Aspiración de jóvenes indígenas: su camioneta y su “cuerno de chivo”

Aspiración de jóvenes indígenas: su camioneta y su “cuerno de chivo”
La Tarahumara, hoy: vivir en el narco
Alejandro Gutiérrez
CUITECO, SIERRA TARAHUMARA – Armados con sus “cuernos de chivo” y drogados, Heladio Araujo Torres y los hermanos Fortunato, Serafino y Octaviano Torres Cota, llegaron a lo más agreste del barranco de Batopilas, en mayo de 1998, con el fin de presionar a Fidencio Palomo Oláis y su esposa Agustina Torres Rodríguez, para que abandonaran la ranchería Rincón de Papante
Ante la negativa de los ancianos, los agredieron físicamente, destrozaron sus pertenencias y los amenazaron de muerte si no abandonaban la comunidad Necesitaban esas tierras, les dijeron, para cultivar drogas
Don Fidencio caminó durante cuatro horas para llegar a la subagencia del Ministerio Público de Batopilas y denunciar los hechos, pero no le hicieron caso Acompañado por su esposa, se refugió en el monte
A la fecha, los ancianos están en espera de que sus agresores sean aprehendidos y les garanticen su seguridad Han insistido sobre su caso ante dos procuradores de justicia y acudido al Instituto Nacional Indigenista, pero no pueden regresar a su pueblo
Los agresores forman parte del grupo que encabezan los hermanos Domingo, Leobardo y Loreto Araujo e Israel Medina Chávez, quienes tienen órdenes de aprehensión por delitos cometidos a partir de 1989: seis homicidios, una violación y dos más por lesiones dolosas, pero ninguna ha sido cumplida Y ahora se dedican al narcotráfico, problema que se ha extendido en la Sierra Tarahumara
El obispo de la Diócesis de la Tarahumara, José Luis Dibildox, señala que “la juventud indígena está envuelta en las garras de la adicción a la mariguana y en algunas zonas de la región la comunidad mestiza consume cocaína La Tarahumara no sólo es zona de producción de drogas, sino que ahora es consumidora de las mismas”
Denuncia: “Los narcotraficantes pagan a sus principales socios en especie, es decir, con droga, y estos la comercializan, en un afán miserable de tener clientela cautiva”
También los gobernadores indígenas de Urique y Guazapares advierten sobre este problema
“Pongan atención a los muchachos de la escuela, porque los chutameros (mariguaneros) les dan la yerba y los traen todos drogados y locos; hay muchachos vagos vendiendo armas y afectando a las comunidades”, denunció Arturo González Rascón, uno de los 50 gobernadores tarahumaras, ante el procurador de Justicia del estado en una reunión realizada en esta comunidad cercana a los límites con Sinaloa
Dibildox, casi todos los presbíteros y los agentes de pastoral que trabajan en la zona, coinciden en señalar que familias enteras se involucran en las labores de cosechar o cuidar los sembradíos de mariguana o amapola, con el fin de obtener dinero
“Cientos de jovencitos abandonan las aulas para irse a levantar la chutamam cuando es época de cosecha; los salones se quedan vacíos”, señalan algunos profesores indígenas
Mariano Herrán Salvatti, fiscal especial de Atención a Delitos contra la Salud, acepta que en la Sierra Tarahumara, zona en la que históricamente se han cultivado drogas, actualmente se ha arraigado la “subcultura del narcotráfico, en la cual influyen desde la vestimenta que usa la gente, la música que se escucha y hasta el cine que se ve, y el propósito es imitar a los narcotraficantes”
El funcionario explica que por ello el procurador general de la República, Jorge Madrazo, “se ha preocupado de que las diversas dependencias federales y los gobiernos de los estados pongan en marcha programas que ayuden a romper con esa subcultura del narcotráfico y acaben con el problema de las adicciones”      
En su entrevista con Proceso, el obispo Dibildox sostiene: “No los justifico, porque no está bien que trabajen con la yerba, pero los entiendo, porque la población de la Tarahumara no tiene alternativas de trabajo”
El sacerdote del poblado de San Rafael, Gabriel Parga, lo respalda: “La gente nos deja callados cuando nosotros les decimos que no se metan a cosechar o a cuidar la droga, y nos responden: ‘¿Quiere que se muera de hambre mi familia?’ Y es que honestamente no hay trabajo ni dinero De todos modos, no quitamos el dedo del renglón”
La Procuraduría General de la República y la Secretaría de la Defensa Nacional han reconocido que municipios como Guadalupe y Calvo, Guachochi, Morelos, Batopilas, Urique, Guazapares, Chínipas, Uruachi, Moris, Bocoyna y Balleza, son zonas reincidentes en el cultivo de enervantes
La Tarahumara colinda con Sonora, Sinaloa y Durango, y la zona aledaña a estos dos últimos estados se conoce como el triángulo dorado del narcotráfico
“Migración” de responsables
Entrevistado en sus oficinas de la Ciudad de México, Herrán Salvatti explica que la PGR pretende que otras dependencias, como las Secretarías de Educación Pública y de Salud, impulsen tareas tendientes a disminuir la influencia del narcotráfico en el área geográfica donde está Tarahumara, formada por el macizo montañoso donde confluyen Chihuahua, Durango y Sinaloa
Informa que en esa zona se llevan a cabo programas de intercepción de cargamentos y de erradicación de cultivos ilícitos Aclara que no hay “aseguramientos” importantes de cocaína o heroína, peor sí de mariguana El mayor esfuerzo se ha dedicado a la tarea de erradicación de áreas de cultivo tanto de mariguana como de amapola
Presente en la entrevista, el general Oliver Cen, responsable de Coordinación de Operaciones de la Fiscalía, explica que en materia de siembra de drogas es frecuente “la migración” de los responsables de los cultivos de un estado a otro para evadir la acción de la justicia
Según Herrán Salvatti, la PGR estimula un programa de “cultivos alternativos” en las zonas donde se siembra mariguana y amapola, mediante la inversión de recursos gubernamentales
“Se busca desarrollar microrregiones rurales, que la gente vuelva a tener siembras que sean productivas, lícitas y que tengan asegurada la compra de su cosecha en condiciones tales que les permita tener una vida digna”
En el presupuesto para el 2000, dice Herrán, este programa de cultivos alternativos tiene asegurados recursos “etiquetados” para diversas regiones del país, incluida la Tarahumara
Agrega: “Como parte de las labores de erradicación, se investiga la forma de posesión de las tierras cultivadas con droga, ya sean privadas, ejidales, comunales, sin embargo, desgraciadamente muchos son terrenos nacionales, es decir, el propietario es el propio Estado, a través de la figura de Bienes de Dominio Público de la Federación”
Por ello la PGR reintegra constantemente esas tierras a las Secretarías de Agricultura y de la Reforma Agraria, para que se vuelvan a adjudicar a otros campesinos que no tengan antecedentes
Considera que la legislación mexicana es “benéfica” o aporta sanciones mínimas a los campesinos que por ignorancia o por su delicada situación económica se vean inmersos, por primera vez, en una acción de cultivos ilícitos
“Desafortunadamente, hemos visto que en muchos casos hay campesinos que reinciden en cultivar droga, por eso se les aplica una sanción mayor, ya que el hecho de que haya una conducta repetitiva, aunque la gente no tenga instrucción para entender el contenido de la ley, sí hace suponer que sabe lo que está haciendo, que comete un delito”
La violencia, en aumento
María Teresa Guerrero, del equipo de Cosydhac, una ONG que tiene once años trabajando en la sierra, advierte que en los setenta y ochenta el principal problema eran las violaciones de los derechos humanos cometidas por militares y policías, y que actualmente, si bien no han desaparecido esas violaciones, el más grave problema es la violencia, tanto la intracomunitaria como la que ejercen los cultivadores de droga, además de la drogadicción
Esto último, advierte, tiene un efecto “grave e irreversible, pues “aparte del problema de salud pública, la drogadicción provoca descomposición social en las comunidades, está elevando los niveles de violencia intracomunal y deteriora a pasos agigantados la autoridad de los gobernadores indígenas
“Hoy, muchos jóvenes tarahumaras ya no quieren ser rarámuris, quieren tener su camioneta del año, su cuerno de chivo, dólares en la bolsa y tomar cerveza al compás de los narco-corridos”
El procurador de Justicia de Chihuahua, Arturo González Rascón, reconoce que los narcotraficantes “han diseminado un malentendido sentido de la hombría en la Tarahumara, relacionado con el consumo de drogas”
El sacerdote de Batopilas, Luis Felipe Gallegos, agrega: “Es tal la impunidad de estos grupos violentos, que ha provocado la salida de pueblos completos”
Rancherías y comunidades como San José del Pinal, El Metate —más de 50% ya lo abandonó—, Baragómachi, Tehuerichi, Ochigómachi en Urique o San Ignacio y El Papante en Batopilas, Cerocahui, Ocóviachi y poblados de los municipios de Maguarichi y Guazapares, son ejemplo de ello
Decenas de familias han abandonado sus casas, temerosas de la violencia y, en la pobreza, viven arrimados con familiares en comunidades serranas
“Los desplazados no emigran a Estados Unidos, sino a poblaciones serranas más grandes, como las cabeceras municipales”, dice Guerrero, de Cosydhac
En la mayoría de estas y otras comunidades de la Tarahumara, los maestros son agredidos y corridos de los pueblos por los narcotraficantes Han quemado o destruido las aulas, según denunciaron los gobernadores ante el procurador González
Y la agresión ha tocado a sacerdotes “porque ya no nos respetan como miembros de la Iglesia”, acusa el jesuita Javier Ávila
El obispo Dibildox relata que en una ocasión, a pesar de que sus colaboradores avisaron a las autoridades militares que viajaría en su avioneta de Guachochi a Baborigame (Guadalupe y Calvo) y que usaba alzacuellos, al bajar fue cateado por los militares, “como si yo fuera narcotraficante”
El 10 de diciembre último, el sacerdote Julio César Cota y otros agentes de pastoral se negaron a dar un “aventón” a varios militares y éstos les dispararon Tras la denuncia de los hechos, las autoridades de la 42 Zona Militar aprehendieron e investigan a dos militares como presuntos responsables de la agresión
Antes, el 31 de noviembre, al sacerdote Francisco Santacruz Ramos y a dos agentes de pastoral les dispararon en un paraje cercano a la población de Carichí, donde Santacruz oficia El caso es investigado y según los agredidos podría tratarse de una acción dirigida por caciques de la zona contra los sacerdotes, debido a su compromiso con los indígenas
Gallegos sostiene que es común ver a muchos mestizos que se involucran en el narco, pues “sin haber usado un azadón en su vida, de repente traen vehículos de reciente modelo, adquieren buenas casas, cuando en la Tarahumara no existen opciones de trabajo ¿De dónde sale tanto dinero cuando el único empleo formal lo generan el gobierno, el magisterio y el poco comercio en la región? El dinero proviene de la mariguana”
El procurador Arturo González Rascón reconoce que en la Tarahumara no hay una estructura suficiente de procuración de justicia, e informa que por ello se están creando mecanismo alternos, como los Ministerios Públicos itinerantes
González Rascón se ha reunido con autoridades federales, estatales, municipales y con Cosydhac, para buscar una solución a la problemática En ese empeño, asistió a la reunión de gobernadores indígenas en Cuiteco
El procurador recibió de pobladores, de sacerdotes y de Cosydhac, una serie de denuncias que datan de 1989 a la fecha, entre ellas los expedientes 37/89, 155/93, 62/94, 33/96, 45/96, 46/96, 50/97, en contra de miembros de la familia Araujo, Israel Medina Chávez, la familia Torres Cota, Marcelino Castillo Torres, Hipólito Báez e Hipólito Baez Chávez, entre otros
Después, el funcionario puso en marcha operativos especiales de la Policía Judicial del Estado, en coordinación con la PGR, y se trabaja en un plan de colaboración con las autoridades municipales
Anunció también que se investiga a policías judiciales y ministerios públicos que pudieran estar vinculados con el narcotráfico o que sean negligentes en su trabajo
Nueva zona militar
Paralelamente, la Secretaría de la Defensa Nacional creó la XLII Zona Militar en el estado de Chihuahua, aparte de la V La nueva zona, a cargo del general de brigada Julián David Rivera Bretón, tendrá a su cargo el combate del narcotráfico en 44 municipios, incluidos los 21 que forman la Sierra Tarahumara
Sobre esta nueva zona militar, el obispo Dibildox dice: “Imagino que es de buena voluntad, pero está latente el riesgo de que haya soldados que no se atengan a las órdenes de sus superiores y cometan excesos o hechos delictuosos”
El obispo, sin embargo, considera que “no es sólo con una respuesta militar como se va a terminar con la cultura de la narcosiembra; falta ir al fondo del asunto, que es generar trabajo de mano de obra Si se explota el bosque, ¿por qué no se promueve que sea en la Tarahumara donde se transforme la madera, que tenga valor agregado?”
Considera que la Sedena debe capacitar más al personal de tropa en el trato y respeto a las comunidades indígenas donde van a desarrollar su trabajo y no verlas como enemigas
Renuente a denunciar casos concretos de narcotráfico, “porque es poner la soga al cuello a sacerdotes y agentes de pastoral”, Dibildox asegura que los militares han tenido éxito parcial en la destrucción de cultivos, porque, año con año, las fuerzas armadas renuevan al personal y no existe un conocimiento cabal de la región y de su gente
“Además, si no atacan las causas, se puede eternizar el problema Destruirán 20 mil plantíos y el problema seguirá, porque en el fondo el problema es que la justicia está desfasada de una realidad acelerada de violencia, drogas y descomposición social”
Sacerdote perseguido
En Namiquipa, que no está enclavada en la Tarahumara, pero es parte de la zona rural de Chihuahua, el párroco del pueblo señaló en su homilía dominical a los principales narcotraficantes de la región: Efraín Muñoz, Arturo Montaño y Chito Ortega
Hasta el momento, ni la PGR ni la Procuraduría de Chihuahua los han detenido, sólo les destruyeron dos plantíos, ubicados a escasos kilómetros de la cabecera municipal
Fue en agosto último cuando el sacerdote Eleazar Pérez dijo: “Señores, sabemos quiénes viven del narcotráfico, quiénes enferman a nuestra juventud, quiénes no trabajan y tienen camionetas del año Es vergonzoso que tanto las autoridades municipales como las judiciales sean las únicas que no se dan cuenta del problema”
Días antes, había acudido ante Serafín Gutiérrez Barraza, comandante de la Policía Municipal, a quien pidió que denunciara a los narcotraficantes El jefe policiaco se negó porque había gente “muy influyente” metida en ese negocio
Lo más delicado, relató el párroco a El Diario de Chihuahua, es que dos días después de que hizo la petición al comandante municipal, en vez de que llegaran agentes federales a investigar, recibió la visita de los narcotraficantes Montaño y Muñoz, quienes le ofrecieron dinero a cambio de su silencio
Le explicaron que llevaban órdenes “de más arriba” de ofrecerle dinero para mantenerlo callado Agregó Eleazar Pérez: “Tengo doce años de sacerdocio, predicando el amor y la verdad como para irme a vender así, no puede ser tanto descaro”
Ahora se encuentra lejos de Namiquipa, pues ha recibido amenazas de muerte
Por último, el padre Gabriel Parga, dice que el panorama es desalentador: “En la Tarahumara, el narcotráfico ya lo copa todo”