesía que gusto y de igual forma se despidieron El profesor, a su llegada, se mostró escéptico del presunto triunfo de Labastida en el debate
—¿Cómo vio al candidato? —le preguntaron reporteros
—Muy bien
—¿Cree que ganó?
—No se trataba de ganar o de perder, sino de hacerlo bien y de que la gente quedara satisfecha de nuestro candidato
Luego, antes de la comida, Labastida fue interrogado sobre su relación con el profesor y su familia y sobre cómo debía considerarse la presencia de aquél en el evento Fue parco el candidato: “Es una reunión de la clase política mexiquense Los exgobernadores están presentes” No respondió lo demás
Pero la presencia de Hank encajaba precisamente en el llamado a la “unidad de todos los priístas” que hizo el gobernador Montiel y el llamado a la defensa del partido entre toda la militancia
Para Esteban Moctezuma, la presencia de Hank en la comida de Labastida con la “clase política” local no tuvo ningún significado especial, nada simbólico La comida, con todos los que estuvieron —dice en entrevista—, se programó desde antes del debate “No hubo nada de particular Punto”
Los analistas, empero, lo interpretan de otra manera Por ejemplo, Jorge Castañeda —entrevistado por el reportero Antonio Jáquez— dice que Labastida no puede romper con lo que llama el “viejo PRI” “El viejo PRI es el que saca los votos El viejo PRI es el que maneja el aparato El viejo PRI es el que pone la lana, el que forma los equipos El viejo PRI es el de los gobernadores, el de los líderes sindicales, el de los comisarios ejidales, el de los delegados distritales Ese es el viejo PRI, el que gana las elecciones; ese es el aparato”
—No hay distanciamiento, entonces
—Ahí está la foto del Estado de México, que demuestra que le es imposible a Labastida pretender ser el candidato del nuevo PRI y rodearse de Hank y de los demás exgobernadores
Hacer lo contrario, “tomar distancia de Zedillo y realmente romper con el viejo PRI —que le hubiera dado alguna credibilidad a su pretensión de ser el candidato del cambio—, le hubiera enajenado el aparato y le hubiera costado la elección”, dice Castañeda
El diablo mismo
Del desasosiego que priva en el PRI, el propio Esteban Moctezuma ha dado muestras Se ha dedicado a atacar a Vicente Fox y en cuanta entrevista de prensa ofrece, lo pinta como la más pura encarnación del mal No es poco lo que le ha dicho: mentiroso, demagogo, peligroso, incongruente, falso, falto de seriedad, aberrante, con problemas de personalidad, ignorante, deshonesto, promete lo que no puede cumplir y con alguien así —repite Moctezuma— el país se iría al abismo “Como presidente, el país se le reventaría en las manos”, asegura
Llegó al extremo de decir que se jugaba su carrera política, que renunciaría, si no demostraba que Fox miente cuando dice que la cobertura de educación primaria en Guanajuato es de 99% Hasta pagó desplegados en periódicos para señalar que dicha cobertura es menor a 66%
—Los discursos del candidato, de personajes connotados del PRI llamando a cerrar filas, a la unidad y a la defensa del partido, y las críticas que usted hace a Fox, muestra más bien desesperación, temores en el PRI —se le comentó a Moctezuma
—No hay nada de eso Hay confianza en que tenemos al mejor candidato Hay certeza de que el partido tiene las mejores propuestas Hay una gran convicción de que el candidato es un hombre que tiene atributos muy importantes que valora el pueblo de México
—¿Cómo explica entonces la creciente preferencia por Vicente Fox?
—Tampoco hay tal Inclusive en las encuestas que lo dan como ganador del debate se ve que la preferencia por Fox baja dos puntos o algo así Además, hay qué preguntarse quiénes lo prefieren Él mismo ha dicho “a mí me apoyan los ricos” Si ustedes le preguntan a la gente que tiene Internet sobre su preferencia electoral, pues es una preferencia más orientada precisamente hacia el extracto (social) que apoya a Vicente Fox
—No son pocos los que creen que Fox le provoca temor al PRI
—Lo único que nos provoca esta campaña más competida es a estar más alerta a tener más agudeza de miras y, sobre todo, una cosa que es muy importante: seguir empujando la construcción de un nuevo PRI, seguir impulsando esa transformación interna, porque el cambio en México pasa por el cambio dentro del partido
—El propio candidato admitió, en el ITAM, que el PRI puede salir derrotado en las elecciones
—Lo que pasa es que Labastida es un hombre absolutamente honesto Además, fue una pregunta tramposa En su respuesta el candidato atendía más bien al respeto de la legalidad Pero no puede interpretarse como que está admitiendo la derrota o que estemos preparándonos para perder No hay que caer en ese juego
Fue la alumna María Fernando Cánovas, de derecho, la que hizo admitir a Labastida la posibilidad de una derrota:
—Suponiendo que usted pierde las elecciones, y le pido que en su respuesta contemple esa situación, ¿qué pasará con el PRI como partido de oposición?
—Obviamente no deseo que se presente ese escenario, y estoy trabajando para ello Pero si llegara a ocurrir, yo creo que el PRI tendría un proceso de examen, de reevaluación, de evaluación de qué hizo bien y de qué hizo mal, como toda institución que desea cambiar y superarse, y de ahí nacerían cambios en el partido que le imprimirían una nueva cara, una nueva vitalidad
Fue también en el ITAM —donde todo estuvo preparado para que el candidato saliera bien librado, aunque se llevó abucheos y gritos de “¡Da pena!”, “¡Cobarde!” (por no quedarse más tiempo a responder preguntas) y “¡Viva Fox!”— donde Labastida tuvo que reconocer que el “nuevo PRI” no existe como tal
Marco Antonio Fernández, de Ciencias Políticas, le dijo: “En las listas de (candidatos a) senadores del PRI vemos a gente como Gutiérrez Barrios, Gamboa Patrón, Bartlett sólo viejos priístas”, y le preguntó si eso no era contradictorio con lo que viene diciendo en campaña
Y Labastida admitió, en su respuesta, que el nuevo PRI “está en gestación”, que el PRI es un partido en transición en el que coexisten varias generaciones de priístas, “pero estamos empujando porque el nuevo partido surja y se renueve y esté cada vez más actualizado con relación a las demandas de la gente”
Triunfo a fuerzas
Muchas otras son las muestras del miedo que experimenta el PRI Por ejemplo, casi a la medianoche del mismo día del debate, la Coordinación de Prensa del PRI envió a los medios un boletín en el que relataba la celebración, en el Monumento a la Revolución, por el “exitoso” desempeño del candidato
“Festejan en la Ciudad de México triunfo de FLO”, cabeceaba el boletín, y más abajo: “Esta noche cientos de automovilistas recorrieron la ciudad en abierta manifestación victoriosa” Y también: “De la Plaza México al Monumento a la Revolución el trayecto de una amplia caravana vehicular en apoyo de Labastida”
Pero pegado a ese boletín oficial, llegaron una encuesta de empresa desconocida que le daba un contundente triunfo a Labastida en el debate y otro “boletín de prensa”, sin autor, con el título “Fox mintió en el debate”, en el que relataba las mentiras “rotundas” que ha dicho Fox respecto de la privatización de Pemex, sus logros como gobernador de Guanajuato y su relación con el Fobaproa
Otra: en los estados, las dirigencias estatales del PRI y aun los gobiernos desplegaron otra campaña a favor de Labastida: indujeron a los periódicos locales a titular sus primeras planas con el “triunfo” del candidato en el debate y, los siguientes días, a denostar a Vicente Fox El caso más ilustrativo fue el del gobernador de Chiapas, Roberto Albores, quien, a través de su coordinación de comunicación social, “ordenó” a varios periódicos titular en sus primeras planas el triunfo de Labastida
Intensa también ha sido la actividad del personal de prensa de la campaña de Labastida Tras el debate, los periódicos se han visto inundados de notas pagadas —inclusive en primera plana— y desplegados con las propuestas del candidato
Más todavía: desde la noche del debate y todo el miércoles 26, Labastida se la pasó dando entrevistas en radio y televisión, personalmente o por teléfono, en las que lo mismo denostaba a Fox —”chaparro de ideas”, le dijo en una; “el cambio sólo está en su boca”, en otra— que se autoelogiaba y se decía la mejor opción para el país
El PRI y su candidato cerraron la semana con la misma estrategia: atacar a la oposición en general, en particular al PAN, y poner al PRI como la única opción para un futuro promisorio El viernes, en un desayuno con la estructura priísta en el Distrito Federal, Labastida aseguró, a gritos, que el PRI va a ganar en el país y en la capital
“Vamos a ganar porque la gente del Distrito Federal ya aprendió que el cambio que le ofrecieron fue un cambio para atrás; porque hoy la ciudad está peor de cómo la gobernábamos cuando el PRI tenía la responsabilidad de conducir los destinos de esta ciudad; porque han crecido los problemas de violencia, porque no se han atendido las demandas, porque no tienen cuadros que sean capaces de atender a toda la población porque aquí se demostró, como se demostró en Guanajuato, que los cambios fueron en reversa Por eso vamos a ganar”
Pero hasta antes de que hablara el candidato presidencial, el acto no prendía Tanto que Jesús Silva Herzog —”los oigo muy callados”, les dijo a los 3 mil priístas reunidos— tuvo que encabezar la porra de “¡Se ve, se siente, Labastida presidente”
Y para animarlos más, preguntó: “¿Hay alguna duda del triunfo el próximo 2 de julio?” Y todos, a coro: “¡No Vamos a ganar!” Y se siguieron “¡Vamos a ganar!”
Y luego, Óscar Levín, líder del PRI capitalino, siguió con la talacha de atacar a Vicente Fox Después de felicitar “calurosamente” a Labastida “por su éxito en el debate”, se fue contra el panista:
“Menudo susto se llevó la derecha atrasada; menudo susto se llevó el candidato lengua larga de la región Éste es el principio del fin de los señores del bandazo y la contradicción permanente; el principio del fin de quienes degradan la política; el principio del fin de los candidatos inventados por la mercadotecnia; el principio del fin de la reacción disfrazada de cambio”
Y aseguró: “Labastida los va a derrotar a ellos, a sus amigos, a sus secuaces y a sus intelectuales de bolsillo”
Pero reconoció, entre líneas, que Fox no es enemigo fácil de vencer Exigió a sus compañeros dejar las “autocomplacencias”, desplegar el “máximo esfuerzo” y “cuadruplicar el trabajo electoral”
—¿Por qué el miedo a Vicente Fox? —se le pregunta a Esteban Moctezuma
—Ningún miedo Nosotros tenemos al mejor candidato Fox lo único que ofrece es mercadotecnia política Pero eso no resuelve los profundos problemas del país, los de índole ecológica, los demográficos, los de pobreza, los del impacto tremendo de la inserción de México en la globalización








