Giras alocadas, actos bien armados, públicos numerosos
El estilo de Fox soporta hasta contradicciones y deslices
Francisco Ortiz Pinchetti
“¡Chiquillos para arriba!”, pide, ordena Vicente Fox ante la plaza rebosante “¡Échenlos para arriba, quiero verlos!” Y sobre el mar de cabezas aparecen, levantados en vilo, decenas de pequeños “Ante estos chiquillos, ante nuestros hijos, —dice con tono grave— me comprometo a dedicar cada latido de mi corazón, cada segundo y cada minuto de mi tiempo, para cambiar a nuestro querido México”
La escena, que se repite invariable —textual— en cada mitin, en cada acto masivo de la campaña, antecede al juramento que el candidato pide a sus seguidores, una vez invitados a levantar la mano con la “V” de la victoria:
—¿Se comprometen a dedicar un poco de su tiempo a la semana para conseguir otros 10 votos?
—¡Sííí! —responde la multitud
—¿Se comprometen a acompañarme el 2 de julio a sacar al PRI de Los Pinos?
—¡Sííí! —estallan en júbilo los foxistas
El candidato, feliz, con ambos brazos en alto, en las dos manos la “V” de la victoria, remata:
“Me voy confiado: Vamos a ganar ¡Que Dios los bendiga!”
Ese es Fox en su apogeo Su campaña pasó ya el punto de ignición y despega Tienen éxito sus alocadas giras, con base en actos bien armados, concurridos, alegres casi siempre Cada vez más sale de los salones y locales cerrados y arriesga enfrentar públicos mayores, más ajenos, en calles y plazas Y tiene éxito
Le va bien con los empresarios, con los banqueros, con los agricultores ricos, lo que parece lógico y natural; pero también con los estudiantes y los campesinos, los maestros, los colonos, los artistas, los indígenas Y súper bien con las mujeres
Todo un caso
Sus contradicciones, su criticada inconsistencia, sus frecuentes deslices verbales más que afectarlo parecen favorecerlo Todo se le resbala Sus contrincantes electorales le ayudan con sus ataques: Han convertido a Fox en tema de sus campañas
El resultado se refleja en las encuestas, que, en promedio, coinciden en ubicar al exgobernador panista de Guanajuato y al priísta Francisco Labastida Ochoa en un “empate técnico”, con alrededor de 40% de la intencion de voto cada uno de ellos Sólo que Labastida tiende a la baja y Fox a la alza
Y faltan todavía cuatro meses para las elecciones
No soy monedita de oro
Fox el patán Fox el oportunista Fox el caudillo, el bravucón, el lenguaraz, el atropellado, el inculto, el lépero Tiene la rara virtud de que le endilguen sambenitos que acaban por favorecerlo En los medios de comunicación, usa electoralmente el estandarte de la virgen de Guadalupe, profana la campana de Dolores, convoca a una nueva Guerra Cristera, equipara a la Iglesia con el PRI, agradece a los banqueros la ruina de este país Y cuando aclara o desmiente, se hace bolas solo o “recula”
De escándalo en escándalo, sin embargo, asciende en las preferencias electorales y empieza a llenar plazas: Veracruz, Cozumel, Mérida, Morelia, Guadalajara, Puebla
No puede decirse que tenga “mala prensa”; pero la mayoría de los medios no refleja todavía la realidad de su campaña, más allá de los dimes y diretes, las ocurrencias o los dislates: “Declaración mata crónica”, dicen los reporteros
En algunos lugares, como en Aguascalientes, ha tenido roces fuertes con algunos informadores locales que tratan, según él, de ponerle “cuatros” En cambio, mantiene un trato cordial y hasta amistoso con los periodistas que cubren permanentemente su campaña
Es un candidato que se tutea y guasea con los reporteros Cuando menos en tres ocasiones en lo que va de este año se ha trepado al camión de prensa para platicar off the record con ellos Y a veces, como en Pátzcuaro, hasta accede a su petición de ampliar alguna afirmación en el mitin siguiente Sin embargo, de repente desliza reclamos a la prensa que lesionan esa relación, aunque luego trata de sanar cualquier raspón
“Reconozco que en la mayoría de los medios hay una gran objetividad, apertura y pluralidad”, dijo ante más de 2 mil estudiantes poblanos, el jueves 9 de marzo, luego de coincidir con uno de ellos en que persisten prácticas de corrupción en la prensa mexicana
Echó enseguida, ahí mismo, una de las suyas:
“Qué más quisiera que los medios hubieran informado de los aplausos que nos dieron ayer las miembras del sindicato de la Asociación Sindical de Trabajadoras de Aviones”
Y es que a su lado, los pescadores de gazapos pueden llenar sus redes en una sola jornada Cada tercer día dice depradar por depredar o pristinos por prístinos, sin que ninguno de sus asesores se percate
Por lo demás, el discurso repetitivo del candidato de la Alianza por el Cambio no ofrece normalmente nuevos matices informativos No hay nota Y no es que Fox no haga propuestas Las expone, siempre, sobre distintos tópicos, en cada uno de sus actos de campaña Lo que pasa es que son las mismas: Nuevas para cada auditorio, pero reiterativas para quien sigue permanentemente su campaña Sus postulados centrales son cinco: Desarrollo económico con rostro humano, revolución educativa, seguridad y justicia, buen gobierno y financiamiento para el desarrollo De ellos deduce, luego, 65 propuestas concretas
Eso sí, tiene la habilidad de dar frescura con su vehemencia a frases que hace sentir nuevas aunque las haya repetido dos o tres veces ese mismo día, decenas de veces en la campaña
Así, repite textual en cada caso que quiere “hacer de México un país exitoso y triunfador” y que alentará “el maravilloso mundo de la micro, pequeña y mediana industria” Se refiere a los pobres de México como aquellos “a los que les tocó bailar con la más fea” y promete que ellos “serán mano en mi gobierno” Elogia “a las maravillosas maestras y a los maravillosos maestros” Convoca a una “revolución educativa” y asegura que “ningún joven ni ningún chiquillo se quedarán por razones económicas sin la posibilidad de alcanzar su proyecto educativo” y que con base en los microcréditos “cualquiera podrá tener su changarro”
La cita de Cicerón es infaltable cuando se encuentra con estudiantes “Él decía —señala muy solemne— que el cuerpo se cansa y lo material se acaba, pero que lo verdaderamente valioso está en el espíritu”
En actos campesinos no le falla:
“Cuando veo sombreros me siento como en casa Reciban un saludo desde el ejido San Cristóbal, municipio de San Francisco del Rincón, allá en Guanajuato, donde tienen todos ustedes su casa”
Rara vez sorprende con una idea novedosa Ocurrió en Tijuana, cuando le preguntaron sobre su propuesta en materia de salud:
“Será como en Domino’s Pizza: a menos de media hora de su casa, toda familia tendrá atención médica de calidad”
Independientemente de la cobertura a sus actividades de campaña, el controvertido candidato de 57 años de edad realiza una intensa tarea de difusión de su imagen y sus postulados mediante entrevistas con los diferentes medios En cada ciudad importante que visita dedica al menos un par de horas a esa actividad Cubre con ellos auditorios insospechados En lo que va del año, según la contabilidad de su jefa de prensa, Martha Sahagún, ha concedido alrededor de 500 entrevistas exclusivas a medios de prensa, radio y televisión tanto locales como nacionales “Un promedio de ocho por día”, dice ella “Aunque hubo un día en que concedió 16”
Eso, además de una veintena de entrevistas con medios extranjeros, particularmente norteamericanos y latinoamericanos Y es que ya le echaron ojo El reportero Sam Dillon, de The New York Times, por ejemplo, lo acompañó en sus giras de las dos últimas semanas
El chirrión por el palito
Vicente es formal en escenarios formales, a los que asiste con traje y corbata y donde generalmente lee su discurso escrito Así ha ocurrido en sus encuentros con empresarios, economistas, académicos u otros profesionales Es un Fox que se mira artificial, en camisa de fuerza
Siempre que puede, da un tono de informalidad a su campaña Y no sólo por su atuendo, que en las giras invariablemente incluye la camisa azul arremangada, sus botas y su infaltable hebilla, sino por su actitud desparpajada, suelta Con mucha frecuencia, como durante un desayuno en Chalco con líderes sociales, se asume como maestro de ceremonias y es él quien invita a los asistentes a tomar el micrófono para exponer la situación de su comunidad
“A ver, a ver, una mujer que pase a platicarnos como están las cosas por acá”, invita “Y también un maestro, una maestra, a ver”
En Pátzcuaro, de plano se sentó en el piso del estrado y desde ahí dialogó con el público Y en Oaxaca, pronunció todo su discurso con un par de niñas mazatecas en los brazos
Es su estilo
Versátil, impredecible, invita a comer rosca de Reyes a los locatarios priístas que lo abucheaban en el mercado de San Juan de Dios en Guadalajara; viaja a Monterrey para ser ungido por un millar de mujeres —que lo jalonean, lo abrazan, lo colman de besos— como el “Luis Miguel del Bajío”; camina a trancos entre colonos miserables de La Pochota, a las afueras de Veracruz, que lo cubren de peticiones; aguanta el hedor y dialoga con pepenadores en el inmundo tiradero de basura de Tampico; se emociona ante el coro de 2 mil 200 muchachos y muchachas del albergue Villa de los Niños, en Chalco
A la plaza de Tierra Blanca, en Veracruz, llega a caballo al frente de 300 jinetes En Tlalnepantla, está a punto de caer al pretender subir a una patineta y en San Juan del Río se calza un casco y trepa en una motocicleta En Santa Clara del Cobre agarra el marro y se pone a forjar una pieza de cobre, como momentos antes lo hicieron los artesanos locales En Veracruz se encarama en la defensa de una Suburban y así recorre las calles pletóricas de jarochos que le dan la bienvenida
Fox, literalmente, se baña en sus seguidores, sin que lo impidan sus siempre amables guaruras Al llegar a los actos masivos, y sobre todo al retirarse, suele ser envuelto por decenas de manos que buscan un saludo Él reparte sonrisas y autógrafos, posa para las fotos al lado de sus fans En Mérida, al terminar el mitin en la plaza de La Mejorada, tardó más de 20 minutos en llegar a su autobús: a su paso se cerró un mar de yucatecos
La gente sigue sus discursos con atención, pero lo que más le importa es ver a Fox, que sabe poner acentos corporales a sus intervenciones y logra conectar con un auditorio al que le encantan —y le festeja— su frases ya típicas, como su invitación a “sacar al PRI de los Pinos” o sus advertencias sobre “las tepocatas, sanguijuelas, víboras prietas y demás alimañas” que le saldrán en su camino a la Presidencia de la República
El acabóse son sus encuentros con mujeres, generalmente desayunos a los que concurren un millar de ellas en promedio Lo mismo en Monterrey que en Apizaco, en Tijuana o en Mérida, las foxistas no se detienen ante nada Desde que llega se lo quieren desayunar Lo abrazan, lo besan, lo jalan Hacen cola para que les firme un autógrafo en el boleto del evento o para tomarse una foto a su lado
A la salida, su rostro es una máscara carmín
Tiene humor el candidato
“Soy de rancho”, dice él mismo “A veces me aviento mis chascarrillos y las que llaman malas palabras, pero es nomás de vez en cuando”
Y a veces, también, le gana la risa Como en Akil, en la región maya de Yucatán, donde un grupo de simpatizantes detuvo el camión en que viajaba para hacerlo bajar y hablar en improvisado mitin Los pobladores le hablaron del reparto que hace el gobernador Víctor Cervera Pacheco de bicicletas, pollos, láminas y otros regalos con fines proselitistas “Agárrenle a Cervera las bicicletas —recomendó Fox— Agárrenle los pollitos pero no los huevitos”
De lengua me como un plato
El estilo ranchero de su atuendo, sus ademanes, el tono de su voz, concuerdan con el gusto de Fox a usar dichos y términos campiranos, muy coloquiales
Así, dice que los funcionarios federales “se sienten la mamá de Tarzán” cuando llegan a los estados, que los agricultores siembran sus campos llenos de ilusiones pero a la hora de comercializar su producto “el gozo se va al pozo”, que los mexicanos “ya no sentimos lo duro sino lo tupido” y que “andamos arrastrando la cobija”, que los banqueros “se despacharon con la cuchara grande”, que con el gobierno del cambio “otro gallo les va a cantar” a los que “les ha tocado bailar con la más fea”, que “los chipocludos nos train a maltraer, como decimos en el rancho”, que “ahí se lo aiga a los priístas cuando llegue el nuevo gobierno”
Miuna, cuaco, changarro, paliacate, cuate, enaguas, amigocho, son términos comunes en su lenguaje Él lo defiende: “Hablo como habla la gente, de manera sencilla, directa, clara, sin recovecos No sé por qué hacen tanto irigote”
Su fama de lépero tiene en realidad poco sustento Su vocabulario soez no va más allá de un “ni madres” o un “carajo” El término “marranadas”, que acuñó en 1991 para definir lo ocurrido en las elecciones estatales de Guanajuato, lo reserva para casos muy especiales Como la revocación hecha por el Tribunal Federal Electoral de la autorización del IFE para que su fotografía o al menos su silueta apareciera en las boletas electorales
Raro que Vicente pierda la sonrisa A veces denota cierta rabia, como cuando en la placita de Tarecuato, una pobre comunidad purépecha de Michoacán, advirtió indignado: “¡No puede ser que los niños purépechas y los niños indígenas de todo México sigan tragando puros frijoles y tortillas toda su vida!”
Un candidato diferente, sin duda, que rompe paradigmas, brinca trancas, pisa alimañas, carga niños, besa mujeres e, incansable, persigue su objetivo: la Presidencia de México
“Fox es como es”, dice Fox mismo








