Clérigos y fieles reclaman cambios en la conducción de la Iglesia católica

Clérigos y fieles reclaman cambios en la conducción de la Iglesia católica
Contra la “simonía” oficial
Señor director:
Desde mi condición de católica, he seguido con interés las reflexiones y señalamientos de su colaborador Javier Sicilia en torno del comportamiento poco evangélico de ciertos prelados de nuestra Iglesia
Me parece muy grave que no se valore con justicia, en el seno de la misma Iglesia católica mexicana, la preocupación honesta e íntegra de una conciencia que, como la de Sicilia, defiende la inalienabilidad de los principios esenciales del Evangelio de Cristo, y que tiene la congruencia de dirimir con acierto lo que significa ser cristiano
El Evangelio no es dúctil ni maleable; no debe estar sometido al arbitrio ni a las expectativas de unos cuantos; tampoco puede adaptarse a la conveniencia o a los intereses espurios de ciertos grupos o facciones; no es susceptible de usufructuarse, enajenarse o arrendarse para obtener prebendas, riquezas o poder
Cristo fue muy claro cuando dijo: “Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios”, y también fue contundente al expresar: “Al que se le ha confiado más, se le exigirá más” Es decir, a los sucesores de los primeros apóstoles, los sacerdotes católicos, y a quienes la responsabilidad de conducir a la grey por el camino de la palabra evangélica y de velar por que permanezca el verdadero espíritu de la génesis cristiana
No es posible contemplar sin vergüenza el comercio abominable que se ha hecho (y se hace) de la religión católica, la mayoría de las veces propiciado por aquellos apóstoles de Cristo que hacen de la Iglesia (el cuerpo místico de Cristo) una cueva de ladrones Un ejemplo, el deleznable negocio de la imagen guadalupana, que ha invadido el ámbito de la especulación y de los juegos de azar, en los boletos de la lotería instantánea
Me pregunto: ¿Quién o quiénes autorizan este tráfico especulativo? Es incongruente protestar y rasgarse las vestiduras cuando algún político intenta usar esa imagen como estandarte en busca de votos, y quedarnos callados cuando es desechada en los pestilentes botes de basura, cada vez que la fortuna no acude a la convocación que se le hace mediante la fórmula: “Ráscale, ráscale, la suerte está de tu parte” Este abominable y detestable comercio ya fue tipificado por San Pablo, y se llama simonía
En cuanto al llamado “club de Roma”, me gustaría saber si tiene nexos con ese otro Club de Roma (de tendencia fascista) que postula el control del crecimiento poblacional (a ultranza) de las mayorías marginadas por considerar que amenaza los privilegios de las clases y países más poderosos, como se infiere en el informe contenido en Los límites del crecimiento (Fondo de Cultura Económica, 1973)
Espero que la posición crítica del señor Javier Sicilia sirva para despertar (dentro de nuestra Iglesia) más conciencias que se sumen en defensa de los principios inherentes al Evangelio de Cristo (Carta resumida)
Atentamente
Aglae Margalli
Baja California
“Pastores, no funcionarios”
Señor director:
Le solicitamos publicar la presente carta, en calidad de exalumnos del Seminario Regional del Sureste (Seresure), indignados por los comentarios sin caridad evangélica ni fundamento que hizo el licenciado Héctor Fernández Rousselon en torno del cierre de nuestro seminario (Palabra de Lector de Proceso 1219)
El Seresure representaba la esperanza no sólo para una diócesis, sino para la región pastoral Pacífico Sur y otras regiones marcadas sobre todo por situaciones de injusticia, pobreza, dominación y explotación por parte de quienes detentan el poder convirtiéndose en “ricos cada vez más ricos a costa de pobres cada vez más pobres”
Esta expresión no fue tomada de ninguno de los manuales de guerrilla que calumniosamente menciona el licenciado Héctor Fernández, sino que procede de los documentos de Puebla, de Medellín y de Eclessia en América
Es triste que se destruya el proceso pastoral de compromiso y opción evangélica de la Iglesia hacia los pobres dándole prioridad a intereses mundanos como la fama, el dinero, el prestigio y el poder, contra el conjunto de las Sagradas Escrituras y la Buena Nueva del Reino de Dios, que entre otras cosas significa igualdad, dignidad y respeto a la vida de los demás
En las aulas se nos enseñó el amor a la vida sin diferencias ni distinciones; a pedir perdón por las faltas cometidas; a seguir principios teológicos y morales para no romper la comunión y la armonía, y a poner los diferentes dones que Dios nos ha concedido al servicio de los demás, desinteresadamente
La vida en el interior del seminario estuvo marcada por valores comunitarios que con muchos esfuerzos y al paso del tiempo logramos concretar aunque éramos de diócesis tan diversas como las de Tapachula, San Cristóbal de las Casas, Acapulco, Oaxaca, Tehuacán, Nezahualcóyotl y Tehuantepec, entre otras, así como de las prelaturas de Huautla y Mixes, guiadas por la colegialidad y caridad episcopal que aplicaban nuestros señores obispos y que en la actualidad tanta falta hacen en nuestra Madre Iglesia
Nos indignan los comentarios que atentan contra la dignidad de las personas y que pretenden destruir su personalidad moral, todo por querer defender la fama y prestigio de una sola persona que, en nuestra visión, debe retomar el servicio de pastor y propiciar la comunión, la participación y el respeto a los demás obispos y sacerdotes, como lo marca el Código de Derecho Canónico
No debemos olvidar que, ante todo, somos pastores, no funcionarios del Evangelio en busca del ascenso al poder Jesús dijo repetidas veces a sus discípulos: el que quiera ser el primero, que se haga el último, y el que quiera ser el más importante, que sea el servidor de los demás
Aunque en el Seresure teníamos limitaciones, y con caridad fraterna se las hicimos saber a los señores obispos visitadores, Emilio Berlié Belaunzarán y Alberto Suárez Inda, ellos expresaron a toda la comunidad del seminario (alumnos y formadores) que no habían encontrado errores doctrinales, sino buena disposición y caridad evangélica, con muchas inquietudes y creatividad
Que Dios y la historia juzguen nuestros actos (Carta resumida)
Fraternalmente
Presbíteros: Bernardino Macías Vera y Anastacio Hidalgo Miramón (diócesis de Tehuacán); Víctor Villalobos Baltazar y Carlos Mario Robledo de León (prelatura de Huautla); Juan Ignacio Ortega, Marcelino Rivera Cortez, Ranulfo Pacheco López, Víctor Cabrera RodrÍguez, José Manuel Sánchez (diócesis de Tehuantepec) y diÁcono AdÁn Carrasco Ambrós (prelatura de Huautla)
Para “un auténtico católico”
Señor director:
Le agradecería publicar esta carta, dirigida al señor Javier Sicilia
Estimado señor Sicilia:
Las palabras siempre serán insuficientes para expresar la dicha que experimenté al leer su artículo Mi Iglesia (Proceso 1221) Como usted, soy católica, amo a mi Iglesia y me considero viva gracias a ella
Lo felicito porque, con el valor y la sencillez de su pluma, ha expuesto lo que seguramente millones de católicos hemos querido gritar, sobre todo en circunstancias de ignominiosa injusticia
Esté seguro de que el maravilloso don que Dios le dio para escribir lo está empleando como auténtico católico Gracias por decir todo aquello que muchos no sabemos decir y, además, opino que hay que respetar los Acuerdos de San Andrés y liberar a todos los universitarios presos
Atentamente
Doctora Luz María Anaya Castillo
Avenida Salvador Nava 118
Colonia Universitaria
San Luís Potosí, SLP